Saturday, August 13, 2005

Capítulo 12: Plata y Ópalos por Tamara

¿Dónde estaba Dumbledore, y qué es lo que estaba haciendo? Harry sólo se cruzó con el director dos veces en las siguientes semanas. Él, raramente aparecía en las comidas, y Harry estaba seguro de que Hermione estaba en lo cierto pensando que estaba dejando el colegio durante unos días. ¿Dumbledore había olvidado las clases que supuestamente daba a Harry? Dumbledore había dicho que las clases tenían algo que ver con la profecía; Harry se sentía reforzado, cómodo, y ahora ligeramente abandonado.
A mitad de Octubre llegó su primera salida del trimestre a Hogsmeade. Harry se preguntaba hasta cuándo estos viajes serían permitidos, dadas las crecientes medidas de seguridad alrededor del castillo, pero estaba contento de saber que iban a continuar adelante; siempre era bueno salir de los terrenos del castillo durante unas horas.
Harry despertó pronto en la mañana de la salida, que resultó ser una mañana tormentosa, y pasó el rato hasta el desayuno leyendo su libro de ‘Fabricación de Pociones Avanzado’. El no solía echarse en la cama leyendo sus libros de texto, ese extraño comportamiento, como Ron ciertamente dijo, era inusual en cualquiera menos en Hermione, en quien sencillamente era sobrenatural este hecho. Harry sintió, sin embargo, que el libro del Príncipe Mestizo apenas se podía considerar como libro. Cuanto más se leía de éste, más cuenta se daba de cuánto había en él, no solo los consejos escritos a mano y atajos de pociones que le estaban dando una brillante reputación con Slughorn, sino también pequeñas imaginaciones de maldiciones y hechizos garabateados en los márgenes, de los cuales Harry estaba seguro, juzgando por las revisiones, de que el Píncipe fue quien había inventado dichos hechizos.
Harry ya había intentado algunos de los hechizos inventados por el príncipe. Había un hechizo que hacía que las uñas del pie crecieran alarmadamente rápido (había tratado éste en Crabbe en el corredor, lo cual fue muy entretenido), una maldición que hacía que la lengua se pegara al paladar (el cual él había usado, causando un aplauso general delante un ingenuo Argus Filch) y quizás el más útil de todos, ‘Muffliato’, un hechizo que llenaba las orejas de cualquiera que estuviera cerca de un chillido no inidentificable, así que las conversaciones largas podrían ser evitadas en clases sin ser muy escandaloso. La única persona que no encontró estos hechizos divertidos fue Hermione, quien mantenía una fuerte expresión de desaprobación y se refusaba a hablar del todo si Harry había usado el ‘Muffliato’ en cualquier persona que estuviera alrededor.
Poniéndose derecho en la cama, Harry revolvió el libro lateralmente a fin de examinar más estrechamente las instrucciones garabateadas para un hechizo que le había causado problemas al Príncipe. Hubo muchos tachones y alteraciones, pero finalmente, abarrotado en una esquina de la página, estaba la escritura:

‘Levicorpus [nvbl]’

Mientras el viento y la nevisca golpeada implacablemente en las ventanas, y Neville roncaba fuerte, Harry clavó los ojos en las letras entre corchetes ‘Nvbl’. Eso tuvo que querer decir ‘no-verbal’. Harry más bien dudó que él podría lograr conseguir este hechizo particular; A él todavía le costaban trabajo los hechizos no- verbales, algo Snape se había dado prisa para hacer comentarios adelante en cada clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Por otra parte, el Príncipe había puesto a prueba a un maestro mucho más efectivo que Snape hasta ahora.
Apuntando su varita en nada en particular, él le dio un golpecito ascendente y dijo: ‘¡Levicorpus!’ para dentro de su cabeza. ‘¡Aaaaaaaargh!’
Hubo un destello de luz y el cuarto estaba lleno de voces: todo el mundo se había despertado, y Ron dejó escapar un grito. Harry envió ‘Fabricación de Pociones Avanzado’ volando por el pánico; Ron estaba guindando cabeza abajo en el aire como si un gancho invisible lo hubiese puesto en lo alto por el tobillo.
‘¡Lo siento!’ dijo Harry gritado, cuando Dean y Seamus rugieron con risa, y Neville se levantó del piso, luego de haberse caído de su cama. ‘Espera, te bajaré.’
Harry a tientas el libro de Pociones y lo hojeó rápidamente con pánico, tratando de encontrar la página correcta; A fin de cuentas la localizó y la descifró.
La palabra estrecha estaba debajo del hechizo: rezando que esto fuera el contrahechizo, Harry dijo pensado ‘¡Liberacorpus!’ con toda su fuerza. Hubo otro destello de luz, y Ron cayó de cabeza encima de su colchón.
