Saturday, August 13, 2005

Capítulo 9: El Príncipe Mestizo por Patricio

Harry y Ron encontraron a Hermione en la sala de común en ayunas la mañana siguiente. Esperando algo de apoyo a su teoría, Harry no perdió el tiempo en decirle a Hermione qué había oído decir a Malfoy en el Expreso de Hogwarts.
‘Pero obviamente le ocultaba algo a Parkinson, ¿no es cierto?’ dijo Ron rápidamente, antes que Hermione pudiera decir cualquier cosa.
‘Pues bien,’ ella dijo sin certeza, ‘no sé ... sería como que Malfoy quisiese parecer más importante de lo que es ... pero esa es una mentira grande para decir ...’
‘Exactamente,’ dijo Harry, pero no podría ahondar más en el tema, porque muchas personas estaban tratando de escuchar su conversación, sin mencionar el que se quedaran con la mirada fija en él y cuchicheando detrás de sus manos.
‘Es grosero apuntar,’ Ron lanzó un chasquido a un particularmente pequeño niño de primer año, que se unía a la cola para entrar por el hueco del retrato. El niño, quien había estado mascullando algo acerca de Harry detrás de su mano con su amigo, inmediatamente se puso rojo y salió corriendo por el agujero, alarmado. Ron rió disimuladamente. ‘Amo estar en sexto año. Y vamos a tener tiempo libre este año. Períodos enteros donde podremos sólo sentarnos y relajarnos.’
‘¡Vamos a necesitar ese tiempo para estudiar, Ron!’ dijo Hermione, mientras caminaban por el corredor.
‘Sí, pero no hoy,’ le dijo Ron. ‘Hoy va a ser un día de descanso, calculo.’
‘¡Basta!’ dijo Hermione, tomando de un brazo e interrumpiendo a un chico de cuarto año, que trataba de lanzar tras ella un disco verde lima que tenía en su mano. ‘Frisbees con Colmillos prohibidos, entrégalo,’ le dijo ella severamente. El niño, frunciendo el ceño, entregó al Frisbee que tenía bajo su brazo, y salió corriendo tras sus amigos. Ron esperó a que desapareciera, y luego jaló al Frisbee que estaba en los brazos de Hermione.
‘Excelente, siempre he querido uno de estos’.
La queja de Hermione fue ahogada por una fuerte y nerviosa risa; al parecer, Lavender Brown había encontrado el comentario de Ron altamente divertido. Ella continuó riéndose al pasar a su lado, mirando hacia atrás a Ron sobre su hombro. Ron se vio bastante satisfecho consigo mismo.
El techo del Vestíbulo estaba serenamente azul y veteado con difuminadas nubes, igual que el cielo visible a través de las ventanas divididas en parteluz. Mientras comían gachas de avena, con huevos y tocino, Harry y Ron le contaron a Hermione sobre su desconcertante conversación con Hagrid en la tarde previa.
‘¡ Pero él realmente no puede pensar que continuaríamos Cuidado de Criaturas Mágicas!’ dijo Hermione, viéndose afligida. ‘Digo, ¿cuándo alguno de nosotros mostró ... ya saben ... algún entusiasmo?’
‘¿Es así, no es cierto?’ dijo Ron, tragándose completamente un huevo frito entero. ‘Fuimos los que hicimos el mayor esfuerzo en las clases, porque nos cae bien Hagrid. Pero él piensa que nos gustó el estúpido asunto. ¿Creen que alguien va a tomar el ramo para los E.X.T.A.S.I.S.?’
Ni Harry ni Hermione contestaron; No hubo necesidad. Supieron perfectamente que nadie en su año querría continuar con Cuidado de Criaturas Mágicas. Evitaron los ojos de Hagrid y devolvieron su alegre saludo sólo a medias, cuando dejó el comedor diez minutos más tarde.
Después de haber comido, se quedaron en sus lugares, esperando el descenso de la Profesora McGonagall del comedor. La distribución de horarios de clase sería más complicada este año, la Profesora McGonagall necesitaba primero confirmar que todos habían logrado los T.I.M.O.s necesarios para continuar con sus E.X.T.A.S.I.S. escogidos.
Hermione fue inmediatamente aprobada para continuar con Encantamientos, Defensa Contra de las Artes Oscuras, Transfiguración, Herbología, Aritmancia, Runas Antiguas, y Pociones, y partió a su primera clase de Runas Antiguas sin mayores aspavientos. Neville tomó un poco más de tiempo; su redonda cara estaba ansiosa, mientras la Profesora McGonagall miró sus postulaciones y luego consultó las notas de sus T.I.M.O.s.
‘Herbología, estupendo,’ dijo. ‘La Profesora Sprout estará encantada de verte de regreso con un 'Sobresaliente' T.I.M.O. Y calificas para Defensa Contra de las Artes Oscuras con 'Excede Expectativas'. Pero el problema es Transfiguración. Lo siento, Longbottom, pero un 'Aceptable ' no es lo suficientemente bueno para continuar el nivel E.X.T.A.S.I.S. No creo que puedas hacerle frente al programa de trabajo’.
Neville bajó su cabeza. La Profesora McGonagall lo miró fijamente a través de sus gafas cuadradas.
‘¿Por qué quieres continuar con Trasfiguración, de cualquier manera? Nunca he tenido la impresión que la hayas disfrutado particularmente’.
