Saturday, August 13, 2005

Harry Potter y El Príncipe Mestizo

TRADUCCIÓN NO OFICIAL REPRODUCIDA SIN ÁNIMOS DE LUCRO

Índice:

1. El Otro Ministro - Por nunger
2. Spinner's End - Por Nau~El
3. Lo Hará o no lo Hará - Por Martín
4. Horace Slughorn - Por leo20
5. Un Exceso de Flema - Por Patricio
6. El desvío de Draco - Por Humberto
7. El Club Slug - Por Patricio
8. Snape Victorioso - Por Patricio
9. El Príncipe mestizo - Por Patricio
10. La casa de Gaunt - Por ely
11. La Ayuda de Hermione. - Por jj
12. Plata y ópalos - Por Tamara
13. El Riddle Secreto - Por Trollkarl
14. Felix Felicis - Por Trollkarl
15. La Promesa Irrompible - Por Luis Miguel Martín
16. Una Navidad muy Fría - Por Patricio
17. El recuerdo de Slug - Por NuEvO
18. Sorpresa de Cumpleaños - Por Trollkarl
19. Seguimientos de Elfos - Por Patricio
20. El Pedido de Lord Voldemort - Por Patricio
21. La Habitación Desconocida - Por AlejandroPrince
22. Después del Entierro - Por Patricio
23. Horcruxes - Por Patricio
24. Sectusempra - Por Patricio
25. La Adivinadora Escuchada - Por Patricio
26. La Cueva - Por Patricio
27. La Torre golpeada por el Rayo - Por Patricio
28. La Huída del Príncipe - Por Patricio
29. El Lamento del Fénix - Por Patricio
30. La Tumba Blanca - Por Patricio

Capítulo 30: La Tumba Blanca por Patricio

Todas las clases fueron suspendidas, y todos los exámenes pospuestos. Algunos alumnos fueron alejados rápidamente de Hogwarts por sus padres durante los dos días siguientes: las gemelas Patil se fueron antes del desayuno en la mañana siguiente a la muerte de Dumbledore y Zacharias Smith fue escoltado fuera del castillo por su padre, de apariencia altiva. Seamus Finnigan, por otro lado, se negó rotundamente a acompañar a su madre a casa; los dos tuvieron una pelea a gritos en el Gran Hall que se resolvió cuando ella se mostró de acuerdo en que él se quedara al funeral. La madre de Seamus tuvo dificultades para encontrar cama en Hogsmeade, según les había contado Seamus a Ron y a Harry, porque una gran cantidad de magos y brujas estaban llegando al pueblo, preparándose para rendir sus últimos respetos a Dumbledore.
Alguna emoción fue causada entre los estudiantes más jóvenes, que nunca lo habían visto antes, cuando un carruaje azul pálido del tamaño de una casa, empujado por una docena de gigantes caballos alados de color claro con crin blanca, llegó volando por el cielo al caer la tarde antes del funeral y aterrizó en el borde del Bosque. Harry observó desde una ventana como una gigantesca y guapa mujer, de pelo negro y piel color aceituna descendía las escaleras del carruaje y se refugiaba en los brazos de un Hagrid que estaba allí esperando. Mientras tanto, una delegación de oficiales del Ministerio, incluyendo al mismísimo Ministro de Magia, estaba siendo acomodada dentro del castillo. Harry evitó diligentemente el contacto con cualquiera de ellos; estaba seguro de que, tarde o temprano, sería interrogado de nuevo acerca de la última excursión de Dumbledore desde Hogwarts.
Harry, Ron, Hermione y Ginny pasaban todo su tiempo juntos. El maravilloso tiempo parecía burlarse de ellos; Harry podía imaginar cómo habría sido si Dumbledore no hubiera muerto, y hubieran pasado este tiempo juntos al final del curso, con los exámenes de Ginny terminados, sin la presión de las tareas... y hora tras hora retrasaba decir lo que sabía que debía decir, hacer lo que sabía que era correcto hacer, porque era demasiado difícil renunciar a su mejor fuente de consuelo.
Visitaban la enfermería dos veces al día: Neville había sido dado de alta, pero Bill permanecía bajo el cuidado de Madam Pomfrey. Sus cicatrices eran tan malas como siempre; verdaderamente, ahora portaba un parecido a Ojoloco Moody, aunque por suerte con ambos ojos y piernas, pero en cuanto a la personalidad parecía ser el mismo de siempre. Todo lo que parecía haber cambiado era que ahora tenía un gran gusto por chuletas muy raras.
'...así que tiene suegte de igg a casagse conmigo,' dijo Fleur felizmente, ahuecando las almohadas de Bill, 'pogque los bgitánicos dejan pasag la cagne, siempge lo he dicho.'
'Supongo que simplemente voy a tener que aceptar que de verdad se va a casar con ella,' suspiró Ginny más tarde aquella noche, cuando ella, Harry, Ron y Hermione se sentaron al lado de la ventana abierta de la sala común de Gryffindor, mirando hacia los terrenos en penumbra.
'No es tan mala' dijo Harry. 'aunque sí fea...' añadió a toda prisa, cuando Ginny levantó sus cejas, y ella dejó escapar una reacia risita.
'Bueno, supongo que si mamá puede soportarlo, yo también puedo.'
'¿Alguien más que conozcamos murió?' preguntó Ron a Hermione, que estaba examinando el Profeta vespertino.
Hermione se estremeció ante la forzada fortaleza en su voz.
'No' dijo reprobadoramente, doblando el periódico. 'Todavía están buscando a Snape, pero no hay señal...'
'Por supuesto que no la hay' dijo Harry, que se enfadaba cada vez que ese asunto salía. 'No encontrarán a Snape hasta que encuentren a Voldemort, y viendo que nunca han podido hacerlo en todo este tiempo...'
'Me voy a la cama' Ginny bostezó. 'No he dormido bien desde... bueno... podría irme bien dormir un poco.'
Le dio un beso a Harry (Ron miró hacia otro lado significativamente), dijo adiós con la mano a los otros dos y se fue hacia los dormitorios de las chicas. En el momento en que la puerta se hubo cerrado tras ella, Hermione se inclinó hacia Harry con una gran mirada de las suyas en su cara.
'Harry, descubrí algo esta mañana, en la biblioteca...'
'¿R.A.B.? –dijo Harry, incorporándose.
No se sentía de la manera que se había sentido tan a menudo antes, emocionado, curioso, ardiendo por llegar al fondo de un misterio; simplemente sabía que la tarea de descubrir la verdad sobre el Horcrux real tenía que ser completada antes de que pudiera avanzar un poco más lejos en el oscuro y serpenteante camino que había extendiéndose por delante de él, el camino que él y Dumbledore habían dispuesto juntos, y el cual ahora sabía que tendría que recorrer solo. Todavía podría haber hasta cuatro Horcruxes allí fuera, en alguna parte, y cada uno tendría que ser encontrado y eliminado antes de que hubiera una mínima posibilidad de matar a Voldemort. Harry recitaba una y otra vez sus nombres para sí mismo, como si haciendo la lista pudiera traerlos a su alcance: “el medallón... la copa... la serpiente... algo de Gryffindor o de Ravenclaw... el medallón... la copa... la serpiente... algo de Gryffindor o de Ravenclaw...”
Este mantra parecía sacudir la mente de Harry cuando caía dormido por las noches, y sus sueños se llenaban con copas, medallones y misteriosos objetos que no podía llegar a alcanzar, aunque Dumbledore amablemente le ofrecía a Harry una escalera de cuerda que se transformaba en serpientes en el momento en el que él empezaba a subir por ella...
Le había enseñado a Hermione la nota de dentro del relicario la mañana después de la muerte de Dumbledore, y aunque ella no había reconocido inmediatamente las iniciales como pertenecientes a algún oscuro mago sobre el que había leído, desde entonces se escapaba hacia la biblioteca un poco más a menudo de lo que era estrictamente necesario para alguien que no tenía tareas para hacer.
'No' dijo ella tristemente, 'Lo he estado intentando, Harry, pero no he encontrado nada... hay un par de magos razonablemente bien conocidos con esas iniciales: Rosalind Antigone Bungs... Rupert “Axebanger” Brookstanton... pero no parecen adecuados en absoluto. A juzgar por aquella nota, la persona que robó el Horcrux conocía a Voldemort, y no puedo encontrar un pizca de evidencia de que Bungs o Axebanger hayan tenido alguna vez algo que ver con él... no, realmente, es acerca de... bueno, Snape.'
Parecía nerviosa incluso diciendo el nombre otra vez.
'¿Qué pasa con él?' preguntó Harry pesadamente, dejándose caer de vuelta en su silla.
'Bueno, es sólo que yo tenía algo de razón sobre el asunto del Príncipe Mestizo.' dijo ella tentativamente.
'¿Tienes que restregármelo, Hermione? ¿Cómo crees que me siento ahora por eso?'
'No... no... Harry, ¡no quería decir eso!' dijo apresuradamente, mirando alrededor para comprobar que no estaban siendo escuchados. 'Es sólo que yo tenía razón, Eileen Príncipe una vez tuvo en su poder el libro. Verás... ¡era la madre de Snape!'
'Yo creí que no era muy guapa...' dijo Ron. Hermione lo ignoró.
'Iba a leer por encima el resto de los viejos Profetas y había un diminuto anuncio sobre Eileen Príncipe casándose con un hombre llamado Tobías Snape, y luego más tarde un anuncio diciendo que había dado a luz a un...'
'...asesino' escupió Harry.
'Bueno... sí' dijo Hermione. 'Así que... yo tenía algo de razón. Snape debía estar orgulloso de ser “mitad Príncipe”, lo ves? Tobías Snape era un Muggle por lo que decía el Profeta.'
'Sí, eso cuadra' dijo Harry 'Jugó a ser del lado “limpio de sangre” para poder hacerse amigo de Lucius Malfoy y el resto de ellos... es igual que Voldemort. Madre sangre limpia, padre Muggle... avergonzado de su origen, intentando hacerse temido usando las artes oscuras, se dio a sí mismo un nuevo e impresionante nombre: Lord Voldemort – El Príncipe Mestizo... ¿cómo pudo Dumbledore haber pasado por alto...?'
Se calló, mirando fuera por la ventana. No podía parar de pensar en la inexcusable confianza de Dumbledore hacia Snape... pero como Hermione le acababa de recordar sin advertirlo, él, Harry, había sido caído en lo mismo... a pesar de la creciente maldad de aquellos encantamientos garabateados, él había rechazado pensar mal del chico que había sido tan listo, del que lo había ayudado tanto...
Lo había ayudado... era casi un pensamiento intolerable ahora...
'Todavía no entiendo porqué no te acusó por usar ese libro' dijo Ron. 'Debía de saber de dónde lo habías sacado todo.'
'Lo sabía' dijo Harry amargamente. 'Lo supo cuando usé el Sectusempra. No necesitó realmente Legeremancia... lo podría haber sabido incluso antes, con Slughorn hablando sobre lo brillante que yo era en Pociones... No debería de haber dejado su viejo libro en el fondo de aquel armario, ¿no?'
'¿Pero por qué no te acusó?'
'No creo que quisiera asociarse a sí mismo con aquel libro,' dijo Hermione. 'No creo que a Dumbledore le hubiera gustado mucho si lo hubiera sabido. E incluso si Snape simulaba que no había sido suyo, Slughorn habría reconocido su escritura alguna vez. De todas maneras, el libro estaba en la vieja clase de Snape, y apuesto a que Dumbledore sabía que su madre se llamaba "Príncipe"'
'Debería haberle enseñado el libro a Dumbledore' dijo Harry. 'Todo ese tiempo me estuvo enseñando cómo Voldemort era malvado incluso cuando estaba en el colegio, y yo tenía prueba de que Snape lo era, también...'
'Malvado es una palabra muy fuerte' dijo Hermione calmadamente.
'¡Tú eras la que decía que el libro era peligroso!'
'Estoy intentando decir, Harry, que estás poniendo mucha culpa sobre tus hombros. Pensé que el Príncipe parecía tener un malvado sentido del humor, pero nunca habría adivinado que era un asesino en potencia...'
'Ninguno de nosotros podría haber adivinado que Snape... ya sabes.' dijo Ron.
El silencio cayó entre ellos, cada uno perdido en sus propios pensamientos, pero Harry estaba seguro de que ellos, como él, estaban pensando en la siguiente mañana, cuando el cuerpo de Dumbledore sería enterrado para descansar. Harry nunca había asistido a un funeral antes; no habían tenido cuerpo que enterrar cuando Sirius había muerto. No sabía qué esperar y estaba un poco preocupado sobre lo que podría ver, sobre lo que podría sentir. Se preguntaba si la muerte de Dumbledore sería más real para él una vez que el funeral hubiera acabado. Aunque había momentos cuando el horroroso hecho amenazaba con sobrepasarlo, había períodos en blanco de aturdimiento donde, a pesar de que nadie hablaba sobre nada más en todo el castillo, todavía encontraba difícil creer que Dumbledore se hubiera ido realmente. Había que reconocer que no había, como sí había hecho con Sirius, buscado desesperadamente algún tipo de laguna, alguna manera de que Dumbledore pudiese volver... sentía su bolsillo en busca de la fría cadena del Horcrux falso, que ahora llevaba con él a todas partes, no como un talismán, sino como un recordatorio de lo que le había costado y de lo que todavía quedaba por hacer.
Harry se levantó temprano para meter todo en su baúl el día siguiente; el Expreso de Hogwarts partiría una hora después del funeral. Escaleras abajo descubrió el humor apagado del Gran Comedor. Todo el mundo vestía sus túnicas de gala y nadie parecía muy hambriento. La profesora McGonagall había dejado la silla en el medio de la mesa alta, que parecía un trono, vacía. La silla de Hagrid también estaba vacía: Harry pensó que quizás no habría sido capaz de enfrentarse al desayuno; pero el sitio de Snape había sido ocupado sin ceremonias por Rufus Scrimgeour. Harry evitó sus ojos amarillentos mientras estos repasaban el Gran Comedor; Harry tenía el incómodo presentimiento de que Scrimgeour lo buscaba a él. Entre el séquito de Scrimgeour, Harry ubicó el pelo rojo y las gafas con montura de Percy Weasley. Ron no dio señal de haber avistado a Percy, aparte de cortar trozos de arenque con una inusual malevolencia.
En la mesa de Slytherin, Crabbe y Goyle estaban hablando entre dientes. Aunque eran muchachos descomunales, parecían extrañamente solos sin la alta y pálida figura de Malfoy entre ellos, mandando y ordenando. Harry no le había dedicado a Malfoy muchos pensamientos. Toda su animosidad era para Snape, pero no había olvidado el miedo en la voz de Malfoy en lo alto de aquella torre, ni el hecho de que había bajado su varita antes de que los otros Mortífagos llegaran. Harry no creía que Malfoy hubiera matado a Dumbledore. Todavía despreciaba a Malfoy por su encaprichamiento con las Artes Oscuras, pero ahora una pequeñísima cantidad de pena se mezclaba con su desagrado. ¿Dónde, se preguntaba Harry, estaba Malfoy ahora, y qué era lo que Voldemort le obligaba a hacer bajo la amenaza de matarlos a él, y a sus padres?
Los pensamientos de Harry fueron interrumpidos por un codo de Ginny en sus costillas. La profesora McGonagall se había levantado y el murmullo de profunda tristeza del Comedor desapareció al instante.
'Es casi la hora' dijo 'Por favor, sigan a sus Jefes de sus casas afuera, a los terrenos. Gryffindors, conmigo.'
Se alinearon detrás de sus bancos casi en silencio. Harry captó la imagen de Slughorn encabezando la fila de Slytherins, vistiendo una túnica magnífica verde esmeralda, bordada con plata. Nunca había visto a la profesora Sprout, Jefa de la casa Hufflepuff, tan limpia; no había ni un simple parche en su sombrero, y cuando llegaron al Hall de entrada, encontraron a Madam Pince de pie, al lado de Filch, ella con un amplio velo negro que caía hasta sus rodillas, y él en un antiguo traje negro y con corbata apestando a naftalina.