‘Lo siento,’ repitió Harry débilmente, mientras Dean y Seamus continuaron riéndose a carcajadas.
‘Mañana,’ dijo Ron con voz sorda, ‘preferiría que tú programaras la alarma del reloj.’
Para cuando se habían vestido, rellenándose con varios de los suéteres tejidos a mano de la señora Weasley y llevando capas, bufandas, y guantes, la sacudida de Ron se había apaciguado, pero había acordado que el nuevo hechizo de Harry tenía mucha gracia; Fue tan divertido, de hecho, que Ron no perdió ni un minuto de tiempo en relatar a Hermione la historia, cuando se sentaron para el desayuno.
‘¡... y entonces hubo otro destello de luz y yo aterricé en la cama otra vez!’ dijo Ron expresando con una sonrisa, acercándose los embutidos.
Hermione no había sonreído durante esta anécdota, y ahora había revuelto una expresión de desaprobación invernal en Harry.
‘¿Este hechizo es otro sacado de ese libro que tienes de Pociones?’ preguntó Hermione.
Harry la miró con el ceño fruncido.
‘¿Siempre tomando precipitadamente la peor conclusión, verdad?’
‘¿Lo sacaste de allí?’
‘Bueno ... sí, sí, así fue .... pero, ¿cuál es el problema?’
‘¿Así es que tú decidistes probar un conjuro desconocido, escrito a mano, y ver qué ocurriría?’
‘¿Por qué tiene importancia que esté escrito a mano?’ dijo Harry, prefiriendo no contestar el resto de la pregunta.
‘Porque probablemente no está aprobada por el Ministerio de Magia,’ dijo Hermione. ‘Y también,’ añadió, mientras Harry y Ron rodaban sus ojos, ‘porque comienzo a pensar que este Príncipe era un poco arriesgado.’
Tanto Harry como Ron la callaron de inmediato.
‘¡Fue una broma!’ dijo Ron, poniendo al revés una botella de salsa de tomate sobre sus embutidos. ‘¡Simplemente una broma, Hermione, eso es todo!’
‘¿Dejando colgadas a las personas cabeza abajo por el tobillo?’ dijo Hermione. ‘¿Quién invierte su tiempo y su energía en inventar hechizos como esos?’
‘Fred y George,’ dijo Ron, encogiéndose de hombros, ‘es su tipo de cosas. Y, er –.‘
‘Y mi papá,’ dijo Harry. Él apenas lo había recordado.
‘¿Qué?’ dijeron Ron y Hermione al unísono.
‘Mi papá ha usado este hechizo,’ dijo Harry. ‘Yo - Lupin me lo contó.’
'Esta última parte no era cierta; De hecho, Harry había visto su papá ultilizando este hechizo en Snape, pero él nunca le había contado a Ron y Hermione sobre la excursión que hizo en el Pensadero. Ahora, sin embargo, una posibilidad maravillosa se le ocurrió. ¿Pudo ser posiblemente su padre el Príncipe Mestizo -?
‘Tal vez tu papá sí lo usó, Harry,’ dijo Hermione, ‘pero él no es el único. Hemos visto que un montón de personas lo usan, en caso de que lo hayas olvidado. Dejando colgadas a las personas en el aire. Haciéndolas flotar, dormidos, indefensos.’
Harry clavó los ojos en ella. Con un profundo sentimiento, también recordó el comportamiento de los Mortífagos en la Copa Mundial de Quidditch. Ron trató de ayudar.
‘Eso fue diferente,’ dijo Ron robustamente. ‘Abusaban de eso. Harry y su papá estaban justamente teniendo un momento de bromas. A tí no te gusta el Príncipe, Hermione,‘ agregó, apuntando una salchicha a ella severamente,’ porque él es mejor que tú en Pociones –‘
‘¡No tiene nada que ver con eso!’ dijo Hermione, sus mejillas enrojeciéndose. ‘¡Justamente pienso que es muy irresponsable comenzar a usar hechizos que nisiquiera sabes para qué son, y deja de hablar del ‘Príncipe’ como si fuera su título, apuesto que es simplemente un apodo estúpido, ¡y no creo que haya sido tan buena persona!’
‘No veo de dónde sacas eso,’ dijo Harry acaloradamente. ‘¿Si él habría sido un Mortifago, no habría estado alardeando acerca de ser un sangre-mestiza, ¿o sí?’
Aunque dijo eso, Harry había recordado que su padre había sido de sangre-pura, pero empujó el pensamiento fuera de su mente, de lo contrario, pensaría en ese tema después ...
‘No todos los Mortífagos pueden haber sido sangre-pura, no quedan suficientes magos de sangre pura,’ dijo Hermione tercamente. ‘Seguro que la mayor parte de ellos son medias-sangres y fingen ser puros. Es sólo a los nacidos de Muggles que odian, estarían realmente encantados de dejarte a tí y a Ron unirse.’