Neville se vio miserable y masculló algo sobre que ‘mi abuela quiere’.
‘Hmph,’ dijo la Profesora McGonagall con un bufido. ‘Hace mucho tiempo que tu abuela aprendió a enorgullecerse del nieto que tiene, en vez del que alguna vez pensó que tenía - en particular después de lo que sucedió en el Ministerio.’
Neville se puso muy rosado y parpadeó confusamente; la Profesora McGonagall nunca le había dado un cumplido antes.
‘Lo siento, Longbottom, pero no puedo dejarlo entrar en mi clase de E.X.T.A.S.I.S. Sin embargo veo que tienes un ‘Excede Expectativas' en Encantamientos - ¿por qué no intentas el E.X.T.A.S.I.S. en Encantamientos?’
‘Mi abuela piensa Encantamientos es una opción suave,’ masculló Neville.
‘Escoge Encantamientos’, dijo la Profesora McGonagall, ‘y le escribiré unas palabras a Augusta recordándole que sólo porque ella reprobó su T.I.M.O. de Encantamientos, el ramo no necesariamente es inútil.’
Sonriéndole ligeramente al ver la apariencia de feliz incredulidad en la cara de Neville, la Profesora McGonagall golpeó suavemente un horario en blanco con la punta de su varita y se lo entregó, ahora llevando detalles de sus nuevas clases a Neville.
La Profesora McGonagall siguió con Parvati Patil, cuya primera pregunta fue si Firenze, el centauro bien parecido, todavía enseñaba Adivinación.
‘Él y la Profesora Trelawney dividen clases entre ellos este año,’ dijo la Profesora McGonagall con un indicio de desaprobación en su voz; era bien sabido que ella despreciaba el ramo de Adivinación. ‘El sexto año ha sido tomado por la Profesora Trelawney.’
Parvati se inscribió en Adivinación cinco minutos después, viéndose ligeramente alicaída.
‘Entonces, Potter, Potter ...’ dijo la Profesora McGonagall, consultando sus notas mientras se dirigía a Harry. ‘Encantamientos, Defensa Contra Las Artes Oscuras, Herbología, Transfiguración ... todo bien. Debo decir, estoy muy satisfecha con tu nota en Transfiguración, Potter, muy contenta. ¿Ahora, por qué no has solicitado continuar con Pociones? ¿Pensé que tu ambición era convertirse en Auror?’
‘Lo era, pero usted me dijo que tenía que sacar un 'Sobresaliente' en mi T.I.M.O., Profesora.’
‘Y así era cuando el Profesor Snape enseñaba el ramo. El profesor Slughorn, sin embargo, está encantado de aceptar a los estudiantes E.X.T.A.S.I.S. con 'Excede Expectativas' en el T.I.M.O. ¿Quieres continuar con Pociones?
‘Sí’, dijo Harry, ‘pero no compré los libros, ni ingredientes ni nada’.
‘Estoy seguro que el Profesor Slughorn podrá prestarle una cierta cantidad,’ dijo la Profesora McGonagall. ‘Muy bien, Potter, este es su horario. Oh, a propósito: veinte postulantes han puesto sus nombres para el equipo de Quidditch de Gryffindor. Le pasaré la lista a usted a su debido momento y usted puede arreglar entrenamientos en su tiempo libre.’
Algunos minutos más tarde, Ron fue aprobado para hacer los mismos ramos que Harry, y ambos se levantaron de la mesa.
‘Mira,’ dijo Ron con gran deleite, contemplando su horario, ‘tenemos un período libre ahora ... Y un período libre después de la suspensión ... Y después de almuerzo ... Excelente.’
Regresaron a la sala común, que estaba vacía, con la excepción de una media docena de estudiantes de séptimo año, incluyendo a Katie Bell, único miembro del equipo original de Quidditch de Gryffindor al que Harry se unió en su primer año.
‘Sabía que lo obtendrías, bien hecho,’ le dijo ella, señalando el distintivo de Capitán en el pecho de Harry. ‘¡Cuéntame cuándo empiezan las pruebas!’
‘No seas tonta,’ dijo Harry, ‘no necesitas hacer una prueba, te he visto jugar cinco años ...’
‘No debes comenzar así,’ le advirtió. ‘Para que todos sepan, hay alguien mucho mejor que yo allí afuera. Buenos equipos se han arruinado anteriormente porque los Capitanes mantienen jugando a las viejas caras, o a sus amigos ...’
Ron se vio un poco incómodo y empezó a jugar con el Frisbee con colmillos que Hermione le había quitado al estudiante de cuarto año. Zumbaba alrededor de la sala común, gruñendo y tratando de mordisquear el tapiz. Los ojos amarillos de Crookshanks entendieron eso y éste rechifló cuando se acercó mucho.
Una hora más tarde, a regañadientes, dejaron la sala común, iluminada por el sol, hacia la sala de Defensa Contra las Artes Oscuras, cuatro pisos más abajo. Hermione ya estaba esperando afuera, con una pila de pesados libros y un poco incómoda.
‘Nos dieron muchas tareas en Runas Antiguas,’ dijo ansiosamente cuándo Harry y Ron se unieron a ella. ‘¡Un ensayo de quince pulgadas, dos traducciones, y tengo que leer estos para el Miércoles!’
‘Lástima,’ bostezó Ron.
‘Espera,’ ella dijo con resentimiento. ‘Apuesto a que Snape nos da cargas.’