Se estaban dirigiendo, como vio Harry cuando estuvo fuera en las escaleras de piedra de las puertas principales, hacia el lago. La calidez del sol acariciaba su cara mientras seguían a la profesora McGonagall en silencio hacia el lugar donde cientos de sillas habían sido colocadas en filas. Un altar se aproximaba en el centro de ellas: había una mesa de mármol al frente, con todas las sillas encarándola. Era el más precioso de los días de verano.
Un extraordinario surtido de gente ya había cubierto la mitad de las sillas: gastados y elegantes, viejos y jóvenes. A la mayoría Harry no los conocía, pero había algunos que sí, incluyendo a los miembros de la Orden del Fénix: Kingsley Shacklebolt, Ojoloco Moody, Tonks, cuyo pelo había vuelto milagrosamente a un vívido rosa, Remus Lupin, con el que parecía estar de la mano; los señores Weasley, Bill ayudado por Fleur, seguidos de Fred y George, que vestían cazadoras de piel de dragón negras. Luego estaba Madam Maxime, que ocupaba dos sillas y media ella sola; Tom, el dueño del Caldero Chorreante; Arabella Figg, la vecina squib de Harry; el peludo mago que tocaba el bajo en las Brujas de Macbeth; Ernie Prank, el conductor del autobús noctámbulo; Madam Malkin, de la tienda de túnicas del Callejón Diagon; y alguna gente a la que Harry conocía meramente de vista, como el camarero de Cabeza de Puerco, y la bruja que empujaba el carrito en el Expresso de Hogwarts. Los fantasmas del castillo también estaban allí, apenas visibles a la brillante luz del Sol, discernibles sólo cuando se movían, insustancialmente relucientes en el espléndido cielo.
Harry, Ron, Hermione y Ginny cogieron sitio al final de una fila al lado del lago. Las personas susurraban entre ellas; sonaba como una brisa a ras de la hierba, pero el canto de los pájaros era claramente más alto. La multitud seguía creciendo; con una gran ola de afecto hacia ambos, Harry vio a Neville siendo ayudado por Luna para sentarse. Tan sólo ellos de todos los del ED habían respondido a la llamada de Hermione la noche que Dumbledore había muerto, y Harry sabía porqué: ellos eran los que habían echado más de menos el ED... probablemente los únicos que habían mirado sus monedas regularmente con la esperanza de que hubiese otra reunión...
Cornelius Fudge pasó caminando a su lado hacia las filas de delante, su expresión miserable, revolviendo su sombrero como siempre; luego Harry reconoció a Rita Skeeter, la que, enfureciéndolo al verlo, tenía una libreta firmemente agarrada en su mano semejante a una garra; y entonces, con una peor sacudida de furia, Dolores Umbridge, con una para nada convincente expresión de dolor sobre su cara odiosa, luciendo un lazo aterciopelado negro situado encima de sus rizos color hierro. Al ver a Firenze el centauro, que estaba de pie como un centinela cerca de la orilla del agua, ella dio un respingo y se escurrió apresuradamente a otro sitio bastante más lejos.
Los profesores se sentaron por fin. Harry podía ver a Scrimgeour serio y majestuoso en la fila de delante con la profesora McGonagall. Se preguntó si Scrimgeour o alguno de aquella gente importante sentían realmente que Dumbledore estuviese muerto. Pero entonces escuchó una música, extraña, música como de otro mundo, y olvidó su desprecio por el Ministerio, buscando a su alrededor lo que la emitía. No fue el único: muchas cabezas estaban giradas, buscando, un poco alarmadas.
'Allí' susurró Ginny en la oreja de Harry.
Y él los vio en el agua verde clara iluminada por la luz del Sol, milímetros por debajo de la superficie, recordándole horriblemente de los Inferi; un coro de gente del agua cantando en una lengua extraña que él no entendía, con sus pálidas caras ondulando, y sus cabellos violetas vagando a su alrededor. La música hizo que los pelos de la nuca de Harry se erizaran y sin embargo no era desagradable. Hablaba claramente de pérdida y desesperanza. Mientras miraba hacia las salvajes caras de los cantantes tuvo el sentimiento de que ellos, al menos, sentían la muerte de Dumbledore. Entonces Ginny volvió a darle un codazo otra vez y él volvió en sí.
Hagrid caminaba lentamente hacia el altar entre las sillas. Estaba llorando silenciosamente, su cara llena de lágrimas, y en sus brazos, envuelto en terciopelo púrpura salpicado por estrellas doradas, estaba lo que Harry supo que era el cuerpo de Dumbledore. Un duro dolor se desató en la garganta de Harry viendo esto: por un momento, la extraña música y el saber que el cuerpo de Dumbledore estaba tan cerca parecieron robar toda la calidez del día. Ron estaba blanco e impactado. Las lágrimas caían gordas y rápidas en los regazos de Ginny y Hermione.
No podían ver claramente lo que estaba ocurriendo delante. Hagrid parecía haber situado el cuerpo cuidadosamente encima de la mesa. Ahora volvía a bajar del altar, sonando su nariz con ruidos como de trompeta que arrancaron miradas escandalizadas de algunos, incluida, según vio Harry, Dolores Umbridge... pero Harry sabía que a Dumbledore no le habría importado. Intentó hacerle una señal agradable a Hagrid cuando pasó, pero los ojos de Hagrid estaban tan hinchados que se preguntó si podría ver por dónde iba. Harry miró hacia la fila trasera a la que Hagrid se dirigía y se dio cuenta de lo que lo guiaba, porque allí, vestido con una cazadora y unos pantalones de la talla de un pequeño toldo, estaba Grawp el gigante, con su grande y fea cabeza como una roca inclinada, dócil, casi humano. Hagrid se sentó al lado de su medio hermano y Grawp le dio unos golpecitos fuertes a Hagrid en la cabeza, y las patas de su silla se enterraron en el suelo. Harry tuvo un maravilloso y momentáneo impulso por reír. Pero entonces la música paró y giró su cara hacia delante otra vez.
Un hombre pequeño con el pelo algo apenachado vestido en túnica negra se había levantado y estaba de pie ahora delante del cuerpo de Dumbledore. Harry no podía oír lo que estaba diciendo. Palabras raras llegaban hasta ellos por encima de los cientos de cabezas. “Nobleza de espíritu”... “contribución intelectual”... “grandeza de corazón”... no significaba mucho. Tenía poco que ver con el Dumbledore que Harry había conocido. De pronto recordó la idea de Dumbledore de unas pocas palabras: “Papanatas”, “baratijas”, “llorones” y “pellizcos”, y otra vez, tuvo que contener una sonrisa... ¿cuál era su problema?
Hubo un suave sonido que se desplazó rápidamente desde su izquierda y vio que la gente del agua había roto la superficie para escuchar también. Recordó a Dumbledore inclinándose hacia la orilla del agua dos años atrás, muy cerca de donde Harry se sentaba ahora, y conversando sirenio con la jefa de las sirenas. Harry se preguntó dónde habría aprendido Dumbledore a hablar sirenio. Había tantas cosas que nunca le había preguntado, tantas cosas que le debería haber dicho...
Y entonces, sin previo aviso, lo asoló, la terrible verdad, más completa e innegable de lo que había sido hasta ahora. Dumbledore estaba muerto, se había ido... agarró con fuerza el frío relicario en su mano, tan fuertemente que le dolía, pero no pudo frenar las cálidas lágrimas saliendo de sus ojos: miró hacia otro lado, lejos de Ginny y los otros y se quedó mirando más allá del lago, hacia el Bosque, mientras el pequeño hombre de negro seguía hablando con monotonía... hubo un movimiento entre los árboles. Los centauros habían venido a ofrecer sus respetos también. No salieron al abierto, pero Harry los vio allí de pie con calma, medio escondidos en la sombra, viendo a los magos, con sus arcos colgando a su lado. Y Harry recordó su primera incursión de pesadilla en el Bosque, la primera vez que se había encontrado con la cosa que era entonces Voldemort, y cómo lo había encarado, y cómo él y Dumbledore habían hablado sobre luchar en una batalla perdida no mucho tiempo después. Era importante, había dicho Dumbledore, luchar, luchar otra vez, y seguir luchando, porque sólo entonces podría lo maligno mantenerse a raya, aunque nunca erradicado totalmente...
Y Harry vio muy claramente mientras estaba allí sentado bajo el calor del sol cómo la gente que lo quería había permanecido ante él uno a uno, su madre, su padre, su padrino, y ahora Dumbledore, todos determinados a protegerlo a él; pero ahora aquello había acabado. No podía dejar a nadie más quedarse entre él y Voldemort; debía abandonar para siempre la ilusión que debería haber perdido a la edad de un año: que el abrigo de los brazos de unos padres no significaba que nada podía dañarlo. No había un despertar de su pesadilla, no había ningún susurro reconfortante en la oscuridad diciéndole que realmente estaba seguro, eso estaba todo en su imaginación; el último y más grande de sus protectores había muerto y él estaba más solo de lo que había estado nunca.
El pequeño hombre de negro había dejado de hablar por fin y vuelto a su sitio. Harry esperó a que alguien más se levantase; esperaba discursos, probablemente del Ministro, pero nadie se movió.
Luego muchas personas gritaron. Brillantes, llamas blancas habían salido alrededor del cuerpo de Dumbledore y la mesa sobre la que descansaba: se levantaron más y más altas, tapando el cuerpo. El humo blanco hizo espirales en el cielo y extrañas formas: Harry pensó, por un momento que hizo que su corazón se parara, que había visto un fénix volando graciosamente en lo azul, pero el momento siguiente el fuego había desaparecido. En su lugar había una tumba de mármol blanca, cubriendo el cuerpo de Dumbledore y la mesa en la que había descansado.
Hubo unos pocos gritos de emoción cuando una bandada de flechas volaron por el cielo, pero cayeron lejos de la multitud. Era, y Harry lo sabía, el tributo de los centauros: los vio girándose y desapareciendo de vuelta entre los árboles. Igualmente la gente del agua se hundió de nuevo lentamente en la verde agua y fueron perdidos de vista.
Harry miró a Ginny, Ron y Hermione: la cara de Ron estaba deshecha como si la luz del sol lo estuviera cegando. La cara de Hermione estaba llena de lágrimas, pero Ginny ya no lloraba. Afrontó los ojos de Harry con la misma centelleante y difícil mirada que él había visto cuando la había abrazado después de ganar la Copa de Quidditch en su ausencia, y supo que en aquel preciso instante se entendían perfectamente el uno al otro, y que cuando él dijese lo que le iba a decir ahora, ella no diría “ten cuidado” o “no lo hagas”, sino que aceptaría su decisión, porque no habría esperado nada menos de él. Y así él se armó de valor para decir lo que había sabido que tenía que decir desde que Dumbledore había muerto.
'Ginny, escucha...' dijo muy calmadamente, cuando el ruido de las conversaciones creció alto alrededor de ellos y la gente empezó a levantarse. 'No puedo estar relacionado contigo por más tiempo. Tenemos que parar de vernos. No podemos estar juntos.'
Ella dijo, con una extrañamente retorcida sonrisa:
'Es por algún tipo de estúpida y noble razón, ¿no es así?'
'Ha sido como... como algo en la vida de otro, estas últimas semanas contigo' dijo Harry 'Pero no puedo... no podemos... tengo cosas que hacer solo ahora.'
Ella no lloró, simplemente lo miró.
'Voldemort usa a la gente que está cerca de sus enemigos. Ya te ha usado una vez como cebo, y fue sólo porque eras la hermana de mi mejor amigo. Piensa en cuánto peligro estarás si seguimos con esto. Él lo sabrá, lo averiguará. Intentará llegar a mí a través de ti.'
'¿Y qué pasa si no me importa?' dijo Ginny fieramente.
'A mí me importa' dijo Harry '¿Cómo crees que me sentiría si este fuera tu funeral... y fuera mi culpa...?'
Ella apartó su vista, mirando hacia el lago.
'Realmente nunca paraste de gustarme.' dijo 'No, de verdad. Siempre esperé... Hermione me dijo que siguiera con mi vida, quizás salir con otra gente, relajarme un poco a tu alrededor, porque yo no solía hablar delante de ti, ¿te acuerdas? Y ella pensó que me podrías notar un poco más si yo era más... yo misma.'
'Chica inteligente, esa Hermione' dijo Harry, intentando sonreír. 'Ojalá te hubiera pedido más pronto. Podríamos haber tenido tiempo... meses... años quizás...'
'Pero has estado demasiado ocupando salvando el mundo mágico' dijo Ginny, mitad riendo. 'Bueno... no puedo decir que esté sorprendida. Siempre supe que esto pasaría al final. Sabía que no serías feliz a menos que estuvieses persiguiendo a Voldemort. Quizás por eso me gustas tanto.'
Harry no pudo soportar escuchar eso, y pensó que su resolución no aguantaría si se quedaba allí sentado al lado de ella. Vio a Ron sosteniendo a Hermione y acariciando su pelo mientras ella sollozaba en su hombro, las lágrimas resbalando desde el final de su propia nariz. Con un gesto miserable, Harry se levantó, dio la espalda a Ginny y a la tumba de Dumbledore y caminó alrededor del lago. Moverse era más soportable que sólo sentarse: simplemente como levantarse tan pronto como fuera posible para buscar los Horcruxes y matar a Voldemort iba a ser mejor que esperar a hacerlo...
'¡Harry!'
Se giró. Rufus Scrimgeour se acercaba a él rápidamente alrededor del banco, apoyándose en su bastón.
'Tenía la esperanza de hablar contigo... ¿te importa si camino un poco contigo?'
'No' dijo Harry indiferente, y volvió a caminar.
'Harry esta fue una horrible tragedia,' dijo Scrimgeour calmadamente, 'No puedo decirte lo consternado que estuve cuando lo escuché. Dumbledore era un gran mago. Tuvimos nuestros desacuerdos, como ya sabes, pero nadie sabe mejor que yo...'
'¿Qué quiere?' preguntó Harry llanamente.
Scrimgeour pareció enfadado pero, como antes, modificó rápidamente su expresión hacia una de doloroso entendimiento.
'Estás, por supuesto, desolado' dijo. 'Sé que eras muy cercano a Dumbledore. Creo que puedes haber sido, entre todos, su alumno favorito. El lazo afectivo que había entre ustedes dos...'
'¿Qué quiere?' repitió Harry, llegando a detenerse.
Scrimgeour paró también, se apoyó en su bastón y miró fijamente a Harry, ahora con una expresión perspicaz.
'Lo que se dice es que tú estabas con él cuando dejó el Colegio la noche que murió.'
'¿Quién lo dice?' dijo Harry.
'Alguien le lanzó un Stupefy a un mortífago en lo alto de la Torre después de que Dumbledore muriese. También había dos escobas allí arriba. El Ministerio puede sumar dos y dos, Harry.'
'Aliviado de oírlo' dijo Harry. 'Bueno, donde yo fui con Dumbledore y lo que hicimos son mis asuntos. Él no quería que la gente lo supiera.'
'Tal lealtad es admirable, por supuesto' dijo Scrimgeour, que parecía estar conteniendo su irritación con dificultad. 'pero Dumbledore ya no está, Harry. Se ha ido.'
'Él sólo se habrá ido del Colegio cuando nadie aquí sea leal a él' dijo Harry, sonriendo a pesar de cómo se sentía.
'Mi querido muchacho... incluso Dumbledore no puede retornar de entre los...'
'No estoy diciendo que pueda. Usted no lo entendería. Pero yo no tengo nada que decirle a usted.'
Scrimgeour dudó, y luego dijo, en lo que era evidentemente un tono supuesto de delicadeza:
'El Ministerio puede ofrecerte todo tipo de protecciones, lo sabes, Harry. Estaría encantado de poner un par de mis Aurores a tu servicio...'
Harry rió.
'Voldemort quiere matarme él mismo y los Aurores no lo pararán. Así que gracias por la oferta, pero no, gracias.'
'Así que...' dijo Scrimgeour, su voz ya fría. 'la petición que te hice en Navidades...'
'¿Qué petición? Oh, sí... aquella donde yo le digo al mundo el excelente trabajo que usted está haciendo a cambio de...'