‘¡No hay forma de que me dejen ser un Mortífago!’ dijo Ron indignadamente, mientras un trozo de salchicha salia volando fuera del tenedor que él ahora blandía en dirección a Hermione, dicha salchicha le pegó a Ernie MacMillan en la cabeza. ‘¡Mi familia entera son traidores de sangre! ¡Eso es tan malo como ser un Muggle para los Mortífagos!’
‘Y les encantaría tenerme,’ dijo Harry sarcásticamente. ‘Seríamos los mejores amigos si no trataran de liquidarme.’
Esto hizo reír a Ron; Aún Hermione dio una sonrisa avarienta, y una distracción llegó con Ginny.
‘Oye, Harry, se supone que te tengo que dar esto.’
Fue un rollo de papel de pergamino con el nombre de Harry escrito en una nota familiar y escritura delgada e inclinada.
‘Gracias, Ginny ... ¡Es la siguiente clase de Dumbledore!’ le dijo Harry a Ron y Hermione, abriendo el pergamino y rápidamente leyendo su contenido. ‘¡Lunes por la noche!’ Se sintió repentinamente ligero y feliz. ‘¿Quieres venir con nosotros a Hogsmeade, Ginny?’ preguntó Harry.
‘Voy con Dean – lo podré ver allí,’ contestó, saludándolos con las manos mientras se marchaba.
Filch estaba de pie en las puertas principales de roble como siempre, revisando los nombres de las personas que estaban autorizadas para ir a Hogsmeade. El proceso tomó aun más tiempo que lo normal, porque Filch estaba revisando tres veces a todo el mundo con su censor de Secretos.
‘¿Qué tiene de importancia si pasamos de contrabando cosas oscuras PARA AFUERA?’ Demandó Ron, viendo al delgado y largo censor de Secretos con aprensión. ‘¿Seguramente usted debe de revisar lo que traigamos PARA ADENTRO?’
Su mejilla se ganó algunos pinchazos adicionales con el censor, y Ron todavía estaba haciendo muecas de dolor cuando salieron al viento y la nevisca.
El paseo en Hogsmeade no fue agradable. Harry se abrigó su bufanda sobre su cara; las partes expuestas pronto se sientieron crudas y entumecidas. La carretera para el pueblo estaba llena de de estudiantes inclinados contra el viento amargo. Más que una vez, Harry se preguntó sino podrían haber pasado un mejor momento en la cálida sala de descanso y, cuando finalmente llegaron a Hogsmeade y vieron la Tienda de Chistes de Zonko, observaron que había sido tapada con tablas. Harry lo tomó como confirmación que en este viaje no había destino para la diversión. Ron apuntó, con una mano espesamente enguantada, hacia Honeydukes, el cual estaba compasivamente abierto, y Harry y Hermione se tambalearon en su intento de entrar en la tienda abarrotada.
‘Por Dios, gracias,’ dijo Ron hecho añicos cuando fue envuelto por el aire caliente, perfumado en caramelo. ‘Quedémonos aquí toda la tarde.’
‘¡Harry, mi niño!’ dijo un voz atronadora desde atrás de ellos.
‘¡Oh no!’ masculló a Harry. Lo tres se voltearon para ver al Professor Slughorn, quien llevaba puesto un enorme sombrero peludo y un abrigo con un cuello que hacía juego con su cabellera, agarrando firmemente un bolso grande de piña cande, y ocupando al menos una cuarta parte de la tienda.
‘¡Harry, ya son tres de mis pequeñas cenas que usted se ha perdido hasta ahora!’ dijo Slughorn, hincándole genialmente en el pecho. ‘¡Eso no sirve, mi niño, quiero tenerte! ¿La Señorita Granger las ama, ¿verdad?’
‘Sí,’ dijo Hermione impotentemente, ‘son realmente –’
‘¿Así que por qué no viene usted, Harry?’ demandó Slughorn.
‘Pues bien, he tenido práctica de Quidditch, Profesor,’ dijo Harry, quien ciertamente había estado programando prácticas cada vez que Slughorn le había enviado una pequeña invitación, violeta y adornada en listón. Esta estrategia quiso decir que Ron no quedó fuera, y usualmente tuvo una carcajada con Ginny, imaginando a Hermione callada con McLaggen y Zabini.
‘¡Pues bien, ciertamente espero que usted se gane su primer partido después de todo el trabajo duro!’ dijo Slughorn. ‘Pero un poco de recreación nunca lastimó a nadie’. Ahora, qué tal el lunes por la noche, porque usted no querrá practicar con este clima ...’
‘No puedo, Profesor, tengo – er – una cita con el Profesor Dumbledore esa tarde.’