La puerta del aula se abrió mientras hablaba, y Snape entró en el corredor, con su cetrina cara enmarcada, como siempre, por dos cortinas de grasiento pelo negro. El silencio cayó inmediatamente.
‘Adentro,’ dijo.
Harry miró a su alrededor al entrar. Snape ya había impuesto su personalidad en el cuarto; Estaba más lúgubre que lo usual, las cortinas cubrían las ventanas, y estaban alumbradas con luces de velas. Nuevos cuadros adornaban las paredes, muchos de ellos mostraban personas que parecían sufrir dolor, mostrando horribles heridas y partes del cuerpo extrañamente torcidas. Nadie dijo nada mientras se sentaban, mirando los oscuros y horripilantes cuadros.
‘No les he pedido que saquen sus libros,’ dijo Snape, cerrando la puerta y mirando a la clase tras su escritorio; Hermione rápidamente echó de vuelta a su bolso su copia de ‘Enfrentando a los Sin Cara’ y la puso bajo su silla. ‘Tengo el deseo de hablarles, y quiero su más completa atención.’
Sus negros ojos observaron las atentas caras de los alumnos, demorándose una fracción de segundo más en Harry que en cualquier otro.
‘Ustedes han tenido a cinco maestros en este ramo hasta ahora, creo.’
’Usted cree... como si usted no los hubiese observado a todos ellos venir e ir, esperando ser el siguiente,’ pensó mordazmente Harry.
Naturalmente, todos estos maestros habrán tenido sus métodos y sus prioridades. Dada esta confusión, estoy asombrado que tantos de ustedes hayan obtenido un T.I.M.O. en esta materia. Estaré aún más asombrado si todos logran mantenerse al día con el trabajo de los E.X.T.A.S.I.S., el cual será más avanzado.’
Snape caminó hacia el borde del aula, hablando ahora en una voz más baja; los alumnos levantaron sus cuellos para seguir viéndolo. ‘Las Artes Oscuras’, dijo Snape, ‘son muchas, variadas, siempre cambiantes, y eternas. Pelear contra ellas es como oponerse a un monstruo de muchas cabezas, en la cuál, cada vez que cortan un cuello, crece una cabeza más feroz e inteligente que antes. Pelean contra algo que siempre cambia, se transforma, que es indestructible.’
Harry clavó los ojos en Snape. Seguramente una cosa era respetar las Artes Oscuras como a un enemigo peligroso, ¿pero otra era hablar de ellas, como Snape lo hacía, con una toque cariñoso en su voz?
‘Sus defensas,’ dijo Snape, un poco más fuerte, ‘por consiguiente, deben ser tan flexibles e inventivas como las artes que tratan de combatir. Estos cuadros – indicó a algunos mientras caminaba- ‘dan una justa representación de qué le ocurre a los que sufren, por ejemplo, la maldición Cruciatus’ – movió la mano hacia una bruja que claramente gritaba de sufrimiento – ‘el Beso del Dementor’ – un mago yacía acurrucado, con los ojos blancos, hundido contra una muralla – ‘o provoquen la agresión de los Inferius’ – una sangrienta masa bajo la tierra.
’¿Se ha visto un Inferius, entonces?’ dijo Parvati Patil en una voz aguda. ‘¿Es definitivo, él los está usando?’
‘El Señor Oscuro ha usado Inferius en el pasado,’ dijo Snape, ‘lo que quiere decir que sería sensato asumir que él los podría volver a usar. Ahora ...’
Siguió caminando del otro lado del aula hacia su escritorio, y otra vez, observaron mientras caminaba, sus oscuras túnicas ondeando detrás de él.
‘... Ustedes son, creo, completamente neófitos en el uso de hechizos no verbales. ¿Cuál es la ventaja es de un hechizo no verbal?’
La mano de Hermione se disparó hacia el aire. Snape se tomó su tiempo volviéndose a mirar a todos los demás, asegurándose de no tener ninguna opción, antes de decir concisamente, ‘Bien - ¿Señorita Granger?’
‘Su adversario no puede precaver la clase de magia que usted está a punto de realizar,’ dijo Hermione, ‘lo que le da una ventaja de fracción de segundo.’
‘Una respuesta copiada casi palabra por palabra del Libro Estándar de Hechizos, Sexto Grado,’ dijo Snape despectivamente (en la esquina, Malfoy rió disimuladamente), ‘... pero correcta en las cosas esenciales. Sí, los que progresan en usar magia sin gritar encantamientos ganan un elemento de sorpresa en sus hechizos. No todos los magos pueden hacer esto, por supuesto; es cuestión de concentración y de poder mental, de los que algunos ...’ - su mirada permaneció fija maliciosamente en Harry una vez más - ‘carecen.’
Harry sabía que Snape pensaba en sus desastrosas lecciones de Oclumancia del año anterior. Él se rehusó a dejar de mirarlo fijamente, pero siguió observando furiosamente a Snape hasta que éste apartase la mirada.
‘Ahora se dividirán,’ siguió Snape, ‘en pares. Un compañero intentará un hechizo contra el otro, sin hablar. El otro tratará de repeler el hechizo, también en silencio. Prosigan.’