'...de levantar la moral de toda la gente!' dijo bruscamente Scrimgeour.
Harry lo consideró por un momento.
'¿Stan Shunpike está liberado ya?'
Scrimgeour se volvió de un repugnante color morado que recordaba altamente al tío Vernon.
'Veo que eres...'
'...el hombre de Dumbledore hasta la médula' dijo Harry. 'Correcto.'
Scrimgeour lo miró durante otro momento, luego se giró y se alejó rápidamente sin otra palabra. Harry pudo ver a Percy y el resto de la delegación del Ministerio esperando por él, lanzando miradas nerviosas al sollozante Hagrid y a Grawp, que todavía estaban en sus sitios. Ron y Hermione se aproximaban apurados hacia Harry, pasando a Scrimgeour que iba en la otra dirección; Harry se giró y siguió caminando lentamente, esperando a que ellos lo cogieran, lo que finalmente hicieron a la sombra de una haya bajo la que se habían sentado en tiempos más felices.
'¿Qué quería Scrimgeour?' susurró Hermione.
'Lo mismo que quería en Navidades' Harry se encogió de hombros 'Quería que le diera información precisa de Dumbledore y que fuese el nuevo chico de cartel del Ministerio.'
Ron pareció luchar consigo mismo unos instantes, luego le dijo en alto a Hermione:
'Mira, déjame volver y golpear a Percy!'
'No' respondió ella firmemente, agarrando su brazo.
'Me hará sentir mejor!'
Harry rió. Incluso Hermione sonrió un poco, aunque su sonrisa se desvaneció cuando miró hacia el Castillo.
'No puedo soportar la idea de que quizás nunca volvamos' dijo suavemente. '¿Cómo puede cerrar Hogwarts?'
'Quizás no lo haga' dijo Ron. 'No estamos en más peligro aquí que en casa, ¿no es así? En todas partes es igual ahora. Incluso diría que Hogwarts es más seguro, hay más magos dentro para defender el lugar. ¿Qué crees, Harry?'
'No volveré aunque reabra.' dijo Harry.
Ron lo miró boquiabierto, pero Hermione dijo tristemente:
'Sabía que ibas a decir eso. Pero entonces, ¿qué harás?'
'Voy a volver a junto de los Dursley, porque Dumbledore así lo quería' dijo Harry 'Pero será una visita corta, y luego me iré para bien.'
'Pero, ¿adónde irás si no vienes de vuelta al Colegio?'
'Creo que podría ir al Valle de Godric,' murmuró Harry. Había tenido la idea en su cabeza desde la noche de la muerte de Dumbledore. 'Para mí, todo empezó allí, absolutamente todo. Sólo tengo el sentimiento de que necesito ir allí. Y puedo visitar las tumbas de mis padres, me gustaría eso.'
'¿Y luego qué?' dijo Ron.
'Luego tengo que seguir las pistas hacia el resto de los Horcruxes, ¿o no?' dijo Harry, sus ojos sobre la tumba blanca de Dumbledore, reflejada en el agua en el otro lado del lago. 'Eso es lo que quería que hiciese, por eso me lo contó todo sobre ellos. Si Dumbledore estaba en lo cierto, y estoy seguro de que lo estaba, todavía quedan cuatro de ellos ahí fuera. Tengo que encontrarlos y destruirlos y luego tengo que ir a por la séptima parte del alma de Voldemort, la que está todavía en su cuerpo, y soy el que va a matarlo. Y si me encuentro a Severus Snape por el camino' añadió 'mucho mejor para mi, mucho peor para él.'
Hubo un largo silencio. El tumulto se había dispersado casi del todo, los rezagados evitaban la monumental figura de Grawp mientras abrazaba a Hagrid, cuyos alaridos de dolor todavía hacían eco por el agua.
'Estaremos allí, Harry' dijo Ron.
'¿Qué?'
'En casa de tus tíos' dijo Ron. 'Y entonces iremos contigo, adonde quiera que vayas.'
'No' dijo Harry rápidamente; no había contado con esto, había querido que ellos entendiesen que iba a emprender aquel peligroso viaje solo.
'Tú dijiste una vez,' dijo Hermione calmadamente, 'que había tiempo para echarnos atrás si queríamos. Hemos tenido tiempo, ¿no es así?'
'Estaremos contigo pase lo que pase' dijo Ron. 'Pero, compañero, vas a tener que pasar por la casa de mis padres antes de que hagamos algo, incluso el Valle de Godric.'
'¿Por qué?'
'La boda de Bill y Fleur, ¿recuerdas?'
Harry lo miró, asustado; la idea de que algo tan normal como una boda pudiera existir todavía parecía increíble y sin embargo maravilloso.
'Sí, no deberíamos perdernos eso' dijo finalmente.
Su mano se cerró automáticamente alrededor del falso Horcrux, pero a pesar de todo, a pesar del oscuro y serpenteante camino que veía extenderse delante de él, a pesar del encuentro final con Voldemort que sabía que tendría que llegar, quizás en un mes, un año, o en diez, sintió su corazón erguido al pensar que todavía le quedaba un dorado y último día de paz para disfrutar con Ron y Hermione.

Capítulo 29: El lamento del Fénix por Patricio

'Ven acá Harry.'
'No.'
'Sí, no puedes estar aquí, Harry... Ven ahora...'
'No.'
El no quería quitarse del lado de Dumbledore, el no quería moverse a ninguna parte. La mano de Hagrid sobre su hombro estaba temblando. Entonces otra voz dijo:
'Harry, ven.'
Una mano mucho más pequeña y tibia había agarrado la suya y estaba tirando de él hacia arriba. Él obedeció a la presión de esta mano, sin pensar realmente en lo que hacia. Solo cuando había caminado ciegamente a través de la multitud, él notó, a través de un vestigio de aroma a flores en el aire, que era Ginny la que lo estaba llevando de regreso al castillo. Voces incomprensibles lo golpearon, los sollozos y gemidos apuñalaban la noche, pero Harry y Ginny siguieron caminando, de regreso a los peldaños de las escaleras del vestíbulo. Las caras nadaban en los bordes de la visión de Harry, las personas le miraban con atención, cuchicheando, preguntándose, y los rubíes de Gryffindor brillaban en el suelo como las gotas de sangre, mientras se abrían paso hacia la escalera de mármol.
'Vamos a ir a la enfermería' dijo Ginny.
'No estoy herido' dijo Harry.
'Son órdenes de McGonagall' dijo Ginny 'Todos están allá arriba, Ron, Hermione y Lupin y todos.'
El miedo revolvió el pecho de Harry otra vez: Había olvidado las figuras inertes que había dejado atrás.
'Ginny, ¿Quién más está muerto?'
'No te preocupes, ninguno de los nuestros.'
'Pero la marca tenebrosa, Malfoy dijo que caminó sobre un cuerpo.'
'Él caminó sobre Bill, pero todo está bien, él está vivo.'
Había algo, sin embargo, en su voz, que Harry sabía era de mal agüero.
'¿Estás segura?'
'Por supuesto que estoy segura... él tiene un poco de desorden, es todo. Greyback lo atacó. Madame Pomfrey dice que el no-no se verá igual nunca más...'
La voz de Ginny tembló ligeramente.
'Realmente no sabemos cuales serán los efectos secundarios, quiero decir, Greyback es un Hombre Lobo, pero no estaba transformado.'
'Pero los otros... Había otros cuerpos en la tierra.'
'Neville y el Profesor Flitwick están heridos, pero Madame Pomfrey dice que estarán bien. Y un mortífago muerto, fue golpeado por una maldición asesina del rubio alto que estaba disparando por todos lados. Harry, si no hubiéramos tenido tu poción Felix, creo que habríamos sido asesinados, pero todo parecía justo habernos esquivado.'
Habían llegado a la enfermería. Al empujar las puertas, Harry vió a Neville yaciendo aparentemente dormido, en una cama cerca de la puerta. Ron, Hermione, Luna, Tonks, y Lupin estaban agrupados alrededor de otra cama cerca del final de la sala. Ante el sonido de las puertas que se abrían, todos los miraron. Hermione corrió hacia Harry y lo abrazó; Lupin se movió hacia él también, mirándolo ansiosamente.
'¿Estás bien Harry?'
'Estoy bien... ¿Cómo está Bill?'
Nadie respondió. Harry miró sobre el hombro de Hermione y vió una cara irreconocible yaciendo sobre la almohada de Bill, tan gravemente cortado y rasgado, que parecía grotesco. Madame Pomfrey estaba dando toquecitos a sus heridas con un ungüento verde de fuerte olor. Harry recordó como Snape había curado las heridas de Sectusempra de Malfoy tan fácilmente con su varita.
'¿No podría arreglarlas con un encantamiento o algo?' le preguntó a la enfermera.
'Ningún encantamiento funcionará con éstas,' dijo Madame Ponfrey 'he tratado con todo lo que conozco, pero no hay cura para las mordidas de hombre lobo.'
'Pero él no fue mordido en luna llena' dijo Ron, quien estaba mirando fijamente la cara de su hermano, como si pudiera, de alguna manera, forzarlo a curarse solo mirándolo fijamente 'Greyback no se había transformado, ¿asi que seguramente Bill no será un-un verdadero...?'
Miró a Lupin con aire vacilante.
'No, no creo que Bill vaya a ser un verdadero hombre lobo' dijo Lupin 'pero eso no significa que no habrá alguna contaminación. Esas son heridas malditas. Es improbable que se curen completamente, y-y Bill puede tener algunas características de lobo de ahora en adelante.'
'Dumbledore podría conocer algo que funcione, pienso...' dijo Ron '¿Dónde está? Bill luchó contra esos maniáticos bajo las ordenes de Dumbledore, se lo debe, no puede dejarlo en este estado.'
'Ron, Dumbledore está muerto' dijo Ginny.
'No' dijo Lupin cambiando desesperadamente la mirada de Ginny a Harry, como esperanzado en que este último la contradijera, pero cuando Harry no lo hizo, Lupin se desplomó en una silla al lado de la cama de Bill, con sus manos sobre su cara. Harry nunca había visto antes a Lupin perder el control; se sintió como que se estaba entrometiendo en algo privado, indecente. Se volteó y captó la atención de Ron, intercambiando en silencio una mirada que confirmaba lo que Ginny había dicho.
'¿Cómo murió?' susurró Tonks '¿Cómo pasó?'
'Snape lo mató' dijo Harry 'Yo estaba ahí, lo vi. Llegamos a la torre de Astronomía, porque era el lugar donde estaba la marca... Dumbledore estaba enfermo, estaba débil, pero creo que se dio cuenta de que era una trampa cuando escuchamos pasos subiendo en las escaleras. Él me inmovilizó, no pude hacer nada. Yo estaba bajo la capa de invisibilidad, y entonces Malfoy atravesó la puerta y lo desarmó...'
Hermione se llevó las manos a la boca y Ron gimió. El labio de Luna temblaba.
'...más mortífagos llegaron y entonces Snape, Snape lo hizo. El Avada Kedavra.' Harry no podía continuar.
Madame Pomfrey se echó a llorar. Nadie le prestó atención, excepto Ginny, quien murmuró.
'Shh, Escuchen.'
Tragando saliva, Madame Pomfrey presionó sus dedos contra su boca y abrió mucho sus ojos. En algún lugar en la oscuridad, un ave Fénix estaba cantando de una manera que Harry nunca había oído antes: un lamento afligido, de belleza terrible. Y Harry sintió, como se había sentido acerca de la canción del ave Fénix antes, que la música estaba dentro de él: su propio pesar estaba convirtiéndose mágicamente en canción, que resonaba en los terrenos y a través de las ventanas del castillo.
Cuanto tiempo estuvieron allí de pie, escuchando, no lo supo, o porque parecía aliviar su dolor el escuchar el sonido de ese lamento, pero pareció pasar un tiempo largo hasta que las puertas de la enfermería se abrieron otra vez y la Profesora McGonagall entró en la sala. Como el resto, ella mostraba marcas de la reciente batalla: Había rasguños en su cara y su túnica estaba rasgada.
'Molly y Arthur están en camino' dijo, y el hechizo de la música fue roto: todos se sobresaltaron como si salieran de un trance, volviendo a mirar a Bill o frotandose sus ojos y sacudiendo sus cabezas. 'Harry, ¿Qué pasó? De acuerdo a Hagrid tu estabas con el Profesor Dumbledore cuando él... cuando eso pasó. Dijo que el Profesor Snape estaba involucrado en algo...'
'Snape mató a Dumbledore' dijo Harry.
Ella lo miró fijamente por un momento, luego, se balanceó alarmantemente; Madame Pomfrey, quien pareció haberse empujado a si misma, corrió hacia delante, conjurando una silla en el aire, que empujó debajo de McGonagall.
'Snape.' repitió McGonagall débilmente, cayendo en la silla 'todos nos preguntábamos... pero él confiaba... siempre en... Snape... no puedo creerlo...'
'Snape era muy talentoso en Oclumencia' dijo Lupin, con una voz inusitadamente severa 'Lo sabíamos.'
'¡Pero Dumbledore juraba que él estaba de nuestro lado!' murmuró Tonks 'Siempre pensé que Dumbledore sabía algo de Snape que nosotros no...'
'Siempre nos dijo que tenía una poderosa razón para confiar en Snape' farfulló la profesora McGonagall, dando toquecitos en las esquinas de sus llorosos ojos con una pañuelo bordeado de tartán 'Quiero decir... con la historia de Snape... por supuesto que las personas estaban obligadas a preguntarse... pero Dumbledore me dijo explícitamente que el arrepentimiento de Snape era genuino... No quería escuchar una palabra en contra de él.'
'Me gustaría saber que le dijo Snape para convencerlo' dijo Tonks.
'Yo lo sé' dijo Harry, y todos voltearon a mirarlo 'Snape le pasó a Voldemort la información que hizo que él vaya a matar a mi mamá y papá. Entonces Snape le dijo a Dumbledore que el no había entendido lo que había hecho y estaba realmente apenado de haberlo hecho y de que ellos estuvieran muertos.'
Todos los miraron fijamente.
'¿Y Dumbledore creyó eso?' dijo Lupin incrédulamente '¿Dumbledore creyó que Snape sentía que James estuviera muerto? Snape odiaba a James.'
'Y tampoco creía que mi madre fuera digna de ni siquiera de una maldición' dijo Harry 'Porque ella era muggle de nacimiento, el la llamaba “Sangre Sucia”.'
Nadie preguntó a Harry como sabía esto. Todos parecían estar perdidos en un horrible shock, tratando de digerir la monstruosa verdad de lo que había pasado.
'Todo es mi culpa' dijo la Profesora McGonagall de repente. Se veía desorientada enrollando su húmedo pañuelo entre sus manos. 'Yo envié a Flitwick a buscar a Snape anoche, ¡Lo llamé para que viniera y nos ayudara! Si no hubiera alertado a Snape de lo que estaba pasando, nunca hubiera podido unir fuerzas con los mortífagos. No creo que él supiera donde estábamos antes de que Flitwick se lo dijera. No creo que el supiera que ellos venían.'
'Eso no es tu culpa Minerva,' dijo Lupin firmemente 'todos queríamos más ayuda, nos alegramos de pensar que Snape estaba en camino.'
'Así que cuando el llegó a la lucha, ¿se unió al bando de los mortífagos?' preguntó Harry, que quería cada detalle de la duplicidad e infamia de Snape, recolectando febrilmente más razones para odiarlo, jurando venganza.
'No sé exactamente como pasó' dijo la profesora McGonagall distraídamente 'Todo es tan confuso... Dumbledore nos había dicho que estaría abandonando la escuela por unas pocas horas y que teníamos que patrullar los corredores solo en caso... Remus, Bill y Nymphadora vinieron a unírsenos... así que, estábamos patrullando. Todo parecía tranquilo. Cada pasaje secreto fuera de la escuela estaba cubierto. No sabíamos de nadie que pudiera ingresar dentro. Había poderosos encantamientos en cada entrada del castillo. Todavía no se como pudieron haber entrado los mortífagos.'
'Yo sé' dijo Harry, y explicó brevemente acerca del par de gabinetes de desvanecimiento y el camino mágico que habían formado 'Así que ellos entraron a través de la Sala de Requerimiento.'