‘¡Desafortunado otra vez!’ lloró Slughorn dramáticamente. ‘Ah, pues bien ... ¡Usted no me puede evadir por siempre, Harry!’
Y con un saludo, caminó con un bamboleo hacia afuera de la tienda, tomando poco aviso de la existencia de Ron, como si fuese un despliegue de Cucaracha Aglomera.
‘No puedo creer que te hayas zafado de otra,’ dijo Hermione, negando con la cabeza. ‘No están tan mal, sabes ... Son muy divertidas algunas veces ...’ Pero entonces ella divisó la expresión de Ron. ‘¡Oh, mira– tienen plumas de azúcar de lujo – esas duran horas!’
Contento que Hermione cambió de tema, Harry demostró mucho más interés en las plumas extra grandes nuevas de azúcar de lo que normalmente les habría demostrado, pero Ron pareció seguir caprichoso y meramente se encogió de hombros cuando Hermione le preguntó a dónde querían ir después.
‘Vayamos a las Tres Escobas,’ dijo Harry. ‘Hará calor.’
Ataron en bultos sus bufandas de regreso sobre sus caras y dejaron la bombonería. El viento amargo fue como si cuchillos se clavasen en sus caras después del calor azucarado de Honeydukes. La calle no estaba muy ocupada.
El cuerpo se demoraba en moverse, justamente apresurándose hacia sus destinos. Las excepciones fueron dos hombres un poco más delante que ellos, casi llegando a las Tres Escobas. Uno era muy alto y delgado; Entrecerrando los ojos a través de su gafas lavadas por la lluvia, Harry reconoció al cantinero que había trabajado en la otra cantina de Hogsmeade: Cabeza de Puerco. Harry, Ron, y Hermione se quedaron en una mesa cercana, el cantinero cerró su capa más apretadamente alrededor de su cuello y se marchó dando media vuelta, dejando al hombre más corto hurgar nerviosamente algo en sus brazos. Pasaron solo unos momentos hasta que Harry se diera cuenta de quién era ese hombre.
‘¡Mundungus!’
El hombre agazapado, patizambo con pelo largo, disperso, del jengibre sobre el que se saltó y dejó caer una maleta antigua, lo cual abrió de golpe, soltando lo que se pareció al contenido entero de una ventana de la tienda de objetos usados.
‘Oh, hola, ' Arry,’ dijo Mundungus Fletcher, con una puñalada muy poco convincente en la vivacidad. ‘Bien, no me dejes conservar contigo’.
Y él empezó a escarbar entre la tierra a recuperar el contenido de su maleta con apariencia de un hombre que estaba ansioso para irse.
‘¿Está usted vendiendo estas cosas?’ preguntó Harry , observando a Mundungus agarrar un surtido de objetos de aspecto mugriento de la tierra.
‘Oh, bueno, tengo que ganarme la vida,’ dijo Mundungus. ‘¡dame eso!’
Ron se había encorvado hacia abajo y había recogido algo de plata.
‘Espérate,’ dijo Ron lentamente. ‘Esto se ve familiar –’
‘¡Gracias!’ dijo Mundungus, arrancando con fuerza la copa de la mano de Ron y metiéndola de vuelta a su maleta. ‘¡Pues bien, los veré a todos ustedes después _ OUCH!’
Harry había inmovilizado a Mundungus en contra de la pared de la cantina por la garganta. Sujetándole con fuerza con una mano, le arrancó su varita.
‘¡Harry!’ dijo Hermione.
‘Usted robo eso de la casa de Sirius,’ dijo Harry, quién estaba casi nariz a nariz, y podía olfatear en Mundungus su olor desagradable a tabaco y alcohol. ‘Esto tiene el sello de la familia Black encima.’
‘¿Yo – qué – no?’ balbuceó Mundungus, quien poco a poco se estaba poniendo morado.
‘¿Qué hizo usted, regresó la noche en que murió y limpió el lugar?’ dijo Harry enfadado.
‘Yo – no –’
‘¡Démelo!’
‘¡Harry, no deberías!’ gritó Hermione cuando Mundungus comenzó a ponerse azul.
Hubo un ruido de un golpe, y Harry sintió sus manos volar de la garganta de Mundungus. Quedándose sin aliento y balbuceando, Mundungus agarró su caja caída, luego –CRACK– se desapareció.
Harry maldijo por lo alto, dándose vuelta en el acto para ver dónde había ido Mundungus.
‘¡REGRESE, LADRÓN–!’
No hay forma, Harry’. Tonks había aparecido de pronto, su pelo ratonil mojado con nevisca.
‘Mundungus probablemente estará en Londres en este momento. No sirve de nada gritar.’
‘¡Él ha robado las cosas de Sirius! ¡ROBADO!’
‘Sí, pero igual,’ dijo Tonks, quien pareció perfectamente tranquila ante esta información. ‘... deberías salir del frío.’