Aunque Snape no lo supo, Harry le había enseñado al menos la mitad de clase (todo el mundo que había formado parte del E.D.) cómo realizar un Encantamiento Escudo el año anterior. Sin embargo, ninguno de ellos alguna vez había efectuado el encantamiento sin hablar. Hubo una cantidad considerable de trampa; muchos susurraban el conjuro en lugar de decirlo en voz alta. Típicamente, en diez minutos Hermione se las ingenió para repeler el hechizo de piernas de gelatina de Neville, sin pronunciar palabra alguna, una hazaña que seguramente acarrearía ganar veinte puntos para Gryffindor de cualquier maestro razonable, pensó Harry amargamente, pero Snape la ignoró. Pasó entre ellos mientras practicaban, viéndose como un murciélago crecido, como siempre, demorándose para observar a Harry y Ron en plena faena.
Ron, quien se suponía estaba hechizando a Harry, tenía su rostro púrpura, sus labios muy apretados para salvarse de la tentación de mascullar el conjuro. Harry tenía su varita levantada, a la expectativa para repeler el hechizo que parecía improbable de venir alguna vez.
‘Patético, Weasley,’ dijo Snape, al cabo de un rato. ‘Aquí - déjeme mostrarle -’
Volvió su varita a Harry tan rápidamente que Harry reaccionó instintivamente; olvidó todo lo de los hechizos no verbales, y gritó ‘¡Protego’!
Su encantamiento Escudo fue tan fuerte que Snape quedó fuera de balance y se golpeó en un escritorio. La clase entera había mirado y ahora veía a Snape poniéndose en pie, con el ceño fruncido.
‘¿Recuerda que dije que practicaríamos hechizos no verbales, Potter?’
‘Sí,’ dijo Harry rígidamente.
‘Sí, señor.’
‘No hay necesidad de llamarle ‘señor’, Profesor.’
Las palabras se escaparon antes de saber lo que decía. Varias personas jadearon, incluyendo a Hermione. Detrás de Snape, sin embargo, Ron, Dean, y Seamus sonrieron abiertamente.
‘Detención, sábado en la noche, en mi oficina,’ dijo Snape. ‘No acepto descaros de nadie, Potter, ni siquiera de ‘el Elegido’.’
‘¡Eso estuvo brillante, Harry!’ dijo alegremente Ron, mientras caminaban seguros, previo a la hora libre que vendría.
‘¿Realmente no lo deberías haber dicho,’ dijo Hermione, mirando ceñudamente a Ron. ‘¿Qué te hizo?
‘¡Trató de hechizarme, en caso de que no te dieras cuenta!’, respondió enojadamente Harry. ¡Tuve bastante de eso durante las clases de Oclumancia! ¿Por qué no cambia de conejillo de Indias? ¿A qué está jugando Dumbledore, de cualquier forma, al dejarle enseñar Defensa? ¿Lo oyeron hablar sobre las Artes Oscuras? ¡Él las ama! Todo eso de que es indestructible ...’
‘Bien,’ dijo Hermione, ‘creo que sonó un poco como tú.’
‘¿Como yo?’
‘Sí, cuando nos decías cómo era enfrentar a Voldemort. Dijiste que no era sólo memorizar unos cuantos hechizos, dijiste que era así y tu mente y tus agallas - pues bien, ¿no fue algo así lo que dijo Snape? ¿Que esto se reduce a ser valiente y pensar rápido?’
Harry quedó tan desconcertado con que ella pensara en sus palabras y además se aprendiese de memoria el Libro Estándar de Hechizos que decidió no discutir.
‘¡Harry! ¡Oye, Harry!’
Harry miró alrededor; Jack Sloper, uno de los bateadores del equipo de Quidditch de Gryffindor del año pasado, se apresuraba hacia él, sujetando un rollo de pergamino.
‘Para ti,’ jadeó Sloper. ‘Oye, escuché que eres es el nuevo Capitán. ¿Cuándo serán las pruebas?’
‘No estoy seguro aún,’ dijo Harry, pensando privadamente que Sloper sería muy afortunado si volviera al equipo. ‘Te lo haré saber.’
‘Oh, correcto. Esperaba que fuese este fin de semana - ‘
Pero Harry no escuchaba; acababa de reconocer la escritura delgada y oblicua del pergamino. Dejando a Sloper en mitad de la frase, se fue corriendo con Ron y Hermione, desenrollando el pergamino.

’Estimado Harry,

Me gustaría iniciar nuestras clases particulares este sábado. Por favor sírvete venir a mi oficina a las 8 P.M. Espero que estés disfrutando tu primer día de vuelta a la escuela.

Te saluda atentamente,

Albus Dumbledore

PD: Me gustan las gaseosas ácidas.’

‘¿Le gustan las gaseosas ácidas?’ dijo Ron, quien había leído el mensaje sobre el hombro de Harry y se había quedado perplejo.
‘Es la contraseña para pasar la gárgola fuera de su estudio,’ dijo Harry en voz baja. ‘¡Ah! Snape no va a estar contento ... ¡ No podré cumplir con mi detención!’
Él, Ron, y Hermione pasaron todo el recreo especulando sobre qué le enseñaría Dumbledore a Harry. Ron pensó que lo más probable es que fueran hechizos espectaculares, que los Mortífagos no conociesen. Hermione dijo que esas cosas serían ilegales, y pensó que probablemente lo que Dumbledore quería enseñarle a Harry era magia defensiva. Después del recreo, se marchó a Aritmancia, mientras Harry y Ron volvieron a la sala común, donde a regañadientes iniciaron la tarea de Snape. Ésta resultó ser tan compleja que todavía no habían terminado cuando Hermione se les unió en su período libre después de la comida (aunque ella considerablemente apresuró el proceso). Apenas habían terminado cuando la campana sonó para la doble clase de Pociones de la tarde, y siguieron el camino de siempre hacia la mazmorra que, por tanto tiempo, perteneció a Snape.