Casi contra su voluntad echó un vistazo a Ron y Hermione, que parecían devastados.
'Metí la pata, Harry' dijo Ron amargamente 'Hicimos como nos dijiste: revisamos el mapa del merodeador y no pudimos ver a Malfoy, así que pensamos que debía estar en la Sala de Requerimiento, entonces Ginny, Neville y yo fuimos a echar un vistazo… pero Malfoy logró pasarnos.'
'Salió de la habitación aproximadamente una hora después de que empezamos a vigilar' dijo Ginny 'agarrando ese horrible brazo marchito.'
'Su mano de gloria' dijo Ron 'le da luz solo al que la sostiene, ¿recuerdan?'
'Como sea' continuó Ginny 'él debía haber estado revisando si no había nadie y si era seguro dejar salir a los mortífagos, porque en el momento que nos vio lanzó algo en el aire y todo se volvió oscuro.'
'Polvo peruano de oscuridad instantánea' dijo Ron 'de Fred y George. Voy a tener unas palabras con ellos acerca de a quien les venden sus productos.'
'Tratamos con todo, Lumos, Incendio' dijo Ginny 'nada podía penetrar la oscuridad; todo lo que pudimos hacer fue palpar nuestro camino fuera del corredor otra vez, y mientras tanto, podíamos oír gente apurándose para pasarnos. Obviamente, Malfoy podía ver gracias a esa mano y estaba guiándolos, pero no nos atrevimos a usar maldiciones o algo, porque podíamos darnos a nosotros mismos, y para cuando alcanzamos un corredor que tenía luz, ellos se habían ido.'
'Afortunadamente' dijo Lupin roncamente 'Ron, Ginny y Neville corrieron hasta nosotros inmediatamente y nos dijeron lo que había pasado. Encontramos a los mortífagos minutos después, caminando en dirección a la torre de Astronomía. Malfoy obviamente no había esperado que más personas estuvieran en guardia; parecía haber terminado sus reservas de Polvo de oscuridad, de todos modos. La pelea estalló, se dispersaron y empezamos la persecución. Uno de ellos, Gibbon, se escapó y se dirigió a las escaleras de la Torre.'
'¿Para poner la marca?' preguntó Harry.
'El debió haberlo hecho, si, ellos debieron haberlo planeado así antes de dejar la Sala de Requerimiento' dijo Lupin 'pero no creo que a Gibbon le gustara la idea de esperar arriba solo por Dumbledore, porque regresó corriendo para reunirse a la pelea y fue golpeado por una maldición asesina que apenas evité.'
'Así que si Ron estaba vigilando la Sala de Requerimiento con Ginny y Neville' dijo Harry girando hacia Hermione '¿Dónde....?'
'Fuera de la oficina de Snape, sí' murmuró Hermione, con sus ojos brillando con lágrimas 'con Luna. Estuvimos esperando afuera por mucho tiempo y nada pasó... No sabíamos que estaba ocurriendo arriba en las escaleras, Ron había tomado el mapa... Era cerca de medianoche cuando el profesor Flitwick vino corriendo abajo a los calabozos. Estaba gritando algo acerca de mortífagos en el castillo, creo que realmente no se fijó que Luna y yo estábamos ahí, solo tomó el camino de la oficina de Snape y lo oímos decir a Snape que tenía que regresar con él y ayudarlo, entonces oímos un ruido sordo y Snape salió correindo de su oficina y nos vió y...'
'¿Qué?' la urgió Harry.
'Fui muy estúpida, Harry' dijo Hermione en un susurro agudo 'Dijo que el profesor Flitwick se había desmayado y que teníamos que cuidarlo mientras que él... mientras que él ayudaba en la lucha contra los mortífagos' Se cubrió la cara con vergüenza y continuó hablando a través de sus dedos, con lo que su voz sonaba apagada 'fuimos a su oficina a ver si podíamos ayudar al Profesor Flitwick y lo encontramos inconsciente en el piso...y, oh, es muy obvio ahora, Snape debía haberlo desmayado, pero no nos dimos cuenta, Harry, no nos dimos cuenta, Harry, y justo dejamos a Snape irse.'
'No es tu culpa' dijo Lupin firmemente 'Hermione, si no hubieran obedecido a Snape y salido de su camino, probablemente las habría matado a ti y a Luna.'
'Entonces el subió las escaleras' dijo Harry, que estaba siguiendo en su mente a Snape subiendo la escalera de mármol, su negra túnica alzándose tras el sacando la varita de su capa mientras subía 'y encontró el sitio donde ustedes estaban peleando...'
'Estábamos en problemas, estábamos perdiendo' dijo Tonks en voz baja 'Gibbons estaba fuera, pero el resto de los mortífagos parecía listo para luchar hasta la muerte. Neville había sido herido, Bill había sido atacado por Greyback... Estaba oscuro... las maldiciones volando por todos lados... El chico Malfoy se había desvanecido, debe haber pasado hacia las escaleras... Entonces más de ellos corrieron tras él, pero uno de ellos bloqueó la escalera tras ellos con alguna clase de maldición… Neville corrió hacia allá y fue lanzado por el aire.'
'Ninguno de nosotros pudo atravesarla' dijo Ron 'y esos mortífagos estaban lanzando maldiciones por todo el lugar, rebotando en las paredes y apenas las evitábamos.'
'Y entonces Snape estaba allí' dijo Tonks 'y después no estaba.'
'Lo vi venir hacia nosotros pero la maldición del mortífago grande casi me alcanza, así que me agaché y perdí el hilo de las cosas' dijo Ginny.
'Lo vi correr y atravesar la barrera como si no estuviera allí,' dijo Lupin 'traté de seguirlo, pero fui lanzado hacia atrás igual que Neville…'
'Debe haber conocido un hechizo que nosotros no,' susurro McGonagall 'después de todo él era el profesor de defensa contra las artes oscuras... Yo asumí que estaba apurado para cazar a los mortífagos que habían escapado hacia la torre...'
'Iba' dijo Harry salvajemente 'pero para ayudarlos, no para detenerlos... y apuesto a que había que tener una marca oscura para poder pasar a través de la barrera, pero ¿qué pasó cuando el volvió a bajar?'
'Bien, el mortífago grande había lanzado un hechizo que hizo que la mitad del techo cayera y también rompió la maldición que bloqueaba las escaleras' dijo Lupin 'Todos corrimos hacia delante, algunos de nosotros todavía esperando cualquier cosa, y entonces Snape y el chico salieron del polvo, obviamente ninguno de nosotros los atacó.'
'Solo los dejamos pasar' dijo Tonks con voz vacía 'pensábamos que estaban siendo perseguidos por los mortífagos, y lo siguiente, los otros mortífagos y Greyback regresaron y estábamos luchando otra vez, creo que escuché a Snape gritar algo, pero no sé qué.'
'El gritó “Se acabó, es hora de irnos”' dijo Harry '... ya había hecho lo que había querido hacer.'
Cayeron en silencio. El lamento de Fawkes estaba todavía resonando sobre los terrenos oscuros de afuera. Mientras la música resonaba en el aire, ideas espontáneas e incomodas se deslizaron en la mente de Harry... ¿Habían tomado el cuerpo de Dumbledore del pie de la torre? ¿Qué pasaría ahora? ¿Dónde descansaría? Apretó los puños fuertemente en sus bolsillos. Podía sentir el pequeño grumo del falso Horcrux contra los nudillos de su mano derecha.
Las puertas de la enfermería se abrieron, haciéndolos dar un salto: El Sr. y la Sra. Weasley estaban entrado a zancadas en la sala, Fleur justo detrás de ellos, con su bella cara aterrorizada.
'Molly, Arthur' dijo la profesora McGonagall, parándose de un salto y corriendo hacia ellos para saludarlos '...lo siento tanto...'
'Bill' susurró la Sra. Weasley precipitándose más allá de la profesora McGonagall cuando captó la visión de la cara destrozada de Bill 'Oh, Bill.'
Lupin y Tonks se habían levantado apresuradamente y se habían apartado, para que el Sr. y la Sra. Weasley pudieran llegar más cerca de su cama. La Sra Weasley se inclinó sobre su hijo y presionó los labios sobre su ensangrentada frente.
'¿Dicen que Greyback lo atacó?' preguntó el Sr Weasley a la Profesora McGonagall distraidamente '¿Pero no se había transformado? Asi que ¿Qué siginifica eso? ¿Qué le pasará a Bill?'
'No sabemos aún' dijo la Profesora McGonagall, mirando en busca de ayuda a Lupin.
'Habrá probablemente alguna contaminación, Arthur' dijo Lupin 'Es un caso raro, probablemente único... no sabemos como puede ser su comportamiento cuando despierte...'
La Sra. Weasley tomó el ungüento de olor fuerte de Madame Pomfrey y empezó a colocarlo en las heridas de Bill.
'¿Y Dumbledore?' dijo el Sr. Weasley 'Minerva, ¿Es cierto... Está él realmente...?'
Cuando la Profesora McGonagall asintió con la cabeza, Harry sintió que Ginny se movía a su lado y la miró. Sus ojos ligeramente cerrados se fijaron en Fleur, que estaba mirando fijamente a Bill con una expresión congelada en su cara.
'Dumbledore, ido' susurró el Sr Weasley, pero la Sra Weasley solo tenía ojos para su hijo mayor, empezó a sollozar, las lágrimas cayendo sobra la cara mutilada de Bill.
'Por supuesto, no importa como se vea...no es r-realmente importante...pero era un muchacho muy guapo...siempre tan guapo...y él iba a casarse.'
'¿Y qué quiegue decig con eso?' dijo Fleur subitamente en voz alta '¿Qué quiegue decig conque iba a casagse?'
La Sra Weasley levantó la cara llena de lagrimas mirándola sobresaltada.
'Bueno... solo que...'
'Usted piensa que Bill ya no va a quegueg casagse conmigo?' preguntó Fleur '¿Usted piensa que pog esas mogdidas ya no me amagá?'
'No, eso no es lo que yo...'
'Pogque el lo hagá' dijo Fleur alzándose en toda su estatura y echando atrás su largo cabello plateado. 'Tomagá más que un Hombge lobo paga que Bill deje de amagme.'
'Bien, sí, estoy segura' dijo la Sra Weasley 'pero pienso que quizás dado como el...'
'¿Usted piensa que yo no queguia casagme con el? O quizás ¿usted quiegue eso?' dijo Fleur con las fosas nasales dilatadas '¿Qué me importa como él se vea? Yo soy bonita lo suficiente paga nosotgos dos, cgeo. ¡Todas esas magcas muestgan que mi esposo es valiente y bgavo! Y yo hagué eso' dijo fieramente, empujando a la Sra Weasley a un lado y arrebatándole el ungüento.
La Sra Weasley cayó hacia atrás, contra su esposo y miró a Fleur mientras untaba las heridas de Bill, con una expresión curiosa en su cara. Nadie dijo nada. Harry no se atrevió a moverse, como todos los demás estaba esperando la explosión.
'Nuestra tía-abuela Muriel' dijo la Sra Weasley después de una larga pausa 'tiene una muy hermosa tiara, hecha por los duendes, que estoy segura que podría persuadirla para que te la preste para la boda. Ella está muy encariñada con Bill, tú sabes, y quedaría perfecta con tu pelo.'
'Ggacias' dijo Fleur rigidamente 'Estoy seguga que segá adogable.'
Y entonces, Harry casi no vió lo que pasó, ambas mujeres, estaban llorando y abrazándose. Completamente perplejo, preguntándose si el mundo se había vuelto loco, dio media vuelta: Ron parecia tan pasmado como él y Ginny y Hermione intercambiaban miradas sobresaltadas.
'¡Lo ves!' dijo una voz tensa. Tonks estaba mirando furiosa a Lupin 'Ella todavía quiere casarse con el, ¡aún cuando él ha sido mordido! ¡A ella no le importa!'
'Es diferente' dijo Lupin, apenas moviendo los labios y pareciendo súbitamente tenso 'Bill no será un hombre lobo por completo. Los casos son completamente...'
'Pero a mi no me importa tampoco, ¡no me importa!' dijo Tonks, tomando el frente de la túnica de Lupin y sacudiéndolo '...te lo he dicho un millón de veces...'
Y el significado del patronus de Tonks y su pelo color ratón, y la razón por la que ella había venido corriendo a buscar a Dumbledore cuando escuchó el rumor de que alguien había sido atacado por Greyback, todo estuvo súbitamente claro para Harry; no había sido Sirius del que Tonks se había enamorado después de todo.
'Y yo te he dicho un millón de veces...' dijo Lupin rehusando encontrar sus ojos, mirando hacia el piso '...que soy muy viejo para ti, muy pobre... muy peligroso...'
'He dicho todo el tiempo que estás tomando una postura ridícula sobre esto, Remus' dijo el Sr. Weasley sobre el hombro de Fleur mientras ella se enderezaba.
'No estoy siendo ridículo' dijo Lupin calmadamente 'Tonks se merece alguien joven y completo.'
'Pero ella te quiere' dijo el Sr Weasley, con una pequeña sonrisa 'y después de todo, Remus, los hombres jóvenes y completos, no necesariamente permanecen así.'
Miro tristemente a su hijo, yaciendo entre ellos.
'Este no....es el momento para discutirlo' dijo Lupin evitando las miradas de todos, cuando él miraba alrededor distraídamente 'Dumbledore está muerto.'
'Dumbledore habría estado más feliz que nadie de pensar que habría un poquito más de amor en el mundo' dijo la profesora McGonagall secamente, justo en el momento en que las puertas de la enfermería se abrieron de nuevo y Hagrid entró.
La pequeña parte de su cara que no estaba oscurecida por pelo o barba, estaba empapada e hinchada, estaba sacudiendo sus lágrimas con un gran pañuelo de lunares que tenía en la mano.
' Lo he... lo he hecho, profesora' dijo ahogadamente 'L-lo moví. La profesora Sprout llevó a los chicos de vuelta a la cama. El profesor Flitwick yace abajo, pero él dice que estará bien en un santiamén y el profesor Slughorn dice que el Ministerio ha sido informado.'
'Gracias, Hagrid' dijo la profesora McGonagall poniéndose de pie inmediatamente y girando para ver el grupo alrededor de la cama de Bill. 'Tendré que ver al Ministerio cuando estén aquí. Hagrid, por favor diga a las jefes de las casas, Slughorn puede representar a Slytherin, que quiero verlos en mi oficina inmediatamente, me gustaría que te unieras a nosotros también.'
Cuando Hagrid asintió, se dobló y salió de la habitación otra vez, ella se inclinó hacia Harry.
'Antes de encontrarme con ellos me gustaría tener unas cortas palabras contigo, Harry. Si tú vinieras conmigo...'
Harry se levantó y murmuró 'Los veo en un momento' a Ron, Hermione y Ginny y siguió a la profesora McGonagall fuera de la sala. Los corredores afuera estaban desiertos y el único sonido era el canto distante del ave Fénix. Pasaron varios minutos antes de que Harry se diera cuenta de que no estaban yendo hacia la oficina de la profesora McGonagall, sino a la de Dumbledore, y otros segundos antes de que se diera cuenta de que, por supuesto, había sido directora asistente... aparentemente ahora era directora... así que el despacho detrás de la gárgola ahora era suyo.
En silencio subieron la escalera móvil de caracol y entraron a la oficina circular. El no sabía que esperar: que el salón estaría todo negro, quizás, o incluso que el cuerpo de Dumbledore podía estar yaciendo allí. De hecho, miró casi exactamente como había hecho cuando él y Dumbledore la habían dejado apenas unas horas antes: los instrumentos plateados que zumbaban y chillaban en las mesas de patas largas, la espada de Gryffindor en su caja de vidrio que brillaba a la luz de la luna, el sombrero seleccionador en una repisa detrás del escritorio, la percha de Fawkes, de pie y vacia, el estaba todavía llorando su lamento en los terrenos. Y un nuevo retrato se había unido al rango de los directores y directoras muertos de Hogwarts: Dumbledore estaba durmiendo en un marco dorado sobre el escritorio con sus lentes de media luna sobre su nariz ganchuda, luciendo pacífico y despreocupado.