Ella lo observó pasar a través de la puerta de las Tres Escobas.
‘¡Cuando él estaba dentro,’ estalló Harry ‘robaba las cosas de Sirius!’
‘Sí, Harry, lo sé, pero por favor no grites, las personas están mirando,’ susurró a Hermione. ‘Ve y siéntate, te traeré una bebida.’
Harry estaba todavía furioso cuando Hermione regresó a su mesa algunos minutos más tarde con tres botellas de cerveza de manteca.
‘¿No puede controlar la Orden a Mundungus?’ dijo Harry a los otros dos furioso. ‘¿No lo pueden detener al menos por robar todo lo que no era suyo en el cuartel de la Orden?’
‘¡Shh!’ dijo Hermione desesperadamente, mirando alrededor para asegurarse de que nadie estuviera oyendo; Había un par de magos sentándose a corta distancia, los cuales clavaban los ojos en Harry con gran interés, y Zabini no se recostaba sobre un pilar lejos. ‘Harry, yo estaría molesta también, sé que son tus cosas las que él ha estado robando–’
Harry se ahogó con su cerveza de manteca; Momentáneamente se había olvidado de que él era dueño del número doce de Grimmauld Place.
‘¡Bravo, son mis cosas!’ dijo. ‘¡No es extraño que él no estuviese demasiado alegre al verme! Pues bien, voy a decirle a Dumbledore qué pasa, él es el único que asusta Mundungus.’
‘Buena idea,’ susurró Hermione, claramente complacida de que Harry estaba más calmado. ‘¿Ron, qué estás mirando?’
‘Nada,’ dijo Ron, precipitadamente apartando la vista de la barra, pero Harry supo que él estaba mirando a la hermosa tabernera curvilínea y atractiva, Madam Rosmerta, para la cual tenía un lugar suave.
‘Creo que NADA está en la parte trasera trayendo más whisky ardiente,’ dijo Hermione en un tono de burla.
Ron ignoró esta mofa, sorbiendo su bebida en lo que él evidentemente consideró ser un silencio dignificado. Harry estaba pensando acerca de Sirius, y cómo odiaba él, de todas maneras, esas copas de plata. Hermione raspó sus dedos contra de la mesa, sus ojos titilando entre Ron y la barra. En el momento que Harry había bebido las últimas gotas de su botella, ella dijo, ‘qué tal si la llamamos y volvemos a la escuela?’
Los otros dos cabecearon; no había sido un viaje divertido y el tiempo se ponía cada vez peor. Fijaron de nuevo sus capas firmemente alrededor de ellos, se pusieron sus bufandas, sus guantes, Katie Bell y una amiga estaban fuera del bar en la calle principal. Los pensamientos de Harry se perdieron en Ginny mientras que caminaron penosamente por el camino a Hogwarts a través del aguanieve congelada. No había estado con él, indudablemente, pensó Harry, porque ella y Dean estarían en la acogedora tienda de Té de la señora Puddifoot, que era el lugar donde todos los enamorados iban. Frunció el ceño, inclinó su cabeza contra el aguanieve que se arrremolinaba y caminó penosamente enfurecido. Poco rato antes de que Harry oyera que las voces de Katie Bell y su amiga, que eran llevadas por el viento, habían empezado a ser más chillonas y más ruidas, cerró los ojos casi por completo y vio dos figuras. Eran dos muchachas que tenían una discusión sobre algo de Katie, y sostenía en su mano. ‘¡No es nada tuyo, Leanne!’ Harry oyó la opinión de Katie. Doblaron una esquina del camino, el caer del aguanieve era cada vez más grueso y rápido, cayendo sobre las gafas de Harry. Mientras levantaba su mano con el guante puesto para limpiarlos, Leanne arrebató el paquete que Katie sostenía; Katie tiró de ella por detrás y el paquete cayó a la tierra. Inmediatamente, Katie se levantó en el aire, no como Ron había hecho, suspendido cómicamente por el tobillo, pero fue agracioso, ella extendió los brazos, como si estubiera a punto de volar pero, había algo misterioso ... Su pelo fue azotado por el viento, pero sus ojos estaban cerrados y su cara estaba vacía de expresión. Harry, Ron, Hermione, y Leanne se habían dado cuenta. Entonces, apareció algo de seis pies en la tierra, Katie dejó escapar un grito terrible. Sus ojos se habían abierto pero lo que ella podía ver, o lo que ella sentía, claramente le causaba un pánico terrible. Gritó y gritó; Leanne comenzó a gritar también y agarró los tobillos de Katie, intentando tirar de ella de nuevo al suelo. Harry, Ron, y Hermione corrieron para ayudarlas, cogieron las piernas de Katie, y ella se cayó encima de ellos; Harry y Ron la cogieron pero ella retocedió tanto que apenas podían mantenerla. La sentaron en el suelo donde se había golpeado y gritó, al parecer incapaz de reconocer a ninguno de los que estaba allí. Harry miraba alrededor; el paisaje parecía abandonado. ‘¡Permanece aquí!’ gritó, al escuchar otros gritos que traía el viento. ’¡Voy a buscar ayuda!’ Harry comenzó a correr hacia la escuela; él nunca había visto a una persona comportarse como Katie se había comportado y no podía entender qué lo había causado; Se precipitó a doblar una curva del camino y chocó con lo que parecía ser unas enormes piernas traseras. ‘¡Hagrid!’ jadeó.