Cuando llegaron al corredor vieron que hubo sólo una docena de personas que habían llegado al nivel E.X.T.A.S.I.S. Crabbe y Goyle evidentemente habían fracasado en lograr el T.I.M.O. requerido, pero cuatro Slytherins lo habían hecho, incluyendo a Malfoy. Cuatro Ravenclaws estaban allí, y un Hufflepuff, Ernie Macmillan, quién le caía bien a Harry, a pesar de sus pomposas maneras.
‘Harry,’ dijo Ernie portentosamente, estirando su mano mientras Harry se acercaba, ‘no tuve la oportunidad de hablarte en Defensa Contra las Artes Oscuras esta mañana. Buena lección, creo, pero los Encantos de Escudo son cuento viejo, claro está, por nuestras viejas clases del E.D. ... ¿Y cómo están ustedes, Ron – Hermione?’
Antes de que pudieran decir más que ‘bien’, la puerta de la mazmorra se abrió, y la barriga de Slughorn llegó antes que él a la puerta. Mientras enfilaba hacia la sala, su gran bigote de morsa se curvaba por encima de su radiante boca, y saludó a Harry y Zabini con particular entusiasmo.
La mazmorra estaba, inusualmente, ya llena de vapores y olores extraños. Harry, Ron, y Hermione inhalaron interesadamente mientras pasaban al lado de grandes y burbujeantes calderos. Los cuatro Slytherin tomaron una mesa juntos, al igual que los cuatro Ravenclaw. Esto dejó a Harry, Ron, y Hermione compartiendo una mesa con Ernie. Escogieron al más cercano caldero de color oro que emitía uno de los más atractivos olores que alguna vez Harry había olido: en cierta forma, le recordó simultáneamente a una torta de melaza, al olor de la madera de las escobas, y algo florido que podría haber olido a la Madriguera. Se encontró respirando muy lenta y profundamente, ya que el humo de la poción pareció llenarlo como una bebida. Una gran satisfacción lo llenó; sonrió abiertamente a Ron, quien también le sonrió, perezosamente.
‘Y bien, y bien, y bien,’ dijo Slughorn, cuyo macizo contorno se estremecía a través de los muchos trémulos vapores. ‘Saquen las balanzas, todo el mundo, y los equipos de pociones, y no olviden sus copias de Fabricación de Pociones Avanzado ...’
‘¿Señor?’ dijo Harry, levantando la mano.
‘¿Harry, chico?’
‘No tengo libro ni balanza ni nada – ni Ron- no nos dimos cuenta que podríamos hacer el E.X.T.A.S.I.S., como lo ve.’
‘Ah, sí, la Profesora McGonagall lo mencionó ... no te preocupes, mi estimado chico, no te preocupes en lo absoluto. Pueden usar ingredientes de la alacena hoy, y estoy seguro que les podemos prestar alguna balanza, y tenemos algunos libros acá, serán suyos hasta que pueda escribir a Flourish y Blotts ...’
Slughorn caminó a grandes pasos hacia el armario de la esquina y, después de rebuscar un momento, emergió con dos muy maltratadas copias de ‘Fabricación de Pociones Avanzado’, por Libatius Borage, el cual les fue cedido a Harry y a Ron junto con dos balanzas manchadas.
‘Ahora bien,’ dijo Slughorn, regresando al frente de la clase e inflando su ya abultado pecho, con lo que los botones en su chaleco amenazaron con explotar completamente, ‘he preparado algunas pociones que ustedes deben dar un vistazo, me interesa, ya saben. Este es el tipo de cosas que deben hacer para completar sus E.X.T.A.S.I.S. Deben haber escuchado acerca de, hem, aun si no lo han hecho. ¿Alguien me dice qué es esto?’
Indicó el caldero más cercano a la mesa de Slytherin. Harry se empinó en su asiento y vio algo similar a agua corriente, en efervescencia dentro del caldero.
La mano de Hermione se elevó antes que cualquier otra; Slughorn la señaló.
‘Es Veritaserum, una poción incolora e inodora, que fuerza a quien la beba a decir la verdad,’ dijo Hermione.
‘¡Muy bien, muy bien!’ dijo Slughorn felizmente. ‘Ahora,’ continuó, señalando el caldero próximo a la mesa de Ravenclaw, ‘esta de aquí es muy conocida ... Presentada en algunos de los últimos folletos del Ministerio también ... ¿Quién puede--?’
La mano de Hermione fue la más rápida otra vez.
‘Poción multijugos, señor,’ dijo.
Harry también había reconocido esa sustancia lentamente burbujeante en el segundo caldero, pero no tuvo resentimientos hacia Hermione por obtener el crédito por contestar la pregunta; ella, después de todo, fue la que había tenido éxito en prepararla, allá por segundo año. ‘¡Excelente, excelente! Ahora, esta de aquí ... ¿Sí, querida’?, dijo Slughorn, ahora viéndose ligeramente aturdido, mientras la mano de Hermione nuevamente estaba en el aire.
‘¡Es Amortentia!’