Después de mirar una vez a este retrato, la profesora McGonagall hizo un movimiento raro, como animándose a sí misma, entonces rodeó el escritorio y miró a Harry, su cara tirante y arrugada.
'Harry' dijo ella 'me gustaría saber que estaban haciendo tú y el profesor Dumbledore está tarde cuando dejaron la escuela.'
'No puedo decirle eso, profesora' dijo Harry. Había estado esperando la pregunta y tenía su respuesta preparada. Había sido aquí, en este mismo cuarto, que Dumbledore le había dicho que no podía confiar el contenido de sus lecciones a nadie, sino a Ron y Hermione.
'Harry, puede ser importante' dijo la profesora McGonagall.
'Lo es' dijo Harry 'y mucho, pero él me dijo que quería que no se lo dijese a nadie.'
La profesora McGonagall lo miró furiosa.
'Potter' Harry se dió cuenta del renovado uso de su apellido 'a la luz de la muerte del profesor Dumbledore, creo que debes ver que la situación ha cambiado, algo...'
'Yo no creo eso' dijo Harry encogiéndose de hombros 'el profesor Dumbledore nunca me dijo que dejara de segui sus ordenes si el moría, pero... hay una cosa que debería conocer antes de que el Ministerio venga. Madame Rosmerta, bajo la maldición Imperius, estaba ayudando a Malfoy y los mortífagos, así es como el collar y la hidromiel envenenada...'
'¿Rosmerta?' dijo la profesora McGonagall incrédula, pero antes de que pudiera continuar hubo un golpe en la puerta detrás de ellos y los profesores Sprout, Filtwick y Slughorn entraron en la habitación, seguidos de Hagrid, que todavía estaba llorando copiosamente, con su gran mano temblando de pesar.
'¡Snape!' exclamó Slughorn, que miraba irritado, palido y sudando. '¡Snape! ¡Le enseñé! ¡Pensaba que lo conocía!'
Pero antes de que cualquiera de ellos pudiera responder a esto, una voz sostenida habló desde lo alto de la pared: un mago de cara amarillenta con un pequeño marco negro, justo caminó dentro de su lienzo vacío.
'Minerva, el Ministro estará aquí en segundos, acaba de desaparecer del Ministerio.'
'Gracias, Everard' dijo la profesora McGonagall y se volvió rápidamente hacia los profesores.
'Quiero hablar acerca de lo que pasó en Hogwarts antes que él llegue aquí' dijo rápidamente 'Personalmente, no estoy convencida de que la escuela debería ser reabierta el próximo año. La muerte del Director a manos de uno de nuestros colegas es una mancha terrible para la historia de Hogwarts. Es horrible.'
'Estoy segura de que Dumbledore habría querido que la escuela permanezca abierta' dijo la profesora Sprout 'Siento que si un solo alumno quiere venir, entonces la escuela debe permanecer abierta para ese alumno.'
'Pero, ¿tendremos un solo alumno después de esto?' dijo Slughorn limpiando su frente sudada con un pañuelo de seda 'Los padres querrán mantener a sus hijos en casa y no puedo decir que les echo la culpa. Personalmente, no creo que estemos en más peligro en Hogwarts que en cualquier otra parte, pero no pueden esperar que las madres piensen así. Ellos querrán mantener sus familias juntas, es natural.'
'Estoy de acuerdo' dijo la profesora McGonagall 'y en cualquier caso, no es cierto decir que Dumbledore nunca pensó en una situación en la cual Hogwarts pudiera cerrar. Cuando la cámara de los secretos fue reabierta, el consideró el cierre de la escuela, y debo decir que la muerte del profesor Dumbledore me preocupa más que la idea del monstruo de Slytherin viviendo oculto en los drenajes del castillo.'
'Debemos consultar a las autoridades' dijo el profesor Flitwick con una vocecita chillona, tenía un gran moretón sobre su frente, pero parecía por lo demás intacto por su desmayo en la oficina de Snape 'Debemos seguir los procedimientos establecidos. La decisión no debe ser hecha apresuradamente.'
'Hagrid, no has dicho nada' dijo la profesora McGonagall 'Cuales son tus puntos de vista, ¿Debe Hogwarts permanecer abierta?'
Hagrid, que había estado llorando silenciosamente en su gran pañuelo de lunares durante toda esta conversación, levantó sus ojos hinchados y croó:
'No sé profesora, eso, eh, lo deben decidir los jefes de las casas y, eh, el Ministerio.'
'El profesor Dumbledore siempre valoraba tus opiniones' dijo la profesora McGonagall amablemente 'y lo mismo hago yo.'
'Bien, yo me quedo' dijo Hagrid, gruesas lágrimas estaban todavía cayendo de las esquinas de sus ojos y goteando sobre su enredada barba 'es mi casa, ha sido mi casa desde que tenía trece años. Y si hay niños que me quieran para enseñarles, lo haré. Pero, no se... Hogwarts sin Dumbledore...' Tragó saliva y desapareció tras su pañuelo una vez más, y estuvo en silencio.
'Muy bien' dijo la profesora McGonagall echando un vistazo a través de la ventana hacia los campos, revisando para ver si el ministro estaba ya acercándose 'entonces, debo estar de acuerdo con Flitwick que lo mejor que hacer es consultar a las autoridades, ellos tomarán la decisión final.'
'Ahora, a enviar a los estudiantes a casa... hay una buena razón para hacerlo más temprano que tarde. Podríamos arreglar que el Expreso de Hogwarts venga mañana si es necesario.'
'¿Qué hay acerca del funeral de Dumbledore?' dijo Harry hablando a lo último.
'Bien' dijo la profesora McGonagall perdiendo un poco de su rapidez cuando su voz tembló 'Yo-yo sé que era el deseo de Dumbledore ser dejado para descansar aquí, en Hogwarts.'
'Entonces, eso es lo que se hará, ¿verdad?' dijo Harry ferozmente.
'Si el Ministerio de magia lo cree apropiado' dijo la profesora McGonagall 'ningún otro director o directora nunca ha sido...'
'Ningún otro director o directora ha dado tanto a esta escuela' gruñó Harry.
'Hogwarts debería ser el lugar de descanso final de Dumbledore' dijo el profesor Flitwick.
'Absolutamente' dijo la Profesora Sprout.
'Y en ese caso' dijo Harry 'usted no debería enviar a los estudiantes a casa hasta el final de los funerales. Ellos querrían decir…'
La ultima palabra se quedó en su garganta, pero la Profesora Sprout completó la oración por el.
'Adiós.'
'Bien dicho' chilló el profesor Flitwick '¡Muy bien dicho! Nuestros estudiantes deberían rendir tributo, es lo justo. Podemos organizar el transporte a casa para después.'
'Secundado' ladró la profesora Sprout.
'Supongo... sí...' dijo Slughorn en una voz agitada, mientras Hagrid dejó escapar un zollozo de asentimiento.
'Ya viene...' dijo la profesora McGonagall de repente, mirando fijamente a los terrenos '...el Ministro y por lo visto ha traído una delegación.'
'¿Puedo irme profesora?' dijo Harry inmediatamente.
No tenía ningún deseo de ver o ser interrogado por Rufus Scrimgeour esta noche.
'Puedes hacerlo' dijo la profesora McGonagall 'y rápido.'
Anduvo a zancadas hasta la puerta y la mantuvo abierta para el. Él corrió bajando la escalera de caracol y a lo largo del corredor desolado, había dejado su capa de invisibilidad en lo alto de la torre de astronomía, pero no importaba, no había nadie en los pasillos para verlo pasar, ni siquiera Filch, la Sra. Norris o Peeves. No se encontró con otra alma hasta que cruzó en el pasillo que llevaba a la sala común de Gryffindor.
'¿Es cierto?' susurro la señora gorda cuando el se le acercó '¿Es realmente cierto? ¿Dumbledore muerto?'
'Sí' dijo Harry.
Dejo escapar un gemido y sin esperar por la contraseña se movió hacia delante para permitirle pasar.
Como Harry había sospechado, la sala común estaba repleta. La habitación se sentía silenciosa cuando subió a través del agujero del retrato. Vio a Dean y Seamus sentados en un grupo cercano. Esto quería decir que la habitación debía estar vacía o casi vacía. Sin hablar a nadie, Harry caminó derecho, a través de la sala y hacia la puerta de los dormitorios de los chicos.
Como había deseado, Ron estaba esperándolo, todavía completamente vestido, sentado en su cama. Harry se sentó en su propia cama y por un momento solo se miraron fijamente.
'Están hablando acerca de cerrar la escuela' dijo Harry.
'Lupin dijo que lo harían'
Hubo una pausa.
'¿Y?' dijo Ron en voz muy baja, como si pensara que el mobiliario podía estar escuchándolo '¿Lo conseguiste? ¿El, el Horcrux?'
Harry sacudió su cabeza. Todo lo que había tenido lugar alrededor de ese lago negro parecía ahora como una vieja pesadilla, ¿había realmente pasado y solo hacia unas horas?
'¿No lo conseguiste?' dijo Ron pareciendo alicaído '¿No estaba ahí?'
'No' dijo Harry 'Alguien lo había tomado ya y dejo una imitación en su lugar.'
'¿Tomado ya?'
Silenciosamente, Harry sacó la pieza falsa de su bolsillo, la abrió y se la pasó a Ron. La historia completa podía esperar... No importaba esta noche... Nada importaba excepto el final, el final de su aventura sin sentido, el final de vida de Dumbledore.
'R.A.B.' murmuró Ron '...pero, ¿quién fue ese?'
'No sé' dijo Harry, yaciendo en su cama completamente vestido y mirando fijamente hacia arriba. No sentía curiosidad alguna acerca de R. A. B.: dudaba que volviera alguna vez a sentir curiosidad. Mientras yacía allí, se dio cuenta de repente que los terrenos estaban silenciosos. Fawkes había dejado de cantar. Y el supo, sin saber como lo sabía, que el ave Fénix se había ido, había dejado Hogwarts para siempre, justo como Dumbledore había dejado la escuela, había dejado el mundo... había dejado a Harry.

Capítulo 28: La Huida del Príncipe por Patricio

Harry sintió que se estrellaba en el espacio; no había pasado… no podía haber pasado…
'Fuera de aquí, rápido' dijo Snape.
Sujetó a Malfoy por el borde del cuello y lo forzó a bajar delante de todos; Greyback y el pequeño hermano y la hermana lo siguieron, los últimos dos con la respiración cortada por la emoción. Cuando desaparecieron a través de la puerta, Harry se dio cuenta de que podía volver a moverse. Lo que ahora lo mantenía paralizado contra la pared no era magia, sino horror e impresión. Lanzó la Capa de Invisibilidad lejos cuando el Mortífago de la cara brutal, el último en dejar la torre, estaba saliendo por la puerta.
'¡Petrificus Totalus!'
El mortífago se paralizó como si se hubiese golpeado en la espalda con algo sólido y cayó al suelo, rígido como un palo, pero apenas había golpeado el suelo cuando Harry había pasado sobre él y bajaba corriendo las oscuras escaleras.
El terror se apoderó el corazón de Harry… Tenía que estar con Dumbledore y tenía que atrapar a Snape... de alguna manera ambas cosas estaban conectadas… podía revertir lo que había pasado si estaban los dos juntos… Dumbledore no podía haber muerto…
Saltó los últimos diez escalones de la escalera espiral y se detuve cuando aterrizó, con su varita alzada. El débilmente iluminado corredor estaba lleno de polvo; la mitad del techo parecía haberse caído; y una batalla se estaba librando ante él, pero al tratar de descifrar quienes eran los que estaban peleando, escuchó esa voz odiosa, '¡Se acabó, es hora de irnos!' y vio Snape desapareciendo alrededor del lejano final del corredor; él y Malfoy parecían haberse abierto camino a través de la lucha intactos.
Cuando Harry se lanzó tras ellos, un de los que peleaban se apartó de la batalla y fue hacia él: era el hombrelobo, Fenrir. Estaba delante de Harry antes de que este pudiera alzar su varita; Harry cayó de espaldas, con el sucio y enredado pelo en su cara, el olor del pánico y sangre llegó a su nariz y su boca, un aliento cálido y hambriento llegaba a su garganta…
'Petrificus Totalus!'
Harry sintió que Fenrir caía sobre él, con un esfuerzo enorme empujó al hombre lobo al suelo cuando un relámpago de luz verde venía volando hacia él, corrió agazapado directamente hacia la pelea. Su pie chocó contra algo suave y húmedo en el piso y tropezó: Allí habían dos cuerpos tendidos, boca abajo en un charco de sangre, pero no había tiempo para investigar. Harry ahora vio unos cabellos rojizos moviéndose en frente de él: Ginny estaba encerrada en un combate con un mortífago: Amycus estaba riendo y disfrutando el juego: 'Crucio… Crucio… no puedes bailar para siempre, preciosa.'
'Impedimenta!' gritó Harry.
Su hechizo golpeó a Amycus en el pecho, dio un grito como de cerdo de dolor, se elevó en el aire y cayó hacia la pared opuesta, se resbaló por esta y cayó fuera de su vista detrás de Ron, la profesora McGonagall y Lupin, cada uno de ellos estaban peleando con un mortífago diferente. Más allá de ellos, Harry vio a Tonks luchando contra un enorme mago rubio, que lanzaba maldiciones en todas direcciones, para que rebotaran en las paredes alrededor de ellos, quebrando las rocas, destruyendo la ventana más cercana...
'Harry, ¿de donde saliste?' sollozó Ginny, pero no había tiempo para responderle. Harry bajó su cabeza y corrió hacia delante, apenas evitando una explosión que detonó sobre su cabeza, rociándolos a todos con trozos de pared. Snape no debía escapar, debía atraparlo…
'¡Toma eso!' gritó la profesora Mcgonagall, y Harry vio a la Mortífaga, Alecto, corriendo a través del corredor, con sus brazos sobre su cabeza y su hermano detrás de ella. Harry se lanzó detrás de ellos, pero su pie se atoró en algo, y al instante siguiente se encontraba en el suelo enredado en las piernas de alguien. Mirando alrededor, vio la pálida y redonda carea de Neville aplastada contra el suelo. 'Neville, ¿Estás…?'
'Estoy bien' murmuró Neville, que estaba sujetándose el estómago 'Harry, Snape y Malfoy… pasaron corriendo…'
'¡Lo sé, estoy en eso!' dijo Harry, lanzando un hechizo desde el suelo al enorme y rubio Mortífago, que era el que causaba más caos. El hombre dio un aullido de dolor cuando el hechizo lo golpeó en la cara: dio vueltas alrededor, confundido, y luego corrió detrás de los hermanos. Harry se levantó del suelo y comenzó a correr a lo largo del corredor, ignorando los ruidos detrás de él, los gritos de los otros para que regresara, y la muda llamada de las personas que yacían en el suelo, de quienes aún no sabía el destino…
Patinó al girar la esquina, con las zapatillas deportivas resbaladizas por la sangre; Snape le llevaba mucha ventaja. ¿Era posible que hubiera entrado ya en la Sala de Requerimiento o la Orden había tomado medidas para mantenerla segura para evitar que los mortífagos se retiraran por ese camino? No podía oír nada excepto sus pisadas y el latir de su corazón mientras corría por el siguiente pasillo vacío. En ese momento encontró una pisada marcada con sangre, que demostraba que al menos uno de los velocísimos mortífagos se dirigía hacia las puertas principales… quizá la Sala de Requerimientos estaba bloqueada.
Se resbaló al girar otra esquina y un maleficio voló hacia él, saltó tras una armadura que explotó. Vio a los hermanos bajando las escaleras de mármol a toda velocidad y les envió varias maldiciones. Sin embargo sólo alcanzaron a varias brujas con peluca que estaban en un cuadro campestre y que escaparon a toda prisa hacia las pinturas vecinas. Al dejar el refugio de la armadura, Harry pudo oír más gritos y gemidos, otras personas del castillo parecían haberse despertado…
Decidió tomar un atajo esperando superar a los hermanos y acercarse a Snape y Malfoy, que seguramente ya estaban en los jardines. Recordó saltar el escalón que desaparecía, se lanzó a través de un tapete en el fondo y salió a un corredor donde estaban algunos alterados Hufflepuffs vestidos en pijama.