‘¡Harry!’ dijo Hagrid, que tenía aguanieve en sus cejas y barba, y llevaba su capa grande y su peludo abrigo de castor. ‘Estaba visitando a Grawp,' no lo está pasando bien,' dijo Hagrid.
‘Alguien ha sido lastimado, o hechizado, o algo por allí,’ dijo Harry.
’¿Qué?’ dijo Hagrid, agachándose para oír lo que decía Harry, el viento seguóa golpeando con rabiaba. ‘¡Alguien hechizado!’ dijo a Harry a Hagrid a gritos:
’¿Hechizado? ¿Quién está hechizado? ¿No será Ron? ¿Hermione?’
‘No, no son ellos, es Katie Bell - se comporta de manera rara. Juntos fueron en camino. No tardaron mucho en encontrar al pequeño grupo de gente alrededor de Katie, que estaba todavía apareciendo y gritando en la tierra; Ron, Hermione, y Leanne eran los únicos que intentaban a la tranquilizarla.
‘¡Agárrala por detrás!’ gritó Hagrid. ‘¡Leanne la vio!
‘¡Algo le está pasando!’ susurró Leanne. ‘No sé qué --’ Hagrid miró fijamente a Katie por una fracción de segundo, después sin decir ni una palabra, se agachó, para cogerla de sus brazos, y empezó a caminar hacia el castillo con ella a cuestas. Dentro de segundos, los gritos de Katie habían desaparecido a lo lejos y el único sonido era el rugido del viento. Hermione se apresuró a abrazar a la amiga de Katie que se lamentaba, y puso un brazo alrededor de ella.
‘¿Eres Leanne, no?’ La muchacha cabeceaba.
‘Suecedió de improvisto, ¿o ...?’
‘Fue cuando ese paquete se rasgó,’ sozolló Leanne mirando el paquete en el que se veía un papel marrón por el barro de la tierra, que se había partido revelando un brillo verdoso. Ron agachado, estiró su mano, pero Harry agarró su brazo y tiró de él.
‘¡No lo toques!’ Harry se agachó. Vio un collar adornado en ópalo fuera del papel. ‘He visto esto antes,’ dijo Harry, mirando fíjamente el collar. ‘Estaba en el mostrador de Borgin y Burkes hace algunos años. La etiqueta decía que había sido maldecido. Katie debe haberlo tocado.’
Harry miraba a Leanne, que había comenzado a sacudirse incontrolablemente. ‘¿Cómo consiguió Katie esto?’
‘Bien, éso es por lo que discutíamos. Ella volvió del cuarto de baño de las Tres Escobas con esto, dijo que era una sorpresa para alguien en Hogwarts y tenía que entregarlo. Ella lo creyó divertido cuando lo dijo ... ¡No Oh, no oh, pensó que había sido hechizada con el hechizo Imperius!’ Leanne se sacudió con sollozos renovados. Hermione acarició su hombro suavemente.
‘¿Ella no dijo nada sobre quién le había dado el paquete, Leanne?’
‘No ... ella no me lo dijo ... y le dije que era una estúpida y que no lo abriera hasta estar en la escuela, pero ella no me escuchaba y ... y entonces intenté quitarle el paquete ... y -- y --’ Leanne se lamentó desesperadamente.
‘Estaremos mejor en la escuela,’ dijo Hermione, con su brazo todavía alrededor de Leanne. ‘Podremos descubrir qué le ocurrió. Harry vaciló por un momento, después se abrigó con su bufanda alrededor de su cara y, no haciendo caso del grito de asombro de Ron, cubrió cuidadosamente el collar en él y lo cogió. ‘Necesitaremos mostrar esto a señora Pomfrey,’ dijo. Siguieron a Hermione y Leanne por el camino. Harry pensaba furiosamente. Acababan de incorporar los argumentos que necesitaba, su cabeza comenzó a pensar rápidamente. ’Malfoy sabe sobre este collar. Estaba en un estante de Borgin y Burkes hace cuatro años, ví que lo miraba mientras me ocultaba de él y de su padre. ¡Esto lo compró él ese día en que lo seguimos!’