‘Ciertamente lo es. ¿Parece casi tonto preguntar,’ dijo Slughorn, quien miraba poderosamente impresionado, ’¿pero asumo que usted sabe lo que hace?’
¡¡Es la poción de amor más energética en el mundo!’ dijo Hermione.
¡Perfecto! ¿La reconoció, supongo, por su distintivo brillo madreperla?’
‘Y el vapor levantándose en sus característicos espirales,’ dijo Hermione entusiastamente, ‘y se supone que huele diferente para cada uno, según lo que nos atrae, y puede oler a hierba recién cortada, a pergamino nuevo y -’
Pero ella se sonrosó ligeramente y no completó la frase.
‘¿Puedo preguntar su nombre, querida?’ dijo Slughorn, ignorando la vergüenza de Hermione.
Hermione Granger, señor.’
‘¿Granger? ¿Granger? ¿Podrías estar emparentada con Hector Dagworth-Granger, quien fundó la Más Extraordinaria Sociedad de Fabricantes de Pociones?’
‘No. Creo que no, señor. Soy hija de Muggles.’
Harry vio a Malfoy acercarse a Nott y susurrarle algo; ambos rieron disimuladamente, pero Slughorn no demostró desilusión; Al contrario, él resplandeció y miró de Hermione a Harry, quien estaba sentado al lado de ella.
‘¡Oh! ‘¡Una de mis mejores amigas es nacida de Muggles, y ella es lo mejor de nuestro año!' ¿Asumo que ella es la amiga de quien hablaste, Harry?’
‘Sí, señor,’ dijo Harry.
‘Pues bien, pues bien, veinte puntos bien ganados para Gryffindor, Señorita Granger,’ dijo Slughorn con entusiasmo.
Malfoy parecía como si todo el tiempo Hermione le hubiese dado puñetazos en la cara. Hermione se volvió a Harry con una radiante expresión y susurró, ‘realmente le dijiste que soy la mejor del año? ¡Oh, Harry!’
‘¿Bien, qué te impresiona de eso?’ susurró Ron, quien por alguna razón se vio molesto. ‘¡Eres la mejor del año – ¡se lo habría dicho si me lo hubiese preguntado!’
Hermione sonrió, pero hizo un gesto de ‘shh’ gesticular, a fin de que pudieran oír lo que decía Slughorn. Ron se vio ligeramente malhumorado.
‘Amortentia realmente no crea amor, por supuesto. Es imposible confeccionar o imitar el amor. No, esto simplemente causará una obsesión o poderoso apasionamiento. Es probablemente la poción más peligrosa y energética en este cuarto –oh sí,’ dijo, inclinando la cabeza gravemente en Malfoy y Nott, quienes sonreían burlonamente, con escepticismo. ‘Cuando ustedes hayan visto tanto de la vida, como yo, no menospreciarán el poder de amor obsesivo ...’
‘Y ahora,’ dijo Slughorn, ‘es hora de que empecemos a trabajar.’
‘Señor, no nos ha dicho lo que hay en este,’ dijo Ernie Macmillan, señalando un caldero negro pequeño que estaba sobre el escritorio de Slughorn. La poción en su interior chapoteaba alegremente; era de color oro derretido, y grandes gotas brincaban como peces dorados sobre la superficie, aunque nada se había rebalsado.
‘Oh,’ dijo Slughorn otra vez. Harry tuvo la seguridad de que Slughorn no había olvidado la poción, en lo absoluto, pero había esperado obtener un efecto dramático. ‘Sí. Eso. Pues bien, aquél, señoras y señores, es una poción muy curiosa y pequeña, llamada Felix Felicis. Asumo,’ dijo, sonriendo, mirando a Hermione, quién dejó escapar un pequeño chirrido, ‘que usted sabe qué hace Felix Felicis, señorita Granger?’
‘Es suerte líquida,’ dijo Hermione excitadamente. ‘¡Lo hace afortunado!’
La clase entera pareció acomodarse en sus sillas. Ahora todo lo que Harry podía ver de Malfoy fue la parte de atrás de su cabeza rubia y lisa, porque él le estaba dando a Slughorn su más completa atención.
‘Perfectamente, otros diez puntos para Gryffindor. Sí, es una poción pequeña y curiosa, Felix Felicis,’ dijo Slughorn. ‘Desesperantemente difícil de hacer, y desastrosa si queda mal. Sin embargo, si se confecciona correctamente, como esta lo ha sido, ustedes encontrarán que todos sus esfuerzos tienden a tener éxito ... al menos hasta que los efectos se acaben.’
‘¿Por qué no la bebe la gente todo el tiempo, señor?’ dijo Terry Boot, entusiastamente.
‘Porque si se toma en exceso causa vértigo, imprudencia, y un peligroso exceso de confianza,’ dijo Slughorn. ‘Mucha miel empalaga, ya sabes ... es altamente tóxica en cantidades grandes. Pero tomada con moderación, y muy ocasionalmente ...’
‘¿La ha tomado alguna vez, señor?’ preguntó Michael Corner con gran interés.
‘Dos veces en mi vida,’ dijo Slughorn. ‘Una vez cuando tenía veinticuatro y una cuando tuve cincuenta y siete años de edad. Dos cucharadas tomadas con el desayuno. Dos días perfectos.’
Miró soñadoramente a la distancia. Si hacía teatro o no, pensó Harry, el efecto fue bueno.