'¡Harry! Oímos un ruido, y alguien mencionó la Marca Tenebrosa...' comenzó Ernie Macmillan.
'¡Déjenme pasar!' aulló Harry golpeando a dos chicos al apartarlos mientras descendía corriendo hacia el rellano hasta el final de la escalera de mármol. Las puertas principales de roble parecían haber sido abiertas con una explosión. Había manchas de sangre sobre las baldosas y varios estudiantes aterrorizados amontonados contra las paredes, uno o dos aún protegiéndose las caras con los brazos. El enorme Reloj de Arena de Gryffindor había sido alcanzado por un maleficio y todavía estaba perdiendo rubíes que caían en las losas con un golpeteo suave.
Harry voló a través del recibidor de la entrada hacia los campos oscuros del exterior. Podía distinguir tres figuras corriendo a través del césped, buscando las salidas, más allá de las cuales podrían desaparecerse... Por su aspecto, eran el enorme mortífago rubio y algo más lejos Snape y Malfoy...
El frío aire desgarraba los pulmones de Harry cuando se precipitó tras ellos, vió un destello de luz en la distancia que le permitió momentáneamente, ver las siluetas de sus presas. No sabía a qué se debía, pero continuó la carrera, aún demasiado lejos para acertarles con una maldición...
Otro destello, gritos, vengativos chorros de luz... y Harry comprendió qué ocurría: Hagrid había salido de su cabaña y estaba intentando impedir la fuga de los mortífagos. Aunque cada inhalación parecía desgarrar sus pulmones y la punzada de su pecho ardía como fuego, Harry aceleró mientras no dejaba de oír una voz en su cabeza que decía ‘A Hagrid no... que no le ocurra a Hagrid...’
Algo alcanzó con fuerza la zona central de la espalda de Harry y cayó hacia delante con la cara estampada contra el suelo y sangre saliendo de ambos orificios nasales. Supo, incluso mientras rodaba sobre sí mismo, con la varita lista que los hermanos que había adelantado gracias al atajo estaban tras él muy cerca...
'¡Impedimenta!' vociferó mientras rodaba de nuevo acurrucándose en el suelo oscuro. Milagrosamente su maleficio golpeó a uno, que se tambaleó y cayó desequilibrando al otro. Harry se impulsó con los pies y corrió tras Snape.
Ahora podía ver la enorme silueta de Hagrid iluminada por la luz de la luna creciente, que apareció de repente desde detrás de las nubes. El mortífago rubio lanzaba una maldición tras otra al guardabosques, pero la inmensa fuerza de Hagrid y la piel dura que había heredado de su madre giganta parecían estar protegiéndole. De todas formas, Snape y Malfoy todavía corrían, pronto estarían más allá de las puertas donde podrían desaparecerse.
Harry se abrió paso hasta más allá de Hagrid y de su adversario, apuntó a la espalda de Snape y gritó '¡Desmaius!'. Falló, el chorro de luz roja flotó por encíma de la cabeza de Snape.
Snape gritó '¡Corre, Draco!' y se volvió. A veinte metros de distancia, Harry y él se miraron el uno al otro antes de alzar simultáneamente las varitas.
'¡Cruc...!'
Pero Snape detuvo el maleficio tirando a Harry de espaldas antes de que pudiera completarla. Harry rodó sobre sí mismo y se revolvió, levantándose de nuevo mientras el enorme mortífago a sus espaldas vociferaba '¡Incendio!'. Harry oyó una explosión y una danzarina luz naranja se derramó sobre ellos, la casa de Hagrid estaba en llamas.
'¡Fang está ahí dentro, malvado!' rugió Hagrid.
'¡Cruc...!'. gritó Harry por segunda vez, apuntando a la figura que se veía ante él, iluminada por la bailarina claridad de las llamas, pero Snape bloqueó de nuevo el hechizo. Harry podía verlo burlándose.
'¡Maldiciones Imperdonables de ti no, Potter!' vociferó más fuerte que el rugir de las llamas, de los aullidos de Hagrid y de los gemidos salvajes del atrapado Fang. 'No tienes el temperamento ni la habilidad.'
'¡Incarc...!' bramó Harry pero Snape desvió el hechizo con un toque de su varita desganadamente. '¡Pelea conmigo!' le chilló Harry. '¡Pelea conmigo, cobarde...!'
'¿Me has llamado cobarde, Potter?' aulló Snape. 'Tu padre jamás me atacaba a menos que fueran cuatro contra uno... Me pregunto cómo deberías llamarlo...'
'¡Desma...!'
'¡Te bloquearé una y otra vez hasta que aprendas a callarte y a cerrar la mente, Potter!' dijo despreciativamente Snape desviando el maleficio una vez más. '¡Ven ahora mismo!' gritó al enorme mortífago que estaba tras Harry. 'Debemos irnos, antes de que el Ministerio aparezca.'
'¡Impedi...!' pero antes de poder terminar su maldición, un dolor atroz alcanzó a Harry. Se dobló sobre la hierba. Oyó que alguien vociferaba, sintió que iba a morir de agonía, pensó que seguramente Snape lo torturaría hasta la muerte o la locura...
'¡No!' rugió la voz de Snape y el dolor cesó tan súbitamente como había empezado. Harry estaba en el suelo, encogido, agarrando su varita y temblando. En algún sitio, sobre él, Snape gritaba '¿Has olvidado nuestras órdenes? Potter pertenece al Señor Oscuro. Debemos dejárselo a él. ¡Vamos! ¡Vamos!.'
Y Harry sintió el suelo estremecerse bajo su cara, mientras los hermanos y el enorme mortífago obedecían corriendo hacia las puertas. Harry pronunció un inarticulado gemido de furia. En ese instante, le daba lo mismo vivir o morir. Se alzó de nuevo hacia Snape, el hombre a quien ahora odiaba tanto como al mismo Voldemort.
'¡Sectum...!'
Snape agitó su varita y repelió de nuevo el maleficio, pero Harry estaba ahora a sólo unos pasos y pudo ver claramente, por fin, la cara de Snape. Ya no estaba despreciativo o burlón, las ardientes llamas mostraban un rostro lleno de furia. Reuniendo todos sus poderes de concentración, Harry pensó '¡Levi...!'
'¡No Potter!' gritó Snape. Se oyó una explosión muy fuerte y Harry fue arrojado sobre sus espaldas, golpeándose muy fuerte contra el suelo, una vez más y perdiendo además la varita. Podía oír las voces de Hagrid y los aullidos de Fang mientras Snape se le acercaba. Lo miró desde arriba, mientras estaba tumbado, sin varita e indefenso, como había estado Dumbledore. El rostro pálido de Snape iluminado por la ardiente cabaña estaba asfixiado de odio, igual que antes de maldecir a Dumbledore.
'¿Te atreves a utilizar mis propios hechizos en mi contra Potter? Los inventé yo... ¡Yo, el Príncipe Mestizo! ¿Y utilizarás mis invenciones contra mí como hizo tu asqueroso padre, verdad? No lo creo.... ¡No!'
Harry había saltado hacia su varita. Snape lanzó un maleficio contra ella y la hizo volar varios metros hacia la oscuridad y fuera de su vista.
'¡Mátame entonces!' jadeó Harry, que no sintió miedo ante la idea, sólo furia y desdén. '¡Mátame como lo mataste a él, cobarde!'
'¡NO...' gritó Snape con su rostro súbitamente demencial, inhumano, como si sufriera tanto como el gimoteante y aullante perro atrapado en la casa incendiada a sus espaldas –...ME LLAMES COBARDE!'
Y acuchilló el aire. Harry sintió que algo blanco y cálido, semejante a un látigo le golpeaba en la cara y fue derribado hacia atrás. Manchas de luz brillaron ante sus ojos y por un momento fue como si hubiera perdido todo el aliento de su cuerpo. En ese momento oyó un batir de alas sobre él y algo enorme oscureció las estrellas. Buckbeack volaba hacia Snape que se tambaleó hacia atrás cuando las garras rapaces y afiladas se clavaron en él. Mientras Harry se incorporaba hasta sentarse, aún confuso por el último golpe de su cabeza contra el suelo vio a Snape correr tan rápido como era capaz y a la enorme bestia que chillaba como Harry jamás le había oído chillar aleteando tras él.
Harry se inclinó hasta el suelo buscando su varita aún atontado, deseando poder continuar la caza, pero incluso mientras sus dedos rebuscaban en la hierba, descartando ramitas, ya sabía que era demasiado tarde. Cuando consiguió localizar su varita, estaba seguro de ello. Se volvió y sólo fue capaz de ver al hipogrifo que volaba en círculo alrededor de los límites. Snape había conseguido desaparecerse justo más allá de los límites de la escuela.
'Hagrid' musitó Harry todavía aturdido, mirando a su alrededor. '¿HAGRID?'
Se tambaleó hacia la casa en llamas y entonces una enorme figura emergió del fuego llevando a Fang sobre su espalda. Con un sollozo de agradecimiento Harry cayó de rodillas. Todo su cuerpo temblaba, cada centímetro padecía y respiraba entrecortadamente y lleno de dolor.
'¿Estás bien, Harry? ¿Estás bien? Cuéntame, Harry...'
La cara ancha y peluda de Hagrid se movía sobre Harry ocultando las estrellas. Harry podía oler madera quemada y pelo de perro. Extendió una mano y sintió el cuerpo de Fang, reconfortantemente cálido y vivo, estremeciéndose a su lado.
'Estoy bien.' jadeó Harry, '¿Y tú?'
'Por supuesto. Se necesita más para acabar conmigo.'
Hagrid puso sus manos bajo los brazos de Harry y le incorporó con tal fuerza que los pies de Harry perdieron momentáneamente el contacto con el suelo, antes de que Hagrid lo posara de nuevo. Podía ver un hilillo de sangre que se deslizaba por la mejilla de Hagrid, surgía de un corte profundo que tenía bajo un ojo que se estaba hinchando rápidamente.
'Deberíamos lanzar a tu casa' dijo Harry 'el hechizo ‘Aguamenti’.'
'Sabía que era algo así' murmuró Hagrid, alzando un paraguas rosa, floreado y amenazador y dijo ‘Aguamenti’.
Un chorro de agua voló desde la punta del paraguas. Harry levantó el brazo de la varita, que pesaba como el plomo y murmuró también ‘Aguamenti’. Juntos, Hagrid y él vertieron agua sobre la casa hasta que se extinguió la última llama.
'No está tan mal.' dijo Hagrid, lleno de esperanza, unos minutos después, mirando las humeantes ruinas. 'Nada que Dumbledore sea incapaz de arreglar.'
Harry sintió un quemante dolor en el vientre al oír el nombre. Rodeado de silencio y quietud, sintió la angustia creciente en su interior.
'Hagrid...'
'Estaba vendando las patas de un par de bowtruckles cuando los oí acercarse' dijo Hagrid tristemente, aún mirando su ruinosa cabaña. 'Se chamuscaron completamente, pobres bichitos...'
'Hagrid...'
'Pero, ¿qué ocurrió Harry? Sólo pude ver mortífagos que salían corriendo del castillo, pero ¿qué demonios hacía Snape yendo con ellos? ¿Dónde ha ido, los perseguía?'
'Él ha...' Harry aclaró su garganta, estaba reseca del pánico y el humo. 'Hagrid, Snape ha asesinado a...'
'¿Asesinado?' gritó Hagrid mirando directamente a Harry. '¿Que Snape ha matado a alguien? ¿Qué dices, Harry?'
'A Dumbledore' dijo Harry. 'Snape ha asesinado... a Dumbledore.'
'¿Qué... qué dices que ha pasado con Dumbledore, Harry?'
'Está muerto. Lo ha matado Snape.'
'No digas eso' dijo Hagrid ásperamente. '¡Snape asesinar a Dumbledore...! No digas estupideces Harry. ¿Por qué dices eso?'
'He visto cómo ocurría...'
'Es imposible.'
'Lo he visto, Hagrid.'
Hagrid meneó la cabeza, su expresión era incrédula pero cariñosa y Harry supo que Hagrid pensaba que había recibido un golpe en su cabeza que lo había confundido o que quizá eran los efectos de un maleficio...
'Lo que seguramente ha ocurrido es que Dumbledore dijo a Snape que se fuera con los mortífagos' dijo Hagrid lleno de confianza. 'Supongo que tiene que mantener su camuflaje. Venga, regresemos a la escuela. Vámos, Harry.'
Harry ni siquiera intentó discutir o explicarse. Aún temblaba incontroladamente. Hagrid se daría cuenta pronto, demasiado pronto... Mientras volvían hacia el castillo, Hagrid vio que muchas ventanas estaban ahora encendidas. Podía imaginar claramente las escenas del interior, con gente moviéndose de una habitación a otra, diciéndose que habían entrado mortífagos, que la Marca brillaba sobre Hogwarts, que seguro alguien había sido asesinado...
Las puertas de roble de la entrada estaban aún abiertas frente a ellos. Había luz que salía hacia el camino y el césped. Lenta y dubitativamente, gente en ropa de dormir bajaba arrastrándose por las escaleras, buscando por todas partes algún signo de los mortífagos que habían volado hacia la noche. De cualquier forma, los ojos de Harry estaban fijos en el suelo que estaba a los pies de la torre más alta. Imaginó que podía ver una masa negra y amontonada en la hierba de esa zona, aunque realmente estaba demasiado lejos para ver nada. Incluso mientras miraba fija y silenciosamente el punto donde calculaba que estaba el cuerpo de Dumbledore, vio gente que empezaba a moverse hacia allí.
'¿Qué están mirando todos esos?' dijo Hagrid, mientras Harry y él se acercaban a la fachada del castillo, con Fang tan estrechamente pegado a sus tobillos como era posible. '¿Qué hay tirado en la hierba?' añadió Hagrid con voz aguda, dirigiéndose ahora hacia los pies de la Torre de Astronomía, donde se estaba juntando una pequeña multitud. '¿Ves lo que te digo, Harry? Bajo la Marca... Caramba... ¿no creerás que alguien ha caído...?'
Hagrid se calló, como si el pensamiento fuera demasiado horrible como para decirlo en voz alta. Harry caminó a su lado, mientras sentía múltiples dolores y molestias en su cara y sus piernas, donde las muchas maldiciones de la última media hora le habían alcanzado, aunque los percibía de una forma extrañamente despegada, como si fuera otra persona cercana quien sufría. Lo que sí era real, de lo que no podía escapar, era del horrible peso que sentía en su pecho...
Harry y él se movieron como en un sueño, hacia la susurrante multitud que había ante ellos, donde los atontados estudiantes y profesores habían dejado un hueco.
Harry oyó el gemido dolorido y conmocionado de Hagrid, pero no se detuvo, se adelantó despacio hasta que alcanzó el lugar donde estaba tendido Dumbledore y se agachó a su lado. Sabía que no había esperanza desde el momento en que la Maldición Petrificus Totalis que Dumbledore había echado sobre sí mismo se desvaneció, sabiendo que eso sólo ocurría cuando el mago que la había lanzado moría, pero de todas formas no había forma de sentirse preparado para verle allí, con el cuerpo extendido como las alas de un águila, roto… el mago más grande que Harry había conocido o que jamás conocería.
Los ojos de Dumbledore estaban cerrados pero excepto por el extraño ángulo que formaban sus brazos y piernas, podría haber estado dormido. Harry alargó la mano hacia él enderezando los anteojos con forma de media luna sobre la nariz torcida y limpió una salpicadura de sangre de la boca con su propia manga. Entonces miró más fijamente al anciano y sabio rostro e intentó absorber la enorme e incomprensible verdad: que Dumbledore nunca volvería a hablarle, que nunca más podría ayudar...
La multitud murmuraba tras de Harry. Después de lo que pareció una eternidad, se dio cuenta de que estaba de rodillas sobre algo duro y miró abajo.
El medallón que habían intentado robar tantas horas antes había caído del bolsillo de Dumbledore. Estaba abierto quizá debido a la fuerza con que había golpeado el suelo. Y aunque no se sentía capaz de sentir más horror, conmoción o tristeza de la que ya sentía, Harry supo cuando lo recogió, que algo estaba mal...