Recordó el día en que fueron detrás de él
‘Yo, Harry,’ dijo Ron vacilante. Un montón de gente va a Borgin y Burkes ... ¿y no dice esta chica que Katie lo consiguió en el cuarto de baño de las chicas?’
‘Ella dijo que volvió del cuarto de baño con él, ella no lo consiguió necesariamente en el mismo cuarto de baño!’
‘¡McGonagall!’dijo Ron alarmado. Harry miraba para arriba. Estaba seguro de que la profesora McGonagall bajaría a través del aguanieve remolinado para resolverlo.
‘¡Hagrid dice que ustedes cuatro vieron lo que le sucedió a Katie Bell - vamos a mi oficina inmediatamente, por favor! ¿Qué es lo que está sosteniendo, Potter?’
‘Es la cosa que ella tocó,’ dijo Harry.
‘Buen muchacho,’ dijo la profesora McGonagall, que pareció alarmada cuando cogió el collar de Harry.
‘¡No, no, Filch, están conmigo!’ agregó al ver que Filch en el Vestíbulo sosteniendo con impaciencia su sensor para Secretos en alto. ‘Lleve este collar al profesor Snape inmediatamente, ¡pero asegúrese de que no lo toque, que lo mantenga envuelto en la bufanda!’ Harry y los otros siguieron a la profesora McGonagall a su oficina. Las ventanas estaban salpicadas por aguanieve y el cuarto estaba frío a pesar del chisporroteo del fuego en la chimenea. La profesora McGonagall cerró la puerta y fue hacia su escritorio para ponerse de frente a Harry, Ron, Hermione, y Leanne.
‘¿Y bien?’ dijo ella agudamente. ‘¿Qué sucedió?’ dijo con muchas pausas mientras que procuró controlar su griterío. Leanne contó a la profesora McGonagall cómo Katie había ido al cuarto de baño en las Tres Escobas y que cuando volvió sostenía un paquete, cómo Katie se había aparecido algo rara, y cómo habían discutido sobre entregar objetos desconocidos, la discusión que culminaba sobre el paquete, que se rasgó. A este punto, Leanne no había conseguido otra palabra de ella.
‘Eso es todo,’ dijo la profesora McGonagall, ‘va a estar en la enfermería, a ver si la señora Pomfrey consigue darle algo para el choque.’ Cuando ella salió del cuarto, la profesora McGonagall se dio vuelta de nuevo a Harry, Ron, y Hermione.
‘¿Qué sucedió cuando Katie tocó el collar?’
‘Ella se levantó por los aires,’ dijo Harry, antes de que Ron o Hermione pudiesen hablar, ‘y después se levantó y comenzó a gritar, y se derrumbó. Puedo ver al profesor Dumbledore, ¿por favor?’
‘El director está ausente hasta Lunes, Potter,’ dijo la profesora McGonagall, pareciendo sorprendida.
‘¿Lejos?’ repitió Harry airadamente.
‘¡Sí, Potter, lejos!’ dijo la profesora McGonagall agria. ‘Cualquier cosa que usted tenga que decirle sobre esto puede decírmelo a mí!’ dijo la profesora McGonagall
‘Pienso que Draco Malfoy dio a Katie el collar,’ dijo a la profesora al lado de él, Ron frotó su nariz con verguenza evidente; en la otra, Hermione se mezcló los pies como quisiera poner un poco distancia entre ella y Harry.
‘Es una acusación muy seria, Potter,’ dijo la profesora McGonagall, después de una pausa dando una sacudida eléctrica. ‘¿Usted tiene alguna prueba?’
‘No,’ dijo Harry, ‘pero ...’ y él le contó lo de Malfoy en Borgin y Burkes y y que oyó por casualidad la conversasión del señor Borgin. Cuando acabó su relato, la profesora McGonagall parecía levemente confusa. ‘Malfoy llevó algo a Borgin y Burkes para arreglarlo?’
‘No, profesora, él quería saber cómo reparar algo, que el no tenía allí. Pero eso no es todo, la cosa es que él compró algo en ese momento, y pienso que era --’
‘¿El collar? ¿Usted vio a Malfoy salir de la tienda con un paquete similar?’
‘No, profesora, él dijo a Borgin que lo mantuviera en la tienda.’
‘Pero Harry,‘ interrumpió Hermione, ’Borgin preguntó si él se lo quería llevar, y Malfoy dijo que no ...’
‘Porque él no quería tocarlo, obviamente!’ dijo Harry airadamente.
‘Él, en realidad, dijo que no querían que lo vieran con eso en la calle?’ dijo Hermione .
‘Bien, sería sólo un collar,’ intervino Ron.
‘¡Oh, Ron,’ dijo Hermione desesperada, ‘sería todo envuelto, así que él no tendría que tocarlo, y sería también absolutamente fácil de ocultar dentro de su capa, así que nadie lo vería! ¿Pienso que lo que él reservó en Borgin y Burkes era ruidoso o abultado, algo que él sabía que llamariía la atención -- y en caso,‘ Hermione interrumpió de nuevo, ‘yo le pregunté a Borgin acerca de collar, ¿no te acuerdas? Cuando entré a intentar descubrir lo que había pedido Malfoy que le guardara, lo vi allí. Y Borgin acababa de decirme el precio, él no dijo que había sido vendido ya, u otra cosa,’
‘Bien, es realmente obvio, no se fió de tí - de todos modos, podría haber enviado a Malfoy el paquete de haberlo pagado.’
’¡Es suficiente!’ dijo la profesora McGonagall, cuando Hermione abrió su boca en réplica, pareciendo furiosa.
‘Potter, le agradezco que me diga esto, pero no podemos echarle la culpa al señor Malfoy puramente porque visitó la tienda en donde este collar pudo haber sido comprado. Igual es probablemente verdad que centenares de ...’
’De gente,’ dijo Ron murmurado.
‘Y de todos modos, hemos puesto medidas de seguridad rigurosas en los terrenos este año. No creo que el collar pueda haber entrado a esta escuela sin nuestro ...’
‘Conocimiento ...’
‘... Y lo que es más,’ dijo la profesora McGonagall, con un aire del fatalismo tremendo, ‘el señor Malfoy no estaba en Hogsmeade hoy.’
Harry se quedó mirando, desinflando.
‘¿Cómo lo sabe, profesora?’
‘Porque él estaba practicando conmigo. Él no pudo terminar su preparación de Transformaciones dos veces en una semana. Así pues, gracias por decirme sus suspicacias, Potter,‘ dijo ella y se marchó más allá de ellos, ’pero necesito ahora ir hasta la enfermería a comprobar a Katie Bell. Buenos días a todos.’
Ella sostuvo abierta su puerta de la oficina. No tenían ninguna otra palabra que decir. Harry estaba enojado con los otros dos por estar del lado de McGonagall; sin embargo, él se sentía obligado para ensamblar una conversasión de lo que había sucedido.
‘¿Quién crees que le dio el collar a Kati?’ dijo Ron, cuando subieron las escaleras al cuarto común.
‘Solo ella lo sabe,’ dijo Hermione. ‘Solamente quienquiera que fuese ha salido bien parado. Nadie habría podido abrir ese paquete sin el tacor del collar.’
‘Podría tener repercusiones para un montón de gente,’ dijo Harry. ‘Dumbledore – los Mortífagos querrían conseguir librarse de él, él debe ser su blanco. O Slughorn - Dumbledore cuenta que Voldemort realmente lo quiso y deben estar contentos con quien está del lado de Dumbledore. O - o tú,’ dijo Hermione, pareciendo preocupada.
‘¿No habría podido ser,’ dijo Harry, ‘estábamos cerca de Katie apenas dando la vuelta a la curva y me lo habría dado a mí? Estaba detrás de la salida de las Tres Escobas. Habría tenido mucho más sentido entregar el paquete fuera de Hogwarts, qué con Filch buscando a cada uno lo que llevaba hacia adentro y hacia afuera. ¿Me pregunto por qué Malfoy le dijo que lo entregara en el castillo?’
‘¡Harry, Malfoy no estaba en Hogsmeade!’ dijo Hermione, con frustración.
‘Él debe haber utilizado a un cómplice, entonces,’ dijo Harry. ‘Crabbe o Goyle u otros Mortífagos - o, he estado pensando, que él tiene mejores cómplices que Crabbe y Goyle ahora-’
Ron y Hermione intercambiaron miradas ...
‘Callate,’ dijo Hermione firmemente mientras alcanzaron a la Dama Gorda. El retrato hizo una pregunta para dejarlos entrar en la sala común.
Estaba absolutamente lleno y olía a ropa húmeda; mucha gente parecía haberse vuelto de Hogsmeade temprano debido al mal tiempo. No había corrido el miedo o la especulación, al menos: Claramente, las noticias de Katie todavía no habían llegado.
‘No era un ataque muy pulido, realmente, cuando te pones a pensar,’ dijo Ron, echando a un alumno de primer año afuera de una de las buenas butacas cerca del fuego de modo que él pudiera sentarse. ‘El hechizo incluso no lo hizo en el castillo. ¿No crees llamaría la atención?.’
‘Tienes razón,’ dijo Hermione, empujando a Ron fuera de la silla con su pie y ofreciéndole al de primer año otra vez la butaca.
‘Tiene fuera a los sullos.’
‘¿Pero desde cuándo está Malfoy con uno de los magos más poderosos del Mundo?’ dijo Harry. Ni Ron ni Hermione le contestaron.