‘Y eso,’ dijo Slughorn, aparentemente regresando a la tierra, ‘es lo que les ofreceré como premio en esta clase.’
Hubo un silencio en el cual cada burbuja y gorgoteo de las circundantes pociones pareció magnificado diez veces.
‘Una diminuta botella de Felix Felicis,’ dijo Slughorn, tomando una minúscula botella con un corcho, fuera de su bolsillo y mostrándoselos a todos ellos. ‘Bastante para doce horas de suerte. De Sol a Sol, tendrán suerte en todo lo que intentan.’
‘Ahora, debo darles aviso que Felix Felicis es una sustancia prohibida en competencias organizadas ... Los eventos deportivos, por ejemplo, los exámenes, o las elecciones. Así es que el exitoso debe usarlo sólo en un día de rutina ... ¡Y verán cómo ese día de rutina se vuelve extraordinario!’
‘¿Entonces,’ dijo Slughorn, repentinamente enérgico, ‘cómo están para ganarse este fabuloso premio? Pues bien, pongan la página diez de Fabricación Avanzada de Pociones. Nos queda un poco más de una hora, suficiente tiempo como para que ustedes hagan un digno intento de preparar el Trago de Muerte en Vida. Sé que es más complicado que cualquier cosa que hayan intentado antes, y no espero una poción perfecta de nadie. La persona que mejor la haga, sin embargo, ganará al pequeño Felix aquí. ¡Adelante!’
Hubo un sonido raspado mientras todo el mundo dirigió sus calderos hacia ellos y algunos golpes apagados mientras comenzaron a poner pesos a sus balanzas, pero nadie habló. La concentración dentro del cuarto era casi tangible. Harry vio a Malfoy hojeando febrilmente y rápidamente su copia de ‘Fabricación Avanzada de Pociones’. No pudo haber sido más claro que Malfoy realmente quisiese ese día afortunado. Harry se empeñaba en leer el andrajoso libro que Slughorn le había prestado.
Para su molestia vio que el previo dueño había garabateado por todas las páginas, por lo que los márgenes eran tan negros como las porciones impresas. Viéndose complicado para descifrar los ingredientes (aun aquí, el previo dueño había hecho anotaciones y referencias cruzadas), Harry se fue de prisa hacia la alacena, encontrando lo que necesitó. Mientras regresaba corriendo para su caldero, vio a Malfoy cortando raíces Valerianas tan rápido como podía.
Todo el mundo se mantuvo mirando cómo iba el resto, lo cual era una ventaja y una desventaja de pociones, ya que era difícil de mantener la privacidad del trabajo. En diez minutos, el lugar entero estaba lleno de un vapor azulado. Hermione, claro está, parecía haber progresado más. Su poción se parecía al ‘líquido suave, negro y coloreado en grosella’, mencionado como ideal en la etapa intermedia.
Habiendo terminado de picar en trocitos sus raíces, Harry trató de leer su libro otra vez más. Esto resultaba realmente irritante, tratando de intentar descifrar las direcciones bajo todos los garabatos estúpidos del anterior dueño, quién por alguna razón había estado en desacuerdo con la orden para cortar en pedazos el frijol de sofofora y había escrito una instrucción alternativa: ’Aplastando con el lado plano de una daga de plata, suelta jugo mejor que cortando.’
‘¿Señor, creo que usted conoció a mi abuelo, Abraxas Malfoy?’ Harry miró hacia arriba; Slughorn pasaba por la mesa Slytherin.
‘Sí,’ dijo Slughorn, sin mirar a Malfoy, ‘sentí mucho oír que había muerto, aunque por supuesto no fue inesperado, viruela de dragón a su edad ...’
Y Slughorn se marchó dando media vuelta. Harry se dobló hacia atrás sobre su caldero, sonriendo burlonamente. Podría decirse que Malfoy hubiera esperado ser tratado como Harry o Zabini; quizá aún esperando para algún tratamiento preferencial del tipo que él esperaba de Snape. Se veía que Malfoy tendría que confiar en nada más que en el talento para ganarse la botella de Felix Felicis.
El frijol de sofofora resultaba ser muy difícil de cortar. Harry recurrió a Hermione.
‘¿Puedes prestarme tu cuchillo de plata?’
Ella asintió impacientemente, sin sacar sus ojos de su poción, la que todavía era de un púrpura profundo, aunque de acuerdo al libro debía poseer un leve tinte lila a estas alturas.
Harry aplastó su frijol con el lado plano de la daga. Para su asombro, inmediatamente exudó tanto jugo que se sorprendió de que ese marchitado frijol pudiese contenerlo todo.
Rápidamente introdujo todo en el caldero, y vio, para su sorpresa, que la poción inmediatamente se tornó del color descrito en el texto.
Su molestia con el anterior dueño desapareció en el acto, Harry ahora apuntó los ojos a la siguiente línea de instrucciones. De acuerdo al libro, tenía que revolver en el sentido contrario a las cuerdas del reloj hasta que la poción se volviera clara como el agua. Según la adición que el previo dueño hizo, sin embargo, debía agitar una vez en el sentido del reloj después de cada siete agitaciones contrarias al reloj. ¿Podría estar el anterior dueño en lo correcto dos veces?
Harry se movió en sentido contrario a las manecillas del reloj, sujetó su aliento, y movió una vez como las manecillas del reloj. El efecto fue inmediato. La poción se volvió rosado pálido.