Giró el medallón en sus manos. No tan grande como el que recordaba haber visto en el Pensadero, no tenía marcas, ni tampoco se veía rastro de la adornada S que se suponía que era el signo de los Slytherin. Además, tampoco había nada dentro excepto un pedacito de pergamino doblado encajado firmemente en el lugar donde debería haber estado un retrato.
Automáticamente, sin ser realmente consciente de lo que hacía, Harry tiró del pedazo de pergamino, lo abrió y lo leyó a la luz de las muchas varitas encendidas que tenía detrás.

'Al Señor Oscuro.
Sé que moriré mucho antes de que leas esto,
pero quiero que sepas que fui yo quien descubrió tu secreto.
He robado el auténtico Horcrux e intentaré destruirlo lo antes posible.
Me enfrento a la muerte con la esperanza de que cuando te enfrenten,
serás mortal una vez más.
R. A. B.'

Harry no supo qué significaba el mensaje, pero le dio igual. Sólo una cosa tenía importancia: que éste no era un Horcrux. Dumbledore se había debilitado a sí mismo al beber esa terrible poción por nada. Harry estrujó el pergamino en su mano y sus ojos ardieron con lágrimas mientras, tras él, Fang comenzó a aullar.

Capítulo 27: La Torre golpeada por el Rayo por Patricio

Una vez de regreso bajo el cielo estrellado, Harry dejó a Dumbledore sobre la cima de la roca más cercana. Empapado y temblando, el peso de Dumbledore todavía sobre él, Harry se concentró fuertemente como nunca lo había hecho sobre su destino: Hogsmeade. Cerrando sus ojos, agarró el brazo de Dumbledore tan fuerte como pudo y fue hacia adelante con aquel sentimiento de comprensión horrible.
Él supo que había funcionado antes que abriera sus ojos: el olor de la sal, la brisa de mar se había ido. Dumbledore y él temblaban y goteaban en medio de la oscura calle principal, en Hogsmeade. Por un horrible momento la imaginación de Harry le mostró muchos Inferi arrastrándose hacia él alrededor a los lados de las tiendas, pero parpadeó y vio que nada estaba moviéndose: todo era aún una completa oscuridad, sino fuera por unos pocos faroles y ventanas superiores alumbradas.
'¡Lo hicimos, Profesor!' susurró Harry con dificultad; de pronto, se dio cuenta que tenía una puntada de chamusquina en su pecho.
'¡Lo hicimos! ¡Conseguimos el Horcrux!' Dumbledore asombrado lo miró. Por un momento, Harry pensó que su inexperta Aparición había vuelto a Dumbledore desequilibrado, entonces miró su rostro, más pálido y apagado que nunca, como la luz distante del farol.
'¿Señor, está usted bien?' dijo Harry.
'Estaré bien' respondió Dumbledore débilmente, aunque las esquinas de su boca se crisparon. 'Esa poción … no era ninguna bebida saludable...'
Para el horror de Harry, Dumbledore se desplomó sobre la tierra.
'Señor, está bien. Señor, usted va a estar bien, no se preocupe' y miró desesperadamente alrededor por ayuda, pero no había nadie a la vista, todo lo que pensaba era que él de algún modo debía conseguir a alguien que lleve a Dumbledore al hospital.
'Necesitamos llegar hasta la escuela señor … a Madam Pomfrey...'
'¡No!', dijo Dumbledore 'Es... Profesor Snape es a quien necesito... pero yo no creo... que pueda caminar muy lejos todavía...'.
'Bien señor; escuche; voy a llamar a una puerta, encontrar un lugar donde pueda quedarse. Luego correré y traeré a Madam...'
'Severus', dijo Dumbledore claramente. 'Necesito a Severus...'
'Bien entonces, Snape. Pero voy tener que irme durante un momento, entonces podré...' antes de que Harry pudiera moverse, él oyó pasos que corrían. Su corazón saltó: alguien los había visto, alguien que sabía que ellos necesitaban ayuda, y mirando alrededor vio a la Señora Rosmerta apresurarse bajo la calle oscura hacia ellos sobre unos zapatos de tacón alto, mullidas, llevando una bata de seda bordada con dragones.
'¡Yo los vi Aparecerse cuando cerraba las cortinas del dormitorio! Gracias a Dios, gracias al cielo. No podía imaginar que... pero ¿qué le pasa a Albus?'
Ella se acerco, jadeando y mirando hacia abajo, con los ojos muy abiertos hacia Dumbledore.
'Está herido', dijo Harry, 'Señora Rosmerta, ¿puede entrar a las Tres Escobas mientras voy a la escuela y consigo ayuda para él?'
'!Tu no puede ir allá solo! No te das cuenta... ¿no lo han visto?'
'Si usted me ayuda, sosteniéndolo', dijo Harry, sin escucharla, 'pienso que podemos llevarlo dentro-'
'¿Qué ha pasado?' pregunto Dumbledore '¿Rosmerta cual es el problema?'
'La - La Marca Tenebrosa, Albus'
Y ella señaló hacia el cielo, en la dirección de Hogwarts. Inundado por el terror Harry escucho el sonido de esas palabras … dio vuelta y miró.
Allí estaba. Flotando en el cielo sobre Hogwarts: La calavera verde ardiendo en llamas con su lengua de serpiente, la marca que los Mortífagos dejaban cada vez que entraban a un edificio.... donde habían asesinado.
'¿Cuando apareció?' preguntó Dumbledore, y su mano apretó dolorosamente sobre el hombre de Harry como si luchara por pararse.
'Tiene que haber sido hace unos minutos, no estaba allí cuando saqué al gato, pero cuando subí las escaleras...'.
'Necesitamos regresar al castillo enseguida' dijo Dumbledore. 'Rosmerta' y tambaleándose un poco, pareció completamente en dominio de la situación. 'Necesitamos transporte, escobas'.
'Tengo un par detrás del bar', dijo ella, mirando muy asustada 'Correré y las buscare...'
'No, Harry puedo hacerlo'
Harry levanto su varita enseguida.
'Accio escobas de Rosmerta'
Un segundo después, escucharon a fuerte ruido y la puerta del frente se abrió de un reventón; dos escobas salieron disparadas hacia la calle e hicieron carrera a cada lado de Harry, donde ellas cayeron quietas, temblando ligeramente a la altura de su cintura.
'Rosmerta, por favor envía un mensaje al Ministerio', dijo Dumbledore y montó la escoba más cercana a él. 'Puede ser que nadie adentro de Hogwarts todavía no se haya dando cuenta que algo anda mal..... Harry, ponte tu Capa Invisible'
Harry sacó la Capa de su bolso y se la puso antes de montar su escoba; la señora Rosmerta estaba ya regresando hacia su bar cuando Harry y Dumbledore golpeaban el piso y se elevaban hacia el aire. Cuando ellos se apresuraban velozmente hacia el castillo, Harry hechó un vistazo por el lado de Dumbledore, listo por si tenía que agarrarlo si caía, pero la visión de la Marca Tenebrosa parecía haber actuado en Dumbledore como un estimulante; el estaba inclinado sobre su escoba, sus ojos fijos hacia la Marca, su dorado y largo cabello plateado y su barba volaban detrás de él en el aire de la noche. Y Harry, también, miró adelante, hacia la calavera, y el miedo se acrecentó dentro de él como un veneno burbujeante, comprimiendo sus pulmones, dirigiéndolo todo a otros malestares en su mente...
¿Cuánto tiempo habra estado ahì? ¿Habrían tenido la suerte Ron, Hermione y Giny de escapar?, ¿Acaso uno de ellos había causado la Marca para sacar a todos del colegio?, o ¿Habría sido Neville o Luna o algún otro miembro del ED? Y si así era...
Él fue quien les había dicho que patrullen los corredores, los había invitado a abandonar la seguridad de sus cuartos... ¿Sería responsable otra vez por la muerte de un amigo?
Mientras ellos volaban sobre la oscuridad, girando sobre la vereda abajo que ellos habían andado antes. Harry oyó, sobre el silbido del aire de la noche en sus oídos, a Dumbledore murmurando en alguna lengua extraña otra vez. El pensó y entendió, por qué, como el sintió su escoba estremecerse por un momento cuando ellos volaron sobre las paredes límites en las tierras. Dumbledore deshacía los hechizos que él mismo había puesto alrededor del castillo, de modo que ellos pudieran entrar con velocidad. La Marca Tenebrosa brillaba directamente encima de la Torre de Astronomía, la más alta del castillo. ¿Significaba que la muerte había ocurrido allí?
Dumbledore ya había cruzado los muros fortificados y se desmontaba: Harry aterrizó al lado de él segundos más tarde y miró alrededor...
Los muralla estaba desierta. La puerta a la escalera de caracol que conducía atrás del castillo estaba cerrada. No había señal de lucha, de una pelea de muerte, de un cuerpo.
'¿Qué significa esto?' preguntó Harry a Dumbledore, alzando la vista al cráneo verde con la lengua de serpiente que brillaba malvadamente encima de ellos. '¿Es esa una verdadera Marca? ¿Alguien definitivamente lo hizo, Profesor?'
Con el débil brillo verde de la Marca Harry vio a Dumbledore agarrando su pecho con su mano ennegrecida.
'¡Ve y despierta a Severus!', dijo Dumbledore apenas, pero claramente. 'Cuéntale lo que ha pasado y tráelo. Nada más, no hables con nadie y no te quites la Capa. Te esperaré aquí.'
'Pero...'
'¡Juraste obedecerme Harry! ¡Ve!'
Harry se apresuró hacia la puerta que conducía a la escalera de caracol, pero su mano solo acababa de cerrarse sobre el mango de hierro de la puerta cuando oyó pasos que corrían del otro lado.
Miró alrededor de Dumbledore, quien le hizo un gesto para que se retire. Harry retrocedió.
La puerta abierta reventó y alguien explotó a través de ella y gritó '!Expelliarmus!'
El cuerpo de Harry se puso al instante rígido e inmóvil y sintió desplomarse contra la pared de la Torre, apoyado sobre una estatua, incapaz de moverse o hablar. No podía entender que había pasado. Expelliarmus no era un Encanto Congelante.
Entonces, por la luz de la Marca, vió la varita mágica de Dumbledore volar en arco sobre el borde de los muros y entendió. Dumbledore había mudamente inmovilizado a Harry y segundo se había tomado para interpretar que el hechizo había funcionado a costa de la posibilidad de defenderse así mismo.
Parado de pie contra los muros, la cara muy blanca, Dumbledore aún no mostraba ningún signo de pánico o temor. Él simplemente miró a través en su desarmante y dijo. 'Buenas noches, Draco'.
Malfoy dio un paso hacia adelante, observó alrededor rápidamente para comprobar que él y Dumbledore estaban solos. Sus ojos cayeron alrededor de la segunda escoba.
'¿Quién más está acá?'
'Una pregunta que yo quisiera hacerte, ¿estás actuando solo?'
Harry vio el cambio de los ojos pálidos de Malfoy detrás de Dumbledore a través del fulgor verdoso de la Marca.
'No', dijo él. 'He traído respaldo. Hay Mortifagos aquí, en su escuela, esta noche.'
'Bien, bien' dijo Dumbledore, como si Malfoy le estuviera mostrando una tarea proyecto ambiciosa. 'Muy bien, desde luego, ¿encontró la forma para dejarlos entrar, verdad?'
'Sí', dijo Malfoy, que jadeaba. '¡Directamente bajo sus narices y usted nunca se dio cuenta!'
'Ingenioso', dijo Dumbledore. 'Aunque … perdóname … ¿dónde están ellos ahora? Pareces sin apoyo.'
'Se han encontrado con algunos de su guardia, están teniendo una pelea ahora. Ellos no demorarán..... Yo vine adelante. Yo, Yo tenía un trabajo, un trabajo que hacer'.
'Bien, entonces, estas teniendo éxito y hazlo, mi querido niño', dijo Dumbledore dulcemente.
Hubo un silencio. Harry, detenido y encarcelado dentro de su invisible y paralizado cuerpo, miraba a los dos, sus oídos forzados a escuchar sonidos de una pelea distante de los Mortifagos y en frente de él, Draco Malfoy sin hacer nada pero mirando fijamente hacia Albus Dumbledore quien, increíblemente sonrió.
'Draco, Draco, tú no eres un asesino'
'¿Cómo lo sabe?' dijo Malfoy enseguida.
El pareció darse cuenta lo infantil que habían sonado sus palabras. Harry lo vió ruborizarse a través de la verdosa luz de la Marca.
'¡Usted no sabe de lo qué soy capaz!', dijo Malfoy muy forzadamente. 'Usted no sabe lo que he hecho!'
'Oh, sí lo se', dijo Dumbledore suavemente, 'Usted casi mató a Katie Bell y Ronald Weasley. Usted ha estado intentando, con creciente desesperación, matarme todo el año. Perdóneme, Draco, pero esas han sido tentativas débiles. Tan débiles que para ser honesto, me pregunto si su corazón ha estado realmente en ello...'
'¡Ha estado en ello!' dijo Malfoy vehementemente. 'He estado trabajando en ello todo el año y esta noche...'
En algún lugar en la profundidad del castillo debajo de Harry se oyó un grito sordo. Malfoy se puso rígido y echó un vistazo sobre su hombro.
'Alguien está teniendo una gran lucha', dijo Dumbledore, sonando casual '¿Pero usted estaba diciendo … sí, que ha logrado hacer entrar a los Mortifagos en mi escuela y, admito, que eso era algo que yo creía imposible ¿cómo lo hizo?'
Pero Malfoy no dijo nada: él todavía escuchaba lo que pasaba debajo y parecía casi tan paralizado como Harry estaba.
'Quizá usted debería hacer progresos con su trabajo solitario' sugirió Dumbledore. '¿Qué si su resguardo se ha visto reducido por mi guardia? Como habrá comprendido, hay miembros de la Orden del Fénix, aquí, esta noche, además... y después de todo, usted realmente no necesita ayuda... Yo no tengo varita mágica en este momento … no puedo defenderme.'
Malfoy simplemente lo miró fijamente.
'Ya veo', dijo Dumbledore amablemente, cuando Malfoy, no se movió, ni habló. 'Usted tiene miedo de actuar hasta que ellos se le unan'.
'¡No tengo miedo!' gruñó Malfoy, aunque él todavía no hiciera ningún movimiento para hacer daño a Dumbledore. '¡Es Usted quien debería estar asustado!'.
'¿Pero por qué? No creo que me mates, Draco. Matar no es tan fácil como los inocentes creen... entonces dígame, mientras esperamos a sus amigos …… ¿Cómo los introdujo de contrabando aquí? Pareciera que le ha tomado mucho tiempo de trabajo el como conseguirlo.'
Malfoy lo miró como si estuviera venciendo el impulso de gritar o de vomitar. Él tragó y tomó mucho aliento, mirando airadamente a Dumbledore, su varita mágica apuntando directamente hacia el cercano corazón. Entonces, como si él no pudiera ayudarse, dijo.
'Tuve que reparar aquel Gabinete de Desaparición roto que nadie ha usado durante años. Donde Montague estuvo perdido el año pasado'.
'Aaaah...'
La mirada de Dumbledore era de un medio gemido. Cerró sus ojos por un momento.
'Eso fue muy inteligente .... hay un par, que yo tomé'
'El otro esta en Borgin & Burkes' dijo Malfoy 'y entre ellos hay una especie de pasaje. Montague me dijo que cuando lo golpearon en Hogwarts, él quedo atrapado en el limbo, a veces él podía oír que estaba yendo a la escuela y otras veces que el estaba yendo a la tienda, como si el Gabinete viajara entre ellos, pero él no podía hacer nada, no podían oírlo... al final él consiguió Aparecerse hacia fuera, aún cuando él todavía no había pasado su prueba. Él casi murió haciéndolo. Todos pensaron que eso fue una gran historia, pero yo fui el único que se dio cuenta lo que significaba, incluso ni Borgin lo sabía, yo fui el que comprendió que podría haber un camino hacia Hogwarts a través de los Gabinetes si yo arreglaba el que estaba roto...'
'Muy bien', murmuró Dumbledore. 'Entonces los Mortifagos fueron capaces de pasar por Borgin & Bourkes hacia la escuela para ayudarlo... un plan inteligente... y, como usted dice, correctamente bajo mi nariz'.
'Sí', dijo Malfoy quien extrañamente, pareció mostrar coraje y comodidad ante la alabanza de Dumbledore. '¡Si, así fue!'
'Pero hubieron tiempos', continuó Dunbledore, '¿o no es verdad que hubieron tiempos cuándo usted no estaba seguro que tendría éxito en la reparación del Gabinete? Y recurrió a medidas ordinarias y mal pensadas como enviarme un collar maldito que alcanzó las manos incorrectas... o el envenenamiento; donde solo había una mínima posibilidad que yo bebiera...'
'Sí, bien, usted aún no se daba cuenta quien estaba detrás de todo aquello, verdad?' se mofó Malfoy, cuando Dumbledore se deslizó un poco mas debajo de donde estaba, la fuerza en sus piernas al parecer estaban flaqueando y Harry infructuosamente luchaba, en silencio, contra la hechicería que lo ataba.
'En realidad, sí lo hice', dijo Dumbledore. 'Estaba seguro que era usted'.
'¿Por qué no me detuvo, entonces?' exigió Malfoy.
'Intenté, Draco. El profesor Snape ha estado vigilándote bajo mis órdenes...'
'Él no ha estado haciéndolo bajo sus órdenes, el prometió a mi madre...'
'Desde luego que eso fue lo que él te dijo, Draco, pero...'
'¡Él es un agente doble y usted es un anciano estúpido, él no trabaja para usted, usted solamente cree que él lo hace!'
'Debemos estar de acuerdo en diferir sobre eso, Draco. ¡Resulta que confío en el Profesor Snape.'
'Bien, está perdiendo su poder, entonces!' se mofó Malfoy. 'Él ha estado ofreciéndome mucha ayuda, esperando toda la gloria para él - esperando un poco de acción! "¿Qué estás haciendo? ¡Haz hecho lo de ese collar, eso fue estúpido, podrías haber hecho volar todo"; pero no le he dicho lo que he estado haciendo en la Sala de Requerimientos, él se despertará mañana y todo habrá terminado y no será más el favorito del Señor Oscuro, ¡él no será nada comparado a mí, nada!'
'Muy gratificante', dijo Dumbledore suavemente. 'Todos queremos ser apreciados por nuestro trabajo, desde luego... pero ¿usted debe haber tenido un cómplice … alguien en Hogsmeade.... alguien que fuera capaz de deslizar hacia Katie el, el...? Aaaah'
Dumbledore cerró sus ojos otra vez y asintió con la cabeza, como si él cayera en cuenta de algo '...desde luego ...¿Desde cuando estará ella bajo la Maldición Imperius?'
'¿Se da cuenta al fin? ¿verdad?' se burló Malfoy.
Hubo otro grito debajo, más fuerte que el último. Malfoy miró nerviosamente sobre su hombro otra vez, de vuelta Dumbledore continuó.
'¿Entonces forzaron a la pobre Rosmerta estar al acecho en su propio baño y pasarle el collar a cualquier estudiante de Hogwarts que entraba en el cuarto sin compañía?'.
'Y la bebida del prado envenenada... bien naturalmente, Rosmerta fue capaz de envenenar eso para usted antes que ella me enviara la botella por medio de Slughorn creyendo que eso era mi regalo de Navidad... si, muy hábil.... muy hábil... pobre Sr. Filch no podría, desde luego, pensar en chequear la botella de Rosmerta... dime ¿Cómo se comunicaban con Rosmerta? Yo pensé que teníamos todos los métodos de comunicación dentro y fuera de la escuela monitoreados'.
'Galeones encantados' dijo Malfoy, como creyendo que estaba siendo obligado a seguir hablando, aunque tuviera la varita en la mano agitándola mal...'Yo tenía una y ella otra y así le enviaba mensajes...'
'¿No era ese el método secreto de comunicación del grupo que se hacía llamar asimismo El Ejército de Dumbledore el año pasado?'. Su voz era encendida y casual pero Harry lo vio deslizarse un poco más abajo sobre la pared cuando él lo decía.
'Sí, usé la idea de ellos', dijo Malfoy, con una risa torcida. 'Conseguí la idea de envenenar el prado de la sangre sucia Granger, también, oí su conversación en la biblioteca acerca de Filch y como no reconocía pociones...'
'Por favor no uses aquella palabra ofensiva delante mío' dijo Dunbledore.
Malfoy soltó una risa áspera.
'¿Se preocupa que yo este diciendo "Sangre Sucia" cuándo estoy a punto de matarlo?'
'Sí, lo hago' dijo Dumbledore y Harry vio sus pies deslizarse un poco más al suelo como luchando por permanecer derecho. 'Pero para estar a punto de matarme, Draco, usted ha tenido varios largos minutos. Estamos bastante solos. Estoy de lo más indefenso como usted nunca puede haber soñado y de todos modos no ha actuado.'
Malfoy retorció involuntariamente la boca, como si él hubiera probado algo muy amargo.
'Ahora, sobre esta noche', continuó Dumbledore 'Estoy un poco perplejo acerca de lo que ha pasado … ¿Usted sabía que yo me había marchado de la escuela?' pero entonces, él contestó su propia pregunta. 'Rosmerta me vio abandonarla, ella le habrá advertido, a través de la utilización de esas ingeniosas monedas, estoy seguro...'
'Así es', dijo Malfoy. 'Pero ella dijo que usted solo iba por una bebida y regresaba.'
'Bien, yo ciertamente bebí... y regresé... de todas formas...' masculló Dumbledore. '¿Entonces usted decidió ponerme una trampa primaveral?'
'Decidimos poner la Marca Tenebrosa sobre la Torre y conseguir que se apresurara en volver acá, y ver como era asesinado' dijo Malfoy. '¡Y funcionó!'.
'Bien... sí y no...' dijo Dumbledore. '¿Pero debo tomar eso, entonces, como que nadie ha sido asesinado?'
'Alguien ha muerto', dijo Malfoy y su voz pareció subir un poco más cuando lo dijo. 'Gente de usted... no sé quién, estaba oscuro... yo caminé sobre el cuerpo... Yo supongo que lo estaba esperando aquí a que regresara, sólo los de Fénix se interponían en el camino...'
'Sí, ellos lo hacen' dijo Dumbledore.
Hubo un golpe y gritos abajo, más fuerte que los anteriores, parecía como si la gente luchara sobre la escalera de caracol que conducía a donde estaban parados Dumbledore, Malfoy y Harry y en el corazón de Harry resonó lo inaudible en su pecho invisible... alguien estaba muerto... Malfoy había atravesado el cuerpo ... pero ¿Quién era?.
'Hay poco tiempo, de una u otra manera', dijo Dumbledore, 'Permítame hablar de sus opciones, Draco'.
'!Mis opciones!' gritó Malfoy. '!Estoy parado acá con una varita mágica... para matarlo!'
'Mi querido muchacho, permitamos no tener más pretensiones acerca de ello. Si usted hubiera querido matarme, usted ya lo hubiera hecho en el primer momento que me desarmó. No se hubiera detenido en esta charla acerca de sus planes y significados'.
'¡Yo no tengo opciones!' dijo Malfoy y de repente estaba tan blanco como Dunbledore. '¡Tengo que hacerlo. Tengo que matarlo! Sino el matará a toda mi familia!'.
'Aprecio las dificultades de tu posición' dijo Dumbledore
'¿Por qué crees que yo no te he confrontado antes? Porque yo sabía que serías asesinado si Lord Voldemort se daba cuenta que yo sospechaba'.
Malfoy hizo una mueca de dolor al escuchar el nombre.
'No quería desafiarte hablando contigo de la misión a la cual sabía tu habías sido asignado, en caso que él usará Legilimancia contra ti' continuo Dumbledore. 'Pero ahora, al final, cuando podemos plenamente el uno al otro... ningún daño ha sido hecho, tu no has dañado a nadie, pienso que tienes mucha suerte que las involuntarias víctimas sobrevivieron... Yo puedo ayudarte, Draco'.
'No, no puede' dijo Malfoy, su varita balanceándose muy mal en sus mano desde luego.
'Ven al lado correcto, Draco y podremos ocultarte completamente como nunca podrías imaginar. Puedo enviar a los miembros de la Orden con tu madre esta noche y ocultarla de la misma manera. Tu padre esta seguro por ahora en Azkaban... Cuando el tiempo llegue, podemos protegerlo también a él. Ven al lado correcto, Draco... Tu no eres un asesino...'
Malfoy miró fijamente a Dumbledore.
'Pero, falta mucho para eso, ¿verdad?' dijo él despacio. 'Pensaron que yo moriría en el intento, pero estoy aquí... y usted está en mi poder... soy yo el que está con la varita mágica... usted está a mi merced...'
'No, Draco', dijo Dumbledore tranquilamente. 'Mi piedad, y no la tuya, es la que importa ahora'.
Malfoy no habló. Su boca estaba abierta, su mano en la varita mágica temblando. Harry pensó que la bajaría por una fracción.
Pero de pronto los pasos tronaban encima de la escalera y un segundo más tarde Malfoy era sacado fuera del camino por cuatro personas en trajes negros que incursionaron violentamente por la puerta sobre los terraplenes. Todavía paralizado, sus ojos que miraban fijamente sin pestañear, se fijaron con terror sobre los cuatro forasteros: pareció que los Mortifagos habían ganado la lucha abajo.
Un hombre de mirar grumoso con una mirada lasciva ladeada dio una risa nerviosa.
'¡Dumbledore arrinconado!' dijo él y se dio la vuelta a la mujercita achaparrada que lucía como si fuera su hermana y quien sonreía abiertamente con impaciencia. '¡Dumbledore sin su varita!, ¡Dumbledore solo! ¡Bien hecho, Draco, bien hecho!'
'¡Buenas noches, Amycus!', dijo Dumbledore calmadamente, como si estuviera dando la bienvenida al hombre a una merienda, 'y has traído a Alecto también... encantador...'
La mujer parecía enfadada y se río tontamente.
'¿Entonces, piensas que tus pequeñas bromas te ayudarán sobre tu lecho de muerte?' se burló ella.
'¿Bromas? No, no, estos son modales' contestó Dumbledore.
'¡Házlo!' dijo el extraño parado mas cerca de Harry, un hombre enorme, con el pelo y patillas grises enmarañadas, su traje de Mortífago parecía incómodamente apretado. Su voz no se parecía a ninguna otra que Harry había escuchado antes, era como un ladrido raspado, la voz. Harry pudo oler que emitía una mezcla poderosa de suciedad, sudor y sin lugar a dudas, de sangre. Sus asquerosas manos tenían unas uñas largas y amarillentas...
'¿Y tu eres, Fenrir?' preguntó Dunbledore.
'Así es', raspó el otro. '¿Te complace verme, Dumbledore?'.
'No, no podría decir que estoy...'
Fenrir Greyback sonrió abiertamente, mostrando sus dientes puntiagudos. La sangre goteando bajo su barbilla y él lamió sus labios despacio, obscenamente.
'¿Pero usted sabe cuánto me gustan los niños, Dumbledore?'
'¿Debo tomarlo que usted ataca aún sin la luna llena ahora? Esto es... de lo más insólito... usted ha desarrollado un gusto a la carne humana que no puede satisfacerse una vez al mes?'
'Así es', dijo Greyback '¿Lo impresiona eso, Dumbledore? ¿Lo asusta?'
'Bien, no puedo fingir que no me repugna un poco', dijo Dumbledore. 'Y sí estoy impresionado que Draco los invitara; justo en la escuela donde sus amigos viven...'
'No lo hice', respiró Malfoy. Él no miraba Greyback, parecía no querer echarle un vistazo a él. 'No sabía que él vendría...'
'No querría omitir un viaje a Hogwarts, Dumbledore' raspó Greyback. 'No cuando hay gargantas que faltan ser arrancadas... delicioso, delicioso...'
Y él levantó una uña amarilla y agarró uno de sus dientes delanteros que miran con lascivia hacia Dumbledore.
'No', dijo el cuarto Mortífago bruscamente. Él tenía una pesada cara brutal. 'Tenemos órdenes. Draco consiguió hacerlo. Ahora, Draco, y rápidamente'.
Malfoy mostraba menos resolución que nunca. Miraba aterrorizado y fijamente la cara de Dumbledore, que era aún más pálida y más baja que lo usual, cuando el se había deslizado mas abajo por la pared del terraplén.
'¡Él ya está muy lejos de este mundo de todos modos, si me preguntan!' dijo el hombre ladeado, acompañado de las risas tontas jadeantes a su hermana. '¿Mírenlo, qué te ha pasado, entonces, Dumby?'
'Oh, débil resistencia, reflejos lentos, Amycus', dijo Dumbledore. 'La vejez llega algún día… quizás le sucederá... si usted tiene suerte...'
'¿Qué significa eso? Entonces, ¿qué significa eso?' gritó el Mortífago, de repente violento. 'Siempre lo mismo, no es cierto, eh, Dumby, hablando siempre y no haciendo nada, nada. ¡Aún no sé por qué el Señor Oscuro no se molesta en matarte! ¡Vamos, Draco hazlo!'
Pero en aquel momento, hubieron renovados sonidos de peleas abajo y una voz gritada. 'Ellos han bloqueado las escaleras! Reducto! ¡REDUCTO!'
El corazón de Harry saltó. Entonces esos cuatro Mortífagos no habían eliminado a toda la guardia, simplemente habían dejado la pelea en la cima de la torre, y, por el sonido de ello, habían creado una barrera detrás de ellos.
'¡Ahora Draco, rápido!' dijo el hombre con la cara brutal con ira.
Pero la mano de Malfoy temblaba duramente y apenas podía apuntar.
'¡Yo lo haré¡' gruñó Greyback, moviéndome hacia Dumbledore y extendiendo sus manos, los dientes listos.
'¡He dicho que no!' gritó el hombre de cada brutal; hubo un destello de luz y el hombre lobo fue empujado del camino; él golpeó los terraplenes y se tambaleó, mirando furioso. El corazón de Harry martillaba con tal fuerza que parecía imposible que nadie pudiera oírlo estando de pie allí, encarcelado por el hechizo de Dunbledore. Si sólo pudiera moverse, él podría hacerlos objetivos de una maldición bajo la capa.
'Draco hazlo o párate a un lado de nosotros' gritó la mujer, pero en aquel momento la puerta explosionó de terraplenes abierta de un golpe y allí parado estaba Snape, su varita mágica agarrada en una mano con sus ojos barriendo la escena, Dumbledore caído contra la pared, los cuatro Mortifagos, incluyendo el enfurecido hombre lobo y Malfoy.
'Tenemos un problema Snape', dijo Amycus grumoso cuyos ojos y varita mágica estaban fijos igualmente en Dumbledore, 'el muchacho no parece capaz...'
Pero alguien más había mencionado el nombre de Snape, muy suavemente.
'Severus....'
El sonido asustó a Harry más allá de cualquier que hubiera experimentado toda la tarde. Por primera vez Dumbledore suplicaba.
Snape no dijo nada, pero anduvo hacia adelante y empujó rudamente a Malfoy quitándolo del camino. Los tres Mortifagos retrocedieron sin decir palabra. Incluso el hombre lobo pareció intimidado.
Snape miró fijamente durante un momento a Dumbledore y hubo repulsión y odio grabado en las líneas ásperas de su cara.
'Severus, por favor...'
Snape levantó su varita mágica y la señaló directamente en Dumbledore
'¡Avada Kedrava!'
Un chorro de luz verde partió del final de la varita mágica de Snape y golpeó a Dumbledore directamente en el pecho. El grito de horror de Harry nunca se sintió, silencioso e inmovilizado. El fue forzado a mirar como Dumbledore volaba en el aire, por una fracción de segundos él pareció colgar suspendido bajo el cráneo brillante, y luego cayó despacio hacia atrás, como una gran muñeca de trapo, sobre las almenas y fuera de vista.