‘¿Cómo lo estás haciendo?’ dijo Hermione, quien estaba roja y su cabello se volvía más y más desordenado en la humazón de su caldero; Su poción todavía era resueltamente púrpura.
‘Suma una agitación que gira en sentido del reloj -’
‘¡No, no, el libro dice en sentido contrario a las manecillas del reloj!’, chasqueó ella.
Harry se encogió de hombros y continuó lo que estaba haciendo. Siete agitaciones contra el reloj, una como el reloj, pausa ... Siete agitaciones contra el reloj, una como el reloj ...
Al otro lado de la mesa, Ron maldecía a cada rato en voz baja; su poción parecía regaliz líquido. Harry echó un vistazo alrededor. Hasta donde podía ver, ninguna otra poción estaba tan pálida como la suya. Se sintió exaltado, algo que ciertamente nunca antes había sucedido en esa mazmorra.
‘Y el tiempo ... ¡se acabó!’ dijo Slughorn. ‘¡Dejen de revolver, por favor!’
Slughorn avanzó lentamente entre las mesas, mirando con atención los calderos. No hizo comentarios, pero ocasionalmente olfateó o agitó las pociones. Al final alcanzó la mesa donde Harry, Ron, Hermione, y Ernie estaban sentados. Sonrió con arrepentimiento a la sustancia color alquitrán del caldero de Ron. Pasó por encima del brebaje azul marino de Ernie. Al ver la poción de Hermione dio una inclinación de cabeza aprobatoria. Luego vio la de Harry, y una apariencia de incrédulo deleite se extendió por toda su cara.
‘¡El claro ganador!’ gritó en la mazmorra. ‘¡ Excelente, excelente, Harry! Oh Dios, es claro que has heredado el talento de su madre. ¡Ella fue una tremenda alumna en Pociones, Lily! ¡Aquí estás, bueno, aquí está - una botella de Felix Felicis, lo prometido, úsala bien!’
Harry dejó caer la diminuta botella de líquido color oro en su bolsillo interior, sintiendo una extraña combinación de deleite al ver furia en las caras de los Slytherins, y culpabilidad, por la decepcionada expresión de Hermione. Ron se quedó simplemente como quien ve visiones.
‘¿Cómo lo hiciste?’ murmuró al oído de Harry cuando dejaban la mazmorra.
‘Tuve suerte, supongo,’ dijo Harry, porque Malfoy podía escucharlos.
Una vez que estaban seguros en la mesa de Gryffindor para cenar, sin embargo, se sintió lo suficientemente a salvo como para decirles. La cara de Hermione se volvió más de piedra con cada palabra que pronunció.
‘¿Piensas que hice trampa?’ terminó, agravado por su expresión.
‘¿Bien, no fue exactamente tu trabajo, cierto?’ dijo ella rígidamente.
‘¿Sólo siguió instrucciones distintas a la nuestra,’ dijo Ron, ‘podría haber sido una catástrofe, cierto? Pero tomó un riesgo y le resultó’. Exhaló un suspiro. ‘Slughorn me pudo dar ese libro, pero no, me pasó uno en que nadie había escrito nada. Con una mancha en la página cincuenta u dos, pero—’
‘Espera,’ dijo una voz muy cerca de la oreja izquierda de Harry, y sintió un poco del olor a flores que había olido en la mazmorra de Slughorn. Miró alrededor y vio que Ginny se les había unido. ‘¿Oí bien? ¿Has estado tomando órdenes de algo que alguien escribió en un libro, Harry?’
Hermione se vio alarmada y enojada. Harry supo de inmediato qué tenía en mente.
‘No es nada,’ dijo con seguridad, bajando la voz. ‘No es como, ya sabes, el diario de Riddle. Es simplemente un libro de texto viejo que alguien escribió encima.’
‘¿Pero estás haciendo lo que dice?’
‘Sólo intenté algunos de los consejos de los márgenes, honestamente, Ginny, no hay nada divertido -’
‘Ginny puede tener razón,’ dijo Hermione, reanimándose de inmediato. ‘Debemos comprobar que no hay nada extraño en él. ¿Digo, todas estas divertidas instrucciones, quien sabe?’
‘¡Oye!’, dijo Harry indignado, mientras Hermione tomaba su copia de ‘Fabricación de Pociones Avanzado’ de su bolso y levantó su varita. ‘¡Specialis Revelio!’, dijo, golpeteándolo levemente en la cubierta delantera. Nada en absoluto ocurrió. El libro simplemente siguió allí, viéndose viejo, sucio y muy usado.
‘¿Terminaste?’ dijo Harry irritado. ‘¿O quieres esperar y ver si se da algunas vueltas?’
‘Parece estar bien,’ dijo Hermione, todavía clavando los ojos en el libro suspicazmente. ‘Digo, realmente parece ser ... simplemente un libro de texto.’
‘Bien. Entonces dámelo’, dijo Harry, sacándolo de la mesa, pero se cayó de su mano y aterrizó abierto en el piso. Nadie más estaba mirando. Harry se agachó a recoger el libro, y al hacerlo, vio algo garrapateado a lo largo de la parte baja de la cubierta posterior del libro, con la misma escritura a mano pequeña de las instrucciones que le habían hecho ganar su botella de Felix Felicis, ahora seguramente escondida en un par de calcetines en su baúl arriba.
’Este libro es propiedad del Príncipe Mestizo